X Control mental (Código Once 2) CAPÍTULO 17
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CAPÍTULO 17

Sin mucho que esperar, no tardaron en descubrir lo que habían prevenido los manifestantes con su aireada alegría porque, entre ellos, a la lejanía destacaba la voz aguda de Puertos, la youtuber pelirroja, exultante en el modo de informar a sus seguidores en directo:

Tras cortar la conexión, decenas de asistentes se acercaron a Puertos para pedirle fotografiarse con ellos y firmar algunos autógrafos, era una de esas personas que no acostumbras a conocer si no eres un seguidor de su canal de internet, y es que el mundo analógico se había convertido prácticamente en un universo paralelo al digital, mundos o universos en los que los personajes mediáticos de unos y otros medios poco o nada tenían que ver; había youtubers que por sí mismos acumulaban más audiencia y seguidores que un canal de televisión convencional de ámbito nacional en prime time , personajes que aun ni apareciendo en televisión su fama llegaba viralizada a cualquier punto del planeta .

Y ese había sido el caso de Puertos que, aunque había sufrido un golpe bajo con la reducción de visualizaciones en su canal, todavía seguía presente en la retina de los amantes del misterio gracias a abrirse a otras plataformas como Twitch, y ello provocaba que, en una congregación como aquella protesta, toda una multitud se le arrimase.

Tan y Xavier consiguieron escuchar aquel speech entre toda aquella algarabía, ya que la voz de la presentadora e investigadora de misterio se había tornado inconfundible, y su elevado tono agudo, que se clavaba en la membrana del tímpano, les facilitó capturar toda la información.

—Qué barbaridad… Cuarenta mil millones, supongo que con eso ya pueden ir cerrando la empresa —comentó Tan.

—Siempre hay alguien que puede pagar eso y más —replicó Xavier.

—¿Crees que podría recaer en otras manos? —preguntó Tan desconcertado, y añadió—: Iría a preguntarle algunas cosas a Puertos, pero está rodeada de fans.

—No le agües su momento de gloria.

—También tienes razón, me reservo la duda para mañana.

Ambos prosiguieron con la intriga de conocer alguna información sobre aquella red satelital de la que había estado informando Puertos y, en aquel punto, decidieron despedirse hasta el día siguiente a las 10:30.

Una vez solo en su camino de vuelta a casa, Tan empezó a recapitular sobre el día y sobre todos los datos, hechos e indicios que se acumulaban orbitando sus pensamientos como electrones respecto a su núcleo, a una velocidad tan vertiginosa que lo convertía en una tarea difícil de ordenar.

Así, a vuelapluma, lo primero que le venía en mente era el inexplicable móvil del crimen, que se le atascaba cada vez más.

Y con el fresco del anochecer, la salida de ideas todavía se obstruía más y más.

Lo único en lo que podía pensar era en el frío que empezaba a sentir en sus manos, por ello, sin dudarlo, encendió el móvil y se echó las manos a los bolsillos para resguardarse y recuperar la temperatura.

A los pocos segundos de andar entre las calles cada vez menos concurridas, las puntas de sus dedos empezaron a notar un objeto extraño en el bolsillo, algo que no reconocía al tacto de primeras…

Era pequeño, redondeado y de tacto áspero.

Apenas lo pellizcó para sacarlo y, cuando lo consiguió llevar frente a sí, recordó que era la bola de papel que había visto en el Reconditorio de la catedral, pero que, con las prisas y el estrés mientras habían estado registrando la sacristía, había olvidado por completo.

¿Contendría algo escrito en ella o sería un simple envoltorio de papel arrugado?