CAPÍTULO 58
Maximilian
El despacho está en penumbra, solo iluminado por la luz tenue de la pantalla donde parpadea la firma del villano: Grim. El silencio es pesado, el tipo de silencio que precede a una tormenta. Azrael cierra la puerta detrás de sí, el sonido del pestillo resuena como un disparo.
—Habla —digo, sin apartar la vista de la pantalla.
—Deja de actuar como si nada pasara —su voz es baja, pero hay un filo en ella—. Estás cruzando líneas por Hunter.
Lentamente giro mi silla para enfrentarlo. Su postura es rígida, su mandíbula apretada. Azrael, mi hermano, el hombre en el que más confío… y el único que se atrevería a decirme esto en mi cara.
—Cuidado con lo que insinúas —respondo, mi tono grave, un aviso en lugar de una amenaza abierta.
—No es una insinuación —da un paso hacia adelante—. Es un hecho. Desde que Hunter entró en tu vida, has movido recursos sin estrategia. Has dejado huecos que no existían antes. Si Grim sabe tanto, es porque siente tu distracción.
Sus palabras me golpean más fuerte de lo que quiero admitir.
—Estás hablando de mi esposa ahora. La protegeré cueste lo que cueste —replico.
—¿Incluso si eso significa perder hombres? —su pregunta es un golpe directo. Su voz se endurece—. Incluso si eso significa que uno de nosotros no regrese a casa.
Aprieto los puños. La imagen de Hunter sosteniendo la caja con la cobra de bronce me atraviesa la mente.
—No me des lecciones sobre pérdidas, Azrael. No te entregaron a tu familia en una pecera. Sabes lo que el enemigo puede hacer cuando no estás dispuesto a mancharte las manos.
Por un segundo, su rostro se quiebra ante el recuerdo compartido. Pero no retrocede.
— Tu madre y tus hermanas eran mi familia también.—su voz tiembla apenas—. Porque sé lo que es perderlo todo. Y no voy a ver cómo repites el mismo error.
Me levanto de la silla y me acerco, quedando a solo un paso de él. Hay tanta osadía entre nosotros que casi puedo sentir el aire vibrar.
—Hunter no es un error —le digo, mi voz baja pero letal—. Es lo único que me mantiene humano.
—Y si por protegerla nos destruyes a todos, todo somos código negro, ¿qué quedará de ti? —Azrael susurra, sus ojos buscándome, no con odio, sino con el dolor de un hermano que teme perderme.
El silencio vuelve a caer entre nosotros, pesado y crudo, sé que Grim no solo nos está cazando desde las sombras: también está sembrando grietas entre los que más confían en mí.