Y en el medio, tú: 1 Capítulo 2 #6
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Capítulo 2 #6

Sus ojos me miraban casi como solían hacerlo antes o eso es lo que necesitaba creer.

Creer que no existiera ninguna mujer más que yo.

Asentí recibiendo un leve beso de sus labios antes de volver a arrancar el coche.

Esta vez el camino pintaba diferente. Marc charlaba sin parar, contándome dónde estuvo anoche y explicándome que conoció a la novia de un buen amigo suyo que trabaja en su empresa.

A pesar de mirarlo casi hipnotizada, algo dentro de mí me decía que por qué ahora me daba tantos detalles, contándome hasta su ofrecimiento de contratar a aquella chica.

Al llegar al restaurante favorito de Marc, este bajó del coche bajo la atenta mirada de los periodistas que nos seguían para acercarse al lado del copiloto y así abrirme la puerta y ayudarme a salir.

Sonreí agarrando su mano para dirigirnos agarrados hasta aquel restaurante, escuchando los flashes de fondo y las mismas preguntas que nos repetían una y otra vez.

Marc se encaró con uno de los periodistas antes de entrar, pidiéndole que nos dejaran en paz.

Al entrar, la chica que estaba en la puerta inmediatamente nos reconoció.

Tras hacernos varias fotos con ella, nos dirigió a la mesa que Marc había reservado.

Fue la primera vez después de mucho tiempo que volvimos a tener una conversación sin gritos, pero siempre hablando de él.

Una parte de mí tenía miedo de que fuera solo una maravillosa actuación para que tanto la gente de aquel restaurante como los periodistas que nos fotografiaban desde fuera nos viesen como la pareja perfecta que no hacía caso a aquellos rumores, sobre todo después de que Marc le pidiera a uno de los camareros que nos hiciera una foto juntos.

Él me pidió que me sentara sobre sus piernas para capturar aquel momento regalándome un tierno beso después de comprobar cómo habíamos salido.

Al terminar de comer, agradecí a cada uno de los camareros que nos habían servido por su amabilidad antes de irnos.

Los dos abandonamos aquel sitio agarrados de la mano hasta llegar de nuevo al coche, donde volvió a abrirme la puerta antes de entrar.

Una vez en el coche, sus labios volvieron a regalarme un breve beso antes de ir de vuelta a casa.

Ahora me sentía mal de que aquel fin de semana se hubiera cancelado por culpa de mis reproches.

Sentía que me había dejado envenenar por aquellos malintencionados comentarios de gente que opinaba sin conocernos.

Al llegar de nuevo a casa, ambos bajamos del coche buscándonos con la mirada.

Su enorme mano se extendió llamándome para que fuera a su lado.

Entrelacé mi diminuta mano en comparación con la suya, para entrar agarrados a la casa, subiendo los escalones hasta nuestra habitación riéndonos.

Marc abrió la puerta pasando primero antes de que sus brazos recorrieran mi cintura, abrazándome por detrás mientras me regalaba leves besos por mi cuello.

Mis labios dibujaron una enorme sonrisa al sentir sus labios besar mi piel de nuevo.

Acaricie las manos de Marc que seguían entrelazadas sobre mi abdomen.

—¿Te gusta? —preguntó colocando su cabeza sobre mi hombro.

Asentí mordiendo mi labio inferior procesando aquel comportamiento.

—Me encanta —respondí girando la cabeza hacia su cara para poder verle mejor.

—Te amo…

—A ver si así se te quiten esas ideas tontas que tienes de que no te quiero

Coloqué una de mis manos sobre su mejilla barbuda para besar de nuevo sus labios.

Había vuelto a dejarse barba. Recuerdo que antes siempre se afeitaba cada vez que decíamos de vernos.

Esta vez fue él quien me giró aprovechando que tenía sus manos alrededor de mí para pegarme a su cuerpo.

Sus labios besaban los míos con pasión, la misma pasión que sus manos demostraban al acariciar mi trasero.

Ambos sonreímos entre beso y beso al tropezar con el sofá de camino a la cama.

Mis manos se encargaron de deshacerse de su camiseta y de desabrochar su cinturón, mientras que sus enormes manos me dejaban caer sobre nuestra mullida cama.

Era como estar encima de una nube. Marc se deshizo de mi jersey dejando mi pelo ahora algo más oscuro y menos rizado contrastando con aquellas sábanas blancas.

Clavé mis ojos sobre él, observando cómo se colocaba sobre mí después de dejar caer aquellos vaqueros sobre el suelo.

