Capítulo 6 #2
—¿Qué iba a hacer allí? —negué levemente molesta—. Además… Mi hermano le preguntó antes de irnos si quería venir esta noche a la casa… —Las cejas de Pau se arquearon divertidas—. Baja esas cejas porque dijo que no, dice que quiere descansar…
—¿Así lo dejaste que tiene que descansar?
Bromeó riéndose al escucharme chasquear la lengua.
—¿Y eso te molesta? —preguntó captando toda mi atención al escuchar aquella pregunta.
—No… —La miré con una sensación rara—. No lo sé… —Rasqué mi nuca desesperada—. Me molesta el hecho de pensar que su plan de esta noche es con la chica esta con la que sale en las fotos…
—¿Qué chica?
—La chica esta con la que sale besuqueándose, Tania… su amiga especial. Agustín ha comentado en su casa que llevan toda la mañana poniendo unas fotos de ellos dos besándose.
—Ay sí, he visto las fotos… Al parecer es bailarina o cantante. La Jennifer López cubana la han llamado…
Sus ojos me miraron, observando la sonrisa fingida que dirigía hacia ella tras aquella horrible pero sincera comparación. Tania era una mujer guapísima, con un cuerpo maravilloso y además cubana como Rubén, casi pareciera que estuvieran hecho el uno para él otro.
—Pero evidentemente no tienes nada que envidiarle.
—¿Ah no? Es quien se lo ha estado comiendo cada vez que ha querido —dije alzando mis cejas, molesta.
La sonrisa de Pau me hizo darme cuenta de lo mucho que me molestaba que estuviera con ella. Escondí de nuevo mi cara entre mis manos.
—Al final Marc sí que va a tener razón y estoy volviéndome loca…
—¡Qué va a tener razón el gilipollas ese!
—Siento que todo lo relacionado con Rubén se sale de mi control… Si hasta eché a Marc esta mañana de la casa… —le confesé antes de volver a mirarla.
—¿Estuvo Marc aquí?
—Sí… No sé a qué vino, pero se encontró con Rubén, se ve que discutieron… y Rubén le pegó un puñetazo.
—¡Jura!
—Primero duermo con otro en nuestra cama… Y luego lo echo después de que lo golpeen… —Negué lentamente cerrando los ojos momentáneamente.
—Se lo merece, por cabrón.
Pau dijo sin dudarlo. Suspiré acomodando mi cabello recordando lo que sentí al ver a Marc tirado en el suelo con el la bio ensangrentado pidiéndome volver. Una parte de mí quería seguir aferrándose a que verle así me dolía más que ver cómo Rubén bajaba los escalones con la mano dolorida.
—Lo primero que hice fue pedirle a Rubén que se fuera… Y después de escuchar de nuevo a Marc contándome la misma película, le pedí que se fuese… Por eso es por lo que fui a verle a su apartamento…
Solté un profundo suspiro mientras mis manos jugaban con mi pelo pensando en mi pequeña Violeta.
—¿Qué va a pensar Violeta de su madre?
—Lo mismo que puede pensar de su padre —matizó recordándome con sus palabras el daño que Marc me había hecho—.
Porque te recuerdo que quien os ha estado faltando el respeto a tu hija y a ti es él, no tú.
Tú como mujer separada desde casi año y medio, tienes todo el derecho del mundo a hacer lo que te dé la gana, con quien te dé la gana y cuando te dé la gana como ha estado haciendo él durante todo vuestro matrimonio…
Porque la diferencia es que él lo hacía cuando estabais casados.
—Aún lo estamos… —dije mirándola, recordándonoslo a ambas.
—Estáis separados, Isa —recalcó para tratar de hacerme sentir mejor—. Y tú en ningún momento le has faltado el respeto ni a él, ni al lugar donde vive tu hija.
—Ya… pero casi… —Llené de aire mis pulmones antes de soltar todo ese aire en forma de suspiro—. No sé qué es lo que me está pasando… Yo no soy así… Yo no miento sobre dónde voy, no me obsesiono así…
Las manos de Pau buscaron las mías para agarrarlas con cariño llamando mi atención para que la mirara.
—Lo que te pasa es que este tío te encanta, amiga…
Y más de lo que quieres aceptar. No vas a superar a Marc acostándote con nadie, eso lo sabemos las dos, pero sí vas a disfrutar…
Que llevas sin hacerlo varios años. Sacrificándote siempre por el resto…
Aprovecha y disfruta para cuando vengan tiempos difíciles, que te aseguro que vendrán…
—No sé si puedo ponerme a perder el tiempo ahora con todo este asunto, Pau… Mi papá ha estado delicado de salud hace poco, aún está el tema de lo del divorcio, Violeta, la discográfica presionando para que saque algo pronto…
—¿Tu padre va a empeorar por acostarte con Rubén?
Oye, no… Pensar en tus necesidades no es perder el tiempo —dijo regañándome—.
Cuando llegue el momento de llorar y lamentarte, llora y laméntate.
Cuando te toque estar con tu hija o con tu papá, adelante, pero amiga…
No puedes dejar de pensar en ti. Tienes cuarenta y cinco años, no setenta…
Y acabas de descubrir que sigues viva y que tu cuerpo sigue necesitando un buen revolcón de vez en cuando.
