Voz Arcana Capítulo II
14%

Capítulo II

***

E sto es inesperado. Les aseguro que no era mi intención mostrar este suceso.

Hago testimonio, que lo que está sucediendo, no es un hecho provocado por mí, soy tan testigo como ustedes.

No sé.... No logro entender, pero, lo siento vibrar en mí como algo importante ¿Porque será, que, esta inusitada  situación, pareciera encaminarse hacia una etapa nueva para mí? ... Me excita, lo confieso -

***

*

Las horas pasaron y no hubo explicación que pudiera satisfacer una coherente línea de acción para construir el hecho.

Las horas pasaron y no se dieron parte de novedades para subsanar la angustia que provoca la situación.

Las horas pasan y la tormenta emocional, crece al punto de la locura.

Se buscó por todos los rincones del hospital.

Se buscó en todas las habitaciones de la casa.

Se buscó en los rincones aledaños al edificio de salud.

Se buscó en la comunidad del barrio, se miraron horas de cámaras de seguridad.

Se buscó, se buscó, y no hubo pistas.

No hubo novedad.

*

***

La verdad, es que, eso fue lo que dijeron.

Pero ellas sabían que no era cierto, que no buscaron como presumían, que no hay cámaras de seguridad, que apenas golpearon a una que otra puerta en la cuadra del hospital.

El misterio solo podía encontrar solución en una respuesta, respuesta que no podría satisfacer nunca. Desaparecieron.

Las autoridades dijeron que, aunque seguían armando hipótesis,  no cesarán de investigar.

***

*

Tras un tiempo de serenidad, se podía apreciar, en la grieta del desconcierto que, no tenían ni por dónde empezar, ni tampoco interés en hacerlo.

*

Ava y Milena salieron tomadas de la mano. Caminaron en silencio, sin rumbo.

Las preguntas se agotaron en sus gargantas, sus lenguas se secaron por la parálisis de un músculo acalambrado por el pánico. Sus ojos estaban fisurados por varias vertientes que nacían de un mismo río rojo de pena…

*

****

Como el tiempo depende de la cercanía con la gravedad de la masa, y como depende su gravedad del volumen de esta. Afectaré la ilusión de este relato.

Cuan largo se estira el tiempo en la espera

Y cuan corto, cuando se lo ignora.

Así que jugaré las cartas de mi exposición para ofrecerlo ameno, a los testigos de este relato.

Saltaré el tiempo de este, porque, con ese poder, si  cuento para hacerlo.

****

*

Pasó un mes y no hubo novedad.  Milena se mudó  con Ava, no podían separarse, debían esperar; porque aquel suceso extraño debe concluir de alguna manera, debía tener fin, un mensaje, algo que tuviera sentido.

(¿“Es posible que algo tan excitante, no obstante terrible, no Tuviera explicación”?)

*

***

Alego, que todo este dolor, no crea en mí: debilidad. No, no.... Me hace fuerte.

***

*

¡No podía ser que no existiera!... Ella fue real.

- Estuvo en esta tierra en carne y hueso.

Yo sentí… Sentí su pequeño cuerpo cuando la abrazaba, cuando la acariciaba, yo la sentí dentro de mí durante nueve meses.

Su existencia me desgarró cuando la parí; la amé antes de que naciera, cuando la parí la amé, la amé en cada segundo de su existencia.

Y la amo ahora que no la veo, que no encuentro su cuerpo por ningún lado.

La amo ¡aunque me digan que está muerta!

¡Porque para estarlo tiene que existir un cuerpo, que inerte, me diga: estoy muerta!

... Solo así sabré que existió viva, porque ahora existe muerta.

Pero no es así. No está,  no la encuentran, ni viva ni muerta, no existir no es para mí una opción…

¡Porque viva la supe y viva la recuerdo, viva está en mí!

*

Entonces recordó una sentencia que dio una profesora de filosofía de su época de estudios

*

- Usted- le respondía a un alumno que intentaba refutar a  Nietzsche - Usted discute el concepto:

“LAS VERDADES SON ILUSIONES DE LAS CUALES HEMOS OLVIDADO QUE LO SON”

Es decir:

Para usted la verdad es, tal, porque existen pruebas que la avalan

Sin embargo Nietzsche nos quiere decir:

Que toda verdad es una mentira que todavía no ha sido refutada

- Apruebo su intento de un pensamiento crítico alumno, pero para pretender hacer eso, no bastará que lo exprese verbalmente, debe escribir una tesis para que exista su opinión, de lo contrario sus palabras, posiblemente profundas, significativas, un posible legado, se las llevará el viento.

Para que exista, debe usted escribirlo. -

Recordó aquello, y lo relevante que fue para ella. Inaplicable en aquel entonces en su vida pero que, ahora, se le presenta como opción.

- Para que exista debo escribirlo.-

Tomó un papel, de los tantos que había en el cuarto de su hija, y escribió el nombre de su pequeña

- Alaia -

En cuanto esto fue realizado el papel se fue humedeciendo; en agua se fue disgregando, para finalmente desaparecer  por completo en un pequeño charco.

La angustia se apoderó de ella. Pronto barrió aquella humedad con su codo, con la manga de su remera.

Tomó otro papel e intentó escribir su nombre nuevamente; pero apenas se iba completando la palabra, el papel ardió en una sola llama.

