Volver a Amar al Padre de Mi Bebé Capítulo 2
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Capítulo 2

MIA

Sabía perfectamente lo que se traía entre manos mi hermano.

En cuanto escuché el mensaje de voz de su amigo Zack, supe que Morgan estaba detrás.

Le había pedido a su viejo colega que me vigilara, como si fuera una cría con morriña en su primera semana de campamento de verano y no una actriz en activo con una base de fans fanáticos y a veces inquietantes.

Mi primer impulso fue mandarle una captura de pantalla a Morgan y exigirle que quién se creía que era.

Pero ya sabía la respuesta. Mi hermano mayor sobreprotector, el poli de Detroit, eso es lo que era.

¡Era desesperante! Aun así, tenía buen corazón, y le quería por intentar cuidarme a miles de kilómetros de distancia.

Además, si me negaba a quedar con su mejor amigo, Morgan era capaz de contarle a mamá que me estaban acosando, y entonces se armaría la de Dios.

Me llamaría llorando, suplicándome que volviera a casa donde estuviera a salvo.

No podía con eso: las disculpas, el ir calmándola, el explicarle los contratos cuando estuviera tan angustiada.

No iba a ceder y dejar Los Ángeles, pero sería un infierno.

No podía permitir que se enterara de lo de este fan chiflado, y si eso significaba dejar que Morgan me controlara de vez en cuando, ya encontraría la manera de gestionarlo.

La última vez que vi a Zachary Denton fue hace años, en Acción de Gracias.

Quizá una o dos veces más de pasada desde entonces, pero no era como si mantuviéramos el contacto.

Era amigo de Morgan, no mío. No había ni la más remota posibilidad de que le hubiera surgido de pronto la necesidad espontánea de escribirme así, sin más. Era cosa de mi hermano.

Respiré hondo para calmarme y llamé a Morgan.

—Oye —dije—, ¿a qué viene eso de hacer que Zachary Denton me llame? No soy tu hermanita patito feo que necesita que le busquen acompañante para el baile de fin de curso.

—Ya sé que no. Pero él está ahí, tú estás ahí…

—Sí, una ciudad de 3,9 millones de personas, qué pequeño es el mundo —solté con sarcasmo.

—Mimi, tienes que dejarme cuidarte donde pueda. Sé que ya eres toda una mujer, pero no hace daño tener a alguien de mi confianza que te eche un ojo.

—Te quiero. Me sacas de quicio —dije.

—Lo sé, lo sé. Pero eres muy importante para mí, y me quedaría más tranquilo si Zack estuviera pendiente de ti.

—Tengo un equipo de seguridad, Mor —dije—. Estoy perfectamente a salvo. Además, ¿qué va a hacer el buen doctor? ¿Lanzarle implantes de suero salino a mi acosador? —Me reí de mi propio chiste, pero Morgan no.

—Hazlo por mí —dijo.

—Vale —dije, suspirando con resignación—. Lo haré.

—Gracias. Te quiero —dijo.

Le contesté a Zachary y le dije que quedábamos en el Starlite.

Si iba a salir a tomar algo, iba a ser en el bar donde trabajaba Celeste.

Ella y yo nos hicimos íntimas al instante en cuanto respondí a su anuncio buscando compañera de piso.

Ahora que me había mudado a algo más grande, se vino conmigo para hacerme compañía y seguir siendo mi compi.

Así no estaba yo sola en el precioso piso de estilo español.