19. Solo pasa por aquí #3
La mujer asiente hacia ella y es imposible que Mali no piense que es una advertencia. La inquieta lo bastante como para evitar que le brote cualquier lágrima durante el resto del funeral.
Cuando se termina y los dolientes salen afuera, todo es de pronto blanco y negro. El cielo repleto de nubes brillantes, la fachada de madera blanca de la iglesia, la calle y las personas vestidas de negro que se reúnen en grupos, charlando tranquilamente, todo rodeado de nieve.
—¿Mali? —pregunta una voz suave.
La chica sabe que se trata de la mujer que la ha estado observando antes de girarse hacia ella.
—Soy la agente Ella Reed —se presenta, esbozando una sonrisa mientras les tiende una mano enguantada a los padres de la muchacha y luego a Mali. Cuando esta la coge, nota que su padre le ha puesto la mano sobre el hombro. Su madre se acerca por el otro lado y engancha a Mali del brazo.
—¿Qué podemos hacer por usted? —pregunta la madre de Mali con su tono más apaciguador.
—Solo quiero hacerle unas preguntas a su hija, si no les impor ta.
—¿Ahora? —pregunta el padre de Mali en un tono claramente crítico.
—Sé que no es el momento —responde la agente—. Quería hablar con ella ayer, pero estaba en clase y luego en atletismo, según tengo entendido, ¿no?
El hecho de que esté al tanto de sus movimientos le provoca náuseas a Mali.
—Solo será un minuto —añade la agente—. Déjenme que los acompañe al coche.
Los padres de Mali ceden y echan a andar con torpeza codo con codo.
—He oído que se hizo amiga íntima de Kristen antes de que desapareciera, ¿no?
Mali asiente; la garganta se le contrae como si no quisiera que hablara.
—Y su relación era… —La agente vacila.
—Se gustaban en sentido romántico —contesta con orgullo la madre de Mali.
—Al principio —agrega el padre.
A Mali le cuesta contener la mueca de sus labios, que quieren sonreír.
—Pero ¿no funcionó? —pregunta la agente Reed con los ojos sobre Mali.
La muchacha carraspea.
—No. Kristen estaba ocupada, centrada en los exámenes finales. No nos peleamos ni nada, solo es que… aquello no fue a ninguna parte. Después de eso, nos vimos una o dos veces, como amigas.
—Ya veo. Eso suele ocurrir en el instituto.
Cuando Mali mira a la mujer, esta tiene una expresión cálida, empática incluso. Eso la pilla desprevenida.
—A estas alturas, ya se habría marchado a la universidad, de todas formas —responde Mali, sorprendida de estar abriéndose—. Así que dudo mucho que hubiéramos llegado a nada más aunque la relación no se hubiera… roto como se rompió.
La agente asiente, pensativa, antes de preguntar:
—¿Y había alguien más con quien Kristen tuviese algo romántico? ¿Alguien de la White Mountain? ¿Dusty o Eli quizá?
Mali se detiene en seco y frunce el ceño ante la agente.
—No —contesta—. Ellos no… No eran… Ninguno de los dos era su tipo.
Su padre aprieta los dedos sobre el hombro de ella y Mali no está segura de si la está advirtiendo para que permanezca tranquila u ofreciéndole apoyo.
—Lo siento —suelta la mujer—. Los adolescentes pueden ser un poco indecisos, eso es todo. Todavía están descubriendo quiénes son.
—Ya —replica Mali—. Pero le garantizo que ni Dusty ni Eli tenían una relación con ella de ese tipo.
—De acuerdo —repone la agente—. ¿Y qué hay de Jake Deakon?
A Mali le da un vuelco el estómago y siente justo como si se hubiera metido en una trampa.
—¿Saben? No he podido contactar con él ni con sus padres.
—Son, eh… —comienza a decir el padre de Mali—. Son una familia muy cerrada, me temo. Nosotros nunca hemos conocido a los padres de JD, y eso que Mali y él son amigos desde hace años.
—¿Oh? —suelta la agente mientras reanudan la marcha.
Mali se obliga a respirar.
—Nos llevábamos bien —corrige ella—. Antes de que dejara el colegio, se sentaba con nosotras en el almuerzo y nos acompañaba a veces a las fiestas, ese tipo de cosas.
—¿Con nosotras se refiere a…?
—Ah, a Dusty, a Amber y a mí.
La agente asiente.
—He oído que Amber y él se habían vuelto muy cercanos.
Y q ue después todo eso terminó de golpe, como lo suyo con Kristen, ¿no?
Más o menos cuando Eli entró en la ecuación, ¿lo hizo también Will?
—plantea en tono de pregunta, pero está claro que no ignora nada: esa mujer ha estado hablando con la gente y ha estado haciendo las preguntas correctas.
Mali se encoge de hombros con la esperanza de enmascarar la repentina furia asesina.
No es por la agente, pues sabe que solo está haciendo su trabajo.
Sino por JD. Por lo que ha hecho, por la forma en la que los ha dejado tirados con toda la mierda y teniendo que luchar por sus vidas mientras entierran a Kristen otra vez.
«Siga preguntando por JD», quiere decir, las palabras se le quedan en la punta de la lengua.
Desea soltarle a la agente que lo busque, que haga el trabajo arduo por Dusty, que lo traiga de vuelta, que haga justicia.
Pero Mali sabe que no puede. La verdad sobre JD solo la conduciría a Dusty, a Opi, a todo lo que han hecho para ocultar la verdad.
Así que, cuando al fin se aproximan al coche despacio, Mali se traga las palabras y esboza una sonrisa comprensiva y complaciente.