Sus ojos me miraron fugazmente antes de volver a besarme.

Sus labios parecían tener prisa, al igual que sus dedos al quitar la ropa interior de ambos.

Coloqué mis manos sobre su pecho buscando algo de hueco para detenerlo un segundo.

—Espera, amor… —susurré separando mis labios de los suyos. Marc me miró molesto por parar en ese momento.

—¿No es esto lo que querías?

—Sí, pero… —Me acomodé debajo de él tratando de no sentirme tan incómoda bajo su peso—. Solo ve un poco más despacio, por favor… —Pude ver cómo su mandíbula se apretaba a la vez que asentía—. Quiero disfrutarte sin prisa…

Vi cómo hacia un esfuerzo para no parecer molesto antes de volver a besarme, pero esta vez molesto por mi petición.

No quería que después de tanto tiempo fuera un aquí te pillo aquí te mato.

Quería disfrutar este momento con mi marido ahora que estábamos solos y nadie podía interrumpirnos.

Agarré su cuello entre mis manos para devolverle el beso disfrutando de aquellos labios tan redonditos que tantas veces me habían devorado.

Marc colocó sus brazos a ambos lados de mi cara dejando el peso de su cuerpo sobre el mío para volver a besar mi cuello, apartando sus labios de mi boca.

Tenía la horrible sensación de que evitaba a toda costa besarme.

Sonreí agarrando su cabeza entre mis manos al sentir sus labios sobre mi piel.

Una de sus manos bajó acariciando mis brazos y mi cintura hasta llegar a mi pierna para apretarla con sus largos dedos.

Mi cintura se arqueó tras contraerse mi cuerpo al sentirlo dentro.

Sentía dolor por su brusquedad, por no haber esperado el tiempo suficiente mientras su boca soltó un breve gemido.

Estaba siendo brusco e impaciente. Por más que mi cuerpo se movía incómodo bajo él, parecía no darse cuenta de que me estaba haciendo daño.

Sus manos buscaron las mías para agarrarlas con fuerza mientras se movía dentro de mí.

Abrí los ojos tratando de buscar su mirada, pero él tenía su cabeza pegada a mi cuello.

No podía dejar de preguntarme si siempre había sido así o es que el simplemente ahora buscaba su propio placer.

Cerré los ojos tratando de evadirme de aquel momento que solo me estaba lastimando más mental que físicamente.

Sus manos apretaban con fuerza las mías, al igual que sus movi mientos, que parecían cada vez más rápidos, buscando ansioso acabar.

Su cuerpo se movía con desesperación sobre el mío.

Sus jadeos no eran de placer, sino de agobio.

Seguramente tampoco estaría disfrutando por mucho que siguiera entrando y saliendo de mí con tan poca consideración y empatía.

Acaricié su pelo con mis dedos al sentir su cabeza sobre mi pecho tras dejar caer su cuerpo sobre mí con la respiración agitada tras resoplar.

En aquel momento sentí una inmensa sensación de desconsuelo y abandono por todo mi cuerpo aún desnudo.

Aquella sensación de frío aun con su cuerpo sobre mí era algo descorazonador.

Tuve que tragar varias veces para controlar todas aquellas emociones que pasaban por mí para no desbordarme.

Lo último que quería era que me viera llorar ahora para que se enfadara de nuevo.

Marc se dejó caer junto a mí sin siquiera mirarme.

Busqué el borde del nórdico para cubrir mi cuerpo.

Me sentía vulnerable, casi violada. Una sensación de soledad me recorrió la piel de arriba abajo.

Tenía terror de girarme hacia él. Sabía por su forma de suspirar y resoplar que se sentía frustrado.

Con el orgullo de macho herido por no haber podido correrse.

—Esto es por tu culpa… —dijo frotando sus manos sobre la cara—. Siempre con tus peticiones; que si más despacio, que si de esta forma no me gusta…

—Yo no te he dicho nada esta vez… —susurré.

—¿No? —preguntó incorporándose—. ¿No me has pedido que vaya más despacio hace unos minutos?

—Te lo he pedido porque quería disfrutar de mi marido.

—Pues lo has estropeado todo. —Sus ojos me miraban furiosos—. Como siempre…

—Lo siento… —me disculpé en voz baja viendo cómo mordía sus labios molesto.

—Luego te quejas de que no te toco, pero cada vez que lo hago pones miles de requisitos, es más difícil follar contigo que con cualquiera… Eres agotadora mentalmente…