Capítulo 9
Llegamos a la casa de Silvia y Samuel temprano por la mañana.
Tras un pintoresco trayecto de unos cuarenta y cinco minutos desde la bulliciosa ciudad, nos adentramos en un entorno acorralado de naturaleza que parece sacado de un cuento de hadas.
Rodeada de frondosos árboles y prados verdes, la casa emerge como un refugio mágico en medio de un mundo agitado.
Su ubicación aislada en las afueras del pueblo ofrece una tranquilidad y paz que se respira en el aire.
Néstor compartió temprano con Brune la noticia de nuestro viaje cancelado.
Por suerte, ella no mostró molestia alguna, sino más bien una alegría palpable al contar con la oportunidad de visitar a sus abuelos.
Me confesó que se sentía aliviada de no tener que abordar un avión, y su actitud me reconfortó.
Llegamos en autobús, ya que ninguno de los dos sabe conducir.
Aunque siempre lo he animado a aprender y tomar cursos de manejo, Néstor todavía no ha dado el paso.
Él mismo admite su resistencia a salir de su zona de confort y a asumir nuevos retos.
A lo largo del tiempo, esas barreras se han ido fortaleciendo, y puedo ver cómo las experiencias compartidas que solíamos tener al inicio de nuestra relación ahora parecen distantes.
Algunas veces echo de menos aquellos tiempos en los que ambos estábamos dispuestos a embarcarnos en aventuras, sin temor al cambio.
Mientras observo a Néstor, jugando con Brune en la piscina, me doy cuenta de que no es habitual verlo tan despreocupado y juguetón como ahora.
No es un padre que se incline por llevar a nuestra hija al parque, jugar a la pelota o ir de campamento.
En cierto sentido, me recuerda a mi propio padre, que también solía ser serio y reservado.
Sin embargo, a pesar de su aparente falta de espontaneidad, sé que su corazón es tierno y que ama a Brune con una intensidad desbordante, a su propia manera.
Es un hombre generoso y detallista con las personas que le importan.
Cada vez que algo me gusta o llama mi atención, Néstor encuentra la manera de sorprenderme, regalándome esos objetos o experiencias en ocasiones especiales. Es un gesto que va más allá de lo material, pues me hace sentir amada.
Ver a Néstor disfrutando del juego con Brune me lleva a considerar la posibilidad de que haya decidido actuar por cuenta propia y dejar de lado sus inhibiciones.
Esta nueva faceta de su personalidad me agrada.
Ya no se queja de estar cansado o de no querer participar en ciertas actividades.
Esta transformación me llena de dicha, en especial al ver la sonrisa constante en el rostro de nuestra hija.
Como madre, no hay nada que me haga más feliz que presenciar la alegría y vitalidad de Brune.
Estas sencillas manifestaciones de felicidad son las que dan sentido a mi existencia como mujer y madre.
Desde el momento en que Brune llegó a nuestras vidas, se convirtió en el centro de mi universo, el faro que ilumina mi camino.
Si estar aquí, en la casa de Silvia y Samuel, significa poder atesorar estos momentos inolvidables, lo repetiría mil veces.
Ningún vuelo ni viaje podría compararse con la dicha de ser testigo de la felicidad de mi pequeña.
Brune vale todo el esfuerzo y sacrificio.
Es la razón por la que puedo mantener la cabeza en alto y resistir la tentación de buscar otro lugar.
En este vínculo maternal, he encontrado mi propósito más profundo y satisfactorio.
Lucía, 5:11 pm
Cleo se encuentra en perfecto estado, con suficiente alimento y agua. Su baño está limpio. No te preocupes por nada.
Sofía, 5:11 pm
¡Muchas gracias!
Lucía, 5:12 pm
Fue Nes quien me pidió que te pasara el reporte.
Admiro esas sutilezas de Néstor, esos pequeños gestos de atención que demuestra hacia mí. Sabe que Cleo es una hija para mí, una compañera leal.
Me apena mucho que la gata tenga que quedarse tan lejos de mí en este viaje.
Aunque desearía tenerla a mi lado, entiendo que ella no quiera abandonar nuestro hogar; es una criatura de costumbres arraigadas, y su apego al cómodo sofá y a la cama es innegable.
No quiero causarle estrés ni presionarla para que me acompañe.
Si sufre cuando le tocan las simples visitas al veterinario, no puedo soportar la idea de añadirle más ansiedad por un viaje.
Desde el principio, mi preocupación principal fue asegurarme de que Cleo se sintiera amada y cuidada en nuestra ausencia.
Hablé con Néstor para coordinar un plan con Lucía, quien se encargará de visitarla a diario.
Espero que Cleo no extrañe demasiado y que sienta la calidez de nuestra presencia, aunque sea a través de los cuidados de Lucía.
Agradezco el gesto considerado de Néstor al pedirle a su amiga que me mantuviera informada sobre el bienestar de Cleo mientras estamos fuera de casa.
