White Mountain (Black River 2) 13. En voz alta #3
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13. En voz alta #3

Mali sacude la cabeza, riéndose por lo bajo.

—Hostia —suelta—. Vaya con Opi. —Entonces, con las cejas alzadas, añade—: No me puedo creer que Eli y ella hayan llegado a un…

acuerdo. —Por los colores de Mali, que han sido alegres por el alivio desde que Opi se lo contó antes, es evidente que está contenta con que su propio acuerdo con Opi haya acabado.

Dusty nota que tanto Mali como Will la observan, preguntándose cómo se siente por lo ocurrido entre Opi y Eli.

—Sí, sin duda es muy práctico —se apresura a aclarar.

Pero sí que se pregunta (si es que su hermana siente de verdad sed de sangre por Ben) si saciar su sed con Eli evitará que quiera alimentarse del quarterback entonces.

Dusty es incapaz de imaginarse tener que abstenerse de Will, esté saciada por alguien más o no.

En voz alta, añade—: Ahora solo debemos preocuparnos por JD y sus transformados, la nueva agente y la premonición.

—Y la sombra, sea lo que coño sea —agrega Mali. Acto seguido, frunce el ceño—. Bueno, ¿cómo vas a averiguar dónde se encuentra JD?

—Intentaré tener otra visión de él esta tarde para distinguir dónde está o reducir las opciones. Solo necesito… algo que la pro voque. Luego, igual deberíamos hacerle una visita a su madre. A ver si sabe algo. Podemos preguntarle por la sombra también.

—Y por «podemos » te refieres a…

Desvía la mirada hacia la mesa de Eli, pero él ya se ha ido.

—Espero que Kat se encuentre bien —dice Mali, buscándola.

—Está en el pasillo —explica Will—. Con la tarea de los adornos del baile. Y sí, parece encontrarse perfectamente.

Mali asiente.

—Genial. Menos mal que Opi y Eli estaban allí.

—Se podría haber desangrado —suelta Dusty sin pensar.

Los colores de Mali varían al rojo y al morado, y Dusty sabe que se está acordando de Kristen—.

Lo entenderé si quieres mantenerte alejada de nosotros y de la montaña un tiempo —agrega—.

Hasta que todo esto… Hasta que sepamos qué es lo que se trae entre manos JD.

—Gracias —responde Mali, pensativa—. Te lo diré si se da el caso.

Una débil ráfaga de colores azules pasa de Will a Dusty, y bajo la mesa, él desliza la mano hacia la de ella.

—He estado pensando —interviene él—. ¿Recuerdas la piedra que tenías en la mano cuando forzaste la visión de JD? ¿La de la cima?

Dusty asiente. Se la había enseñado a Will, pues sabía que le gustaba la geología y que tal vez apreciaría esos singulares tonos azules y verdes iridiscentes que se entremezclaban con los grises agrestes.

Se acuerda del instante en el que Opi la descubrió, como si supiera que estaba allí, oculta entre la hierba.

Ahora, se pregunta si había sido la habilidad de Opi la que la había conducido de algún modo a ella.

—¿Un objeto como ese normalmente no te mostraría retazos de un recuerdo… en lugar de una visión de lo que está sucediendo en ese momento? —pregunta Will.

Ella asiente de nuevo. Dado todo lo demás, no ha tenido ocasión de cuestionarse mucho.

—¿Por qué?

—Creo que la piedra en cuestión es anortosita —explica, pensativo—.

Habitualmente, solo se encuentra en los picos altos.

Es bastante bonita, la verdad. Las Adirondack son muy diferentes a otras cadenas montañosas como las Rocosas o los Apalaches.

Son mucho más recientes. Solo tienen cinco o diez millones de años, pero están hechas de rocas mucho más viejas, de más de mil millones de años.

—¿Cómo? —pregunta Dusty, fascinada.

Mali se ríe entre dientes, sonriendo mientras mastica una zanahoria cortada en rodajas, y le dice a Will:

—Tienes suerte de que sea casi tan friki como tú.

—Sí —coincide Will, lanzándole una sonrisa de satisfacción a Mali antes de añadir—: Supongo que aquí hay una enorme bolsa de magma bajo la corteza terrestre, de casi unos doscientos sesenta kilómetros de ancho, y ha creado un domo que ha empujado las rocas antiguas hacia arriba desde kilómetros por debajo de la superficie, causando surgimientos de nuevas montañas.

Todavía siguen elevándose un poco cada año.

Y la anortosita es muy rara fuera de estas montañas.

Es más común en la Luna. Las regiones montañosas de allí están formadas casi en su totalidad por ella.

—Entonces… ¿podríamos decir que esto está relacionado con la Luna? —pregunta Mali—. ¡Quizá la presencia se fuera volando hacia allí después de que descendiera y cambiara a Opi!

Will sacude la cabeza, riéndose.

—Bueno, todo es posible, pero, nah, solo me hace pensar que estas montañas son bastante singulares y que tal vez exista algo particularmente especial en la geología de la White Mountain que haya atraído a la presencia aquí. —Mira a Dusty—. Que la haya atraído a ti.

—Puede —replica Dusty, pensativa. Cuando Will le había dado su sangre esa mañana, le había provocado una breve sensación de calma.

Pero, ahora, siente como si un millón de piezas de un puzle girasen de pronto a su alrededor, demasiado pequeñas, demasiado veloces, haciendo imposible distinguir los bordes.