Volver a mí Capítulo 22 #2
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Capítulo 22 #2

—Entiendo que debas regresar y resolver un montón de asuntos pendientes, pero… Si en algún momento sientes la necesidad de conocer a alguien o… ya sabes. ¿Podrías invitarme a una cita?

Nos reímos porque está bromeando, pero sé que hay una expectativa detrás de sus palabras.

—Puede que me sienta lista dentro de mucho tiempo para una cita…

—Lo sé.

—Me importas.

Me mira sorprendido ante mi confesión, que suena más como una promesa.

—Siempre me has gustado, Marcos. Y ahora más que nunca.

—Tiempo al tiempo. —Asiente, más que satisfecho—. Mira… Te están esperando.

Apunta con la barbilla hacia adelante y, a lo lejos, veo a Dan y Juli en la entrada de la estación de trenes.

Nos apresuramos a descender del coche y aceleramos el paso para llegar junto a nuestros amigos.

Juli se acerca hacia mí con dificultad, sus tacones altos retumban sobre el suelo de la estación.

Su rostro se ilumina con una mezcla de alegría y culpa mientras me abraza, disculpándose por haber estado ausente durante estas últimas horas.

Sin embargo, al dirigir una mirada a Marcos, no puede evitar agregar con un deje de curiosidad:

—Pero veo que estuviste muy bien acompañada.

Marcos, indiferente a sus comentarios, se acerca a Dan y lo abraza, provocando una sonrisa cómplice en este último.

Juli, ante la sospecha de que algo ha sucedido entre Marcos y yo, vuelve su atención hacia mí y eleva las cejas, buscando alguna pista que confirme sus suposiciones.

Conteniendo la emoción de revelar que algo maravilloso ocurrió entre nosotros, levanto un hombro en respuesta, pero nuestras miradas ya dicen lo suficiente.

Julieta se alegra como si hubiera ganado la lotería.

—¿Esperabas verme? —pregunta Dan, lleno de calidez.

—Me habría sentido triste si no me despedía de ti, amigo —respondo, sintiendo que su brazo se posa sobre mis hombros.

—¿Cómo no iba a venir? —dice con una chispa traviesa en sus ojos—. Siempre tan sencilla y práctica… —Señala mi modesta maleta que sostiene Marcos—. Deberías aprender, Julieta. No se necesita demasiado para disfrutar de un pequeño viaje.

Continuamos nuestro camino hacia el interior de la bulliciosa estación, riendo y bromeando como solíamos hacerlo. Juntos somos un remolino.

Con mi boleto en mano, comprado con anticipación para evitar imprevistos, esperamos en las concurridas plataformas. El lugar está repleto de turistas, lo cual no me sorprende dada la belleza y el valor histórico de la ciudad.

Sin embargo, mientras esperamos, me invaden pequeños lapsos de melancolía y tristeza. Mis amigos, siempre atentos, notan mi estado de ánimo y se esfuerzan por levantarlo. Con sus palabras y promesas de visitarme en mi cumpleaños, logran traerme de vuelta al presente.

—Dentro de pocas horas, estarás con Brune —me anima Juli con anhelo en su voz—. Muero por verla pronto. Dile que la extraño muchísimo.

—Claro que sí, gracias… —Me acerco a Dan para decirle—: Saluda de mi parte a Ana y a Noah.

—Por supuesto.

—¡Los echaré de menos, chicos!

Abro los brazos y Juli se aferra a mí con fuerza, sin querer soltarme, demostrando su pesar por tener que separarnos otra vez.

Dan se une a nosotras, deseándome un buen viaje.

En pocos segundos, Marcos se acerca y nos rodea a los tres con sus brazos.

Permanecemos así durante unos preciosos minutos, sintiendo el vínculo especial que nos une.

No dejamos de prometer que nos volveremos a encontrar pronto.

Cuando nos separamos, Juli y yo tenemos los ojos enrojecidos por la emoción contenida. Soltamos risas contagiosas ante la intensidad del momento.

Dirijo mi mirada a Marcos y, con un gesto sutil, le pido que me entregue mi maleta.

En el preciso instante en que nuestras manos se encuentran, siento que el enorme muro que contenía los sentimientos se desmorona de inmediato.

Nos fundimos en un abrazo, dejando aflorar todo aquello que habíamos mantenido oculto.

—Se comportan como niños pequeños —se queja él en tono jocoso ante nuestros amigos, quienes celebran la unión.

Marcos me aprieta contra su pecho como si quisiera fundir nuestras almas. Juli, mordiéndose el labio inferior, toma a Dan del brazo y se alejan unos metros, dejándonos a solas.

—No me esperaba esto…

—Intentaba ser duro. Pero ¿cómo puedo resistirme ante ti? —admite con una risita suave.

—Es hermoso coincidir así. Estaré pensando mucho en ti, ¿sabes? —le digo, sintiendo que el corazón me late más rápido.

—Eso me gusta, pero…

—Prometo pensar más en mí.

—Eso me gusta más —responde con una sonrisa aún más cautivadora—. ¿Puedo besarte, Sofi?

En lugar de contestar con palabras, le doy un beso lento y profundo. Es evidente que ha vuelto a conquistarme. Es notorio que se derrite por mí. Es indiscutible que nuestra historia no terminará aquí.

Al separarnos, susurra sobre mis labios:

—Disfruta tu soltería, ¿de acuerdo? Y publica esos libros, maldita sea. Muero por leerte y verte cumplir tus sueños.

Nos tomamos de la mano como dos enamorados, sabiendo que nuestros caminos aún no se unirán del todo.

Quizás nunca se terminen por unir, pero no es algo de lo que deba preocuparme.

Así que asiento con la cabeza, convencida de que es posible alcanzar nuevas metas y con la certeza de que, aunque nuestra historia sea incierta, puedo ser yo sin miedos.

Sola y plena.