Siento que esto demuestra que Néstor también tiene un lugar en su corazón para la pequeñita peluda, a pesar de su tendencia a evitar responsabilidades externas, en especial cuando se trata de animales.
Cleo, con su encanto y su forma armoniosa de convivir con nosotros, ha logrado dejar una huella en nuestras vidas.
La partida sin Cleo se siente agridulce.
Mientras me alegra la idea de disfrutar de unas vacaciones, mi corazón se entristece por la separación temporal.
Recuerdo cómo se acomoda en el sofá, reclamando su territorio con dignidad felina.
Su mirada penetrante y sus suaves ronroneos me traen paz y alegría.
Cleo representa la calma en medio del caos, la chispa de vida que ilumina nuestro hogar.
Por ahora confío en que Cleo va a estar en buenas manos.
Aunque esté lejos, mi cariño y mi preocupación por ella no tienen límites.
Cada día le mando buena energía, como si pudiera viajar por el tiempo y el espacio, deseando que se sienta protegida y querida, aunque no estemos.
Mientras tanto, sé que Lucía va a cumplir su rol de cuidadora, dándole el cariño y la atención que merece.
Sofía, 5:13 pm
Me alegra saberlo. En serio, ¡muchas gracias! Le mando un beso gigante a Emma.
Lucía, 5:26 pm
No iba a decírtelo, pero qué injusta eres. No tienes derecho de herir a la gente a tu antojo.
Sofía, 5:27 pm
No entiendo.
¿A qué viene este comentario? ¿Me lo puedes explicar?
Lucía, 5:29 pm
Nes habló conmigo. Él no lo demuestra, pero se siente destruido. Despedazaste su corazón sin piedad. ¡Mereces estar sola por el resto de tu vida, Sofía!
Una bomba acaba de explotar en mi mano, dejándome atónita y llena de emociones que me cuesta identificar. Es como si la explosión física se hubiera extendido a mi interior, generando una sensación de profundo malestar y caos por donde mire.
Pensaba que Néstor, con su orgullo característico, no mostraría ninguna señal de debilidad o dolor. Esto toma otro rumbo.
Los motivos que me llevaron a permitir que Néstor entrara en mi vida se vuelven más fuertes. Él siempre ha sido una persona tolerante y paciente conmigo, capaz de encontrar un equilibrio entre nuestras diferencias, aunque parezcan infinitas.
Sin embargo, mi decisión de separarme no solo involucra a Néstor, ya que también me aleja de otras personas significativas en mi vida, como Lucía y Emma. Una sensación de pérdida y nostalgia me envuelve.
Repito hasta el cansancio lo maravilloso que es Néstor. Tal vez fui injusta y no valoré todo lo que él representa.
Una vez, descubrimos que compartimos orígenes similares. Silvia logró escalar con facilidad en su carrera hasta convertirse en directora de una empresa importante, al igual que mi padre. Nuestras historias se entrelazan en una danza de coincidencias, reforzando la conexión que nos une.
Néstor considera que aquellos que han experimentado la humildad, la escasez y que han luchado duro para alcanzar lo que tienen, valoran los logros con más orgullo que aquellos que siempre han disfrutado de una vida acomodada.
Comprendo su perspectiva, aunque no puedo evitar cuestionar si esta afirmación se aplica de igual manera a todos.
En mi caso, mi padre, a pesar de haber obtenido riqueza, no hizo más que alimentar su ego y sentirse superior al resto de la humanidad.
Me pregunto hasta qué punto nuestras experiencias nos han moldeado de distintas maneras.
Además de estas semejanzas que compartimos, existe una conexión inexplicable entre Nes y yo.
Hay momentos en los que parecemos leer la mente del otro, como si nuestros pensamientos se sincronizaran en una extraña sintonía.
Por ejemplo, a veces hemos soltado comentarios aleatorios que nos llevaban a descubrir que el otro estaba pensando en lo mismo.
Es un fenómeno fascinante y enigmático. Sin embargo, a pesar de esta misteriosa conexión, desde hace un tiempo nos encontramos separados por un muro inadvertido que nos ha llevado a extremos contrarios.
Me pregunto si aún hay salvación para nosotros.
Después de todo, se dice que los polos opuestos se atraen, ¿no es así?
Si tengo que ser honesta por completo, me duele el hecho de que Néstor abriera su boca y compartiera detalles sobre mí y nuestra relación con Lucía. No me gusta que ella haya tomado partido y que me enfrente como acaba de hacerlo.
Ambos fallamos en mantener una comunicación adecuada.
Ambos nos equivocamos miles de veces. Ninguno de los dos es un ángel.
Las dudas acerca de la separación siguen estando presentes, pero no entiendo por qué esta vez se siente diferente.
Tal vez Néstor también haya percibido que nuestra conexión se estaba desvaneciendo, y por eso se ha tomado esto con tanta seriedad.
Aunque hemos tenido conflictos en el pasado, nunca habíamos llegado a este punto.