—Cuarenta y seis el mes que viene —señalicé bajo su mirada enfadada.
—Te lo digo en serio, Isa, aprovecha este regalo de colágeno que la vida te ha dado y comételo cuantas veces quieras, a él y al que te guste.
—Sí, claro, uno para cada día de la semana —dije riéndome—. Estás fatal…
—Te aconsejé que te buscaras alguien discreto y de confianza con quien desfogar. Ahí lo tienes…
—El problema es que él desfoga con alguien más también.
—¿Y a ti qué más te da? Tú no lo quieres para volver a casarte, solo para divertirte. —Me miró encogiendo sus hom bros.
—Ya… No es tan fácil —dije con mis dedos apretándose entre sí—. No me gustaría estropear lo que tenemos por esto…
—Sois amigos, ¿no? Habla con él
—Ya… como si fuera tan fácil…
—¿Qué es lo que te da miedo realmente? Porque no sé dónde ves la complejidad del asunto. Sois dos adultos que han tenido sexo…
Llené mis pulmones de aire para ir soltándolo en exhalaciones lentas frotando mi rostro antes de cruzar mis brazos.
—El problema es que no quiero perderlo a él también…
—dije sintiendo el nudo de mi pecho contraerse—.
Llevo unos años tratando de acostumbrarme a cosas que nunca pensé que tenía que acostumbrarme, como ser madre soltera, por ejemplo…
Yo tenía la ilusión de tener una familia, de criar a mi hija con un padre y no ha resultado, por eso…
No quiero tener que aprender también a vivir sin Rubén… otra vez.
—Porque te gusta —insistió.
—No, no es eso… No me estás entendiendo. —Sonaba desesperada, lo sabía.Pau se sentó de nuevo a mi lado—. Es que ahora que ha vuelto… Mi hermano está más contento, todo parece estar en una aparente «calma»… Y no quiero estropear nuestra amistad por esta tontería… Mi hermano no se lo merece.
—Sentir no es culpa de nadie ni es una tontería…
—Al verme negar matizó aún más—. Crees que Rubén y tú erais amigos, pero en el fondo siempre habéis tenido una relación un tanto extraña.
Parecíais más novios que amigos. —Inclinó levemente su cabeza al verme negar—.
Tú misma me contaste lo impresionada que te quedaste al conocerlo…
Siempre ha béis tenido una química especial, pero siempre habéis estado en pareja los dos.
La miré rechazando aquella idea antes de desviar la mirada hacia el suelo.
—Nena, ni siquiera nosotras estamos todo día mandándote fotos de cada cosa que nos recuerda la una a la otra, ni escribiéndonos todo el día…
—Creo que te equivocas… —respondí mirándola de nuevo.
—¿Y esa canción que empezaste a escribir al año de irse?
—¿Qué canción?
—Esa que tienes sin terminar que hablas de todo el tiempo que llevas sin verlo y preguntándote si se acuerda de ti.
—Eso no… no es por él. No es por nadie.
—Ya… No es la primera que le dedicas.
Aquella canción inacabada que siempre retocaba, borraba y volvía a retocar me perseguía desde que comencé a evadirme en el mar con Violeta.
No podía dejar de acordarme de él cada vez que surfeaba, es cierto, pero simplemente era porque me había hecho descubrir una nueva pasión.
Pasión que mi mente trataba de plasmar en aquella canción sin acabar, escondida en mi estudio.
Sentía que mi cabeza no daba más. Estaba a punto de colapsar, me sentía sobrepasada.
Sentí una horrible sensación de culpabilidad.
Le pedí que por favor dejáramos el tema, porque sentía que no me estaba comprendiendo y eso solo me frustraba y agobiaba más.
Le ofrecí quedarse a comer. Era lo mínimo que podía hacer después de abusar de su tiempo incluso en fin de semana.
Ambas comimos hablando de trabajo, que era lo poco que controlaba en esta etapa de mi vida y que no se me daba mal del todo.
Le comenté sobre mi idea de irme de Es paña cuando terminara todo el tema del divorcio y mi idea de luchar por la custodia de Violeta.
Sin Marc en mi vida, no tenía necesidad de seguir viviendo en este país, cuando mi familia se encontraba al otro lado del océano.
Lo único que me agobiaba de mi decisión era cómo podía llegar afectarle eso a Violeta, que tendría que vivir la separación mediática de sus padres y abandonar su lugar de nacimiento.
Al caer la tarde, después de una larga sobremesa, Pau se despidió, pidiéndome que pensara bien todo el asunto de Rubén, recordándome que la vida no se acababa en Marc.
Tras volver a caer en mi propia trampa de mirar mi conversación con él, decidí encerrarme en el estudio para matar las horas que quedaban hasta la cena.
Necesitaba aprovechar que Violeta desgraciadamente seguía con su padre para ponerme a trabajar.
Tenía que ocupar mi cabeza en cosas que no me causaran más problemas de los que tenía.
Pero el subconsciente me llevaba siempre al mismo lugar.
Mi cabeza siempre volvía a su cama. Mis labios lo saboreaban al recordar su boca besándome de aquella forma.
Mi cuerpo aún temblaba al recordar su cuerpo y cómo me había hecho el amor.