Se puso de pie… Caminó eufórica… Tomó varios papeles y varios lápices, todos eran de colores.

Sin perder tiempo fue intentando escribir el nombre de su hija, y a cada intento, fueron desapareciendo en humo, en polvo, en chispas, en gemidos, en llanto.

Ya luego, no hizo falta que  el lápiz tocara el papel; tan solo su mirada, sobre hojas donde aspiraba plasmar la existencia de su hija, se desintegraba.

*

***

Sí, sí, sí, lo confieso, fui yo, esta vez fui yo. Es que sentí que, debía probar… ¡Y fue maravilloso!... Porque al hecho de pensarlo, sucedió.

Todo esto genera en mí, un poder nuevo; un poder que no pienso negar, y que pienso utilizar como un niño que descubre su potencial con la inocencia que da paso libre a la exploración

***

*

Milena entra al cuarto, llevaba un delantal, había terminado de limpiar

- ¿Que sucede?

- ¡¿Que sucede?! ¡Sucede que me estoy volviendo loca! ¡Que estoy perdiendo la cabeza! ¡¿Dónde está mi hija?! ¡¿Qué es lo que pasó, quien la tiene?!- Milena abraza a su hermana. La recuesta.

- ¿Te acuerdas de los cuentos que mamá nos contaba antes de dormir?

- Sí, claro, me gustaban mucho; lo malo eran los cuentos que papá nos relataba.

- Es que se turnaban con mamá

- Sí, se entiende, lo triste fue que dejaran de hacerlo.

- Es que en algún momento ya éramos grandes, y resultaba ridículo que vinieran al dormitorio para contarnos cuentos antes de dormir

- El cuento más extraño era el de la luna

- La flor y la luna, sí… lo recuerdo. Ese cuento lo inventaron entre los dos.

- ¿Cómo es eso?

- Bueno, yo era muy pequeña; pero recuerdo que mamá me dijo que, como se quedaron sin cuentos, tuvieron que empezar a inventarlos, y ese en especial, lo fueron inventando. Una parte lo contaba ella y luego él continuaba

- ¿Pero lo inventaban para cada noche?

- Sí, que recuerde, eso me dijo mamá

- ¿Cómo era?

- ¿El cuento?

-Sí

- No lo recuerdo exactamente, pero… creo empezaba.....

- Un hombre sube a su canoa, y con su larga vara de remo, la impulsa  para adentrarse en el río.

La noche está totalmente estrellada, pero la luna todavía se negaba a aparecer, y el hombre, nervioso porque ella se hubiera olvidado que le tocaba estar completa  esa noche, comenzó a llamarla.

¡Luna! ¡Luna despierta; es la noche que te toca estar entera!

- su voz resonaba en las ramas de los árboles, en los oídos de los insectos que lo miraban pasar.

- ¡Luna! -  gritaba - ¡luna que es la hora y la noche!

-  decía. Pero ella no aparecía ¿se habrá quedado dormida?

Pensaba; y entonces, de la selva,  comienza a aparecer un viento fuerte que atrajo hacia él, los sonidos de animales; animales que, en él, habitaban y que; sabiendo de su viaje y su tarea, lo esperaban para saludarlo como todas las noches que, a la luna, le tocaba estar llena.

El urutaú con su lamento, el viento y los aullidos de los monos carayá, o el murmullo del céfiro que acompañaba los graznidos de los loros.

*

La narración de Milena se interrumpió por el batir de las hojas de la ventana del cuarto de Alaia, que es donde se encuentran. Luego, una irruptora ráfaga suave, arroja una pluma a los pies de ambas.

*

***

Aclaro que,  esta vez, no he sido yo… Si es que vale dirigirme a mí de ese modo

***

*

- Es una pluma de loro - Dijo Milena a lo que Ava pregunta

- ¿Estás segura? -

- Claro, o no te acuerdas que tengo una lorita, un poco chamuscada pero viva aún -

- ¿Cómo es que no sabía que tienes un loro?

- Una lora. Se llama Pepa. Apareció una tarde  en casa, había recibido una...

Una mala noticia y entonces se presentó; fue tras una repentina tormenta, de esas que, así como aparecen desaparecen.

Escuché  unos golpecitos en la puerta de vidrio que da al jardín.

Ahí, pequeña y empapada. Su llegada fue...

¿Cómo decirlo?...  “mágicamente oportuna”

- Vamos - dijo Ava

- ¿A dónde?  - pregunta Milena

- A tu casa - respondió

*

No vivían tan  lejos una de la otra, pronto en auto llegan.

*

- Acá está, dentro de esta jaula  - dijo, señalando Milena.

El animal parecía un rollo de papel higiénico  en el ocaso de su función

- ¿Pero por qué no la trajiste a casa?

- Pensaba venir todos los días, alimentarla y revisar como está.

Según el veterinario el problema más grave es el estrés, así que preferí dejarla acá, en su casa.

Además, si tu hija aparece, no creo que fuera bueno que, mi hermosa Pepa, viviera bajo el mismo techo con quien intentó convertirla en antorcha.

El comentario sobre la palabra "posible", pesó sobre el corazón de Ava

A Pepa se la veía inmóvil, dura, no se notaba más que el pico, como referencia de que se trataba de  un ave.