Viper (Código Negro 1) CAPÍTULO 57
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CAPÍTULO 57

Maximilian

El Grim.

La muerte. Tiene que ser un mensaje, no creo que sea tan estúpido para haber dejado su firma en esa amenaza. ¿Alguien que vino de la muerte? No es un problema enviarlo o enviarla de regreso, sea quien sea.

El mapa digital de Londres y Brighton brilla en la pantalla del despacho, un recordatorio de las cicatrices que hemos dejado en el sur.

Claus termina su informe, sus dedos tamborilean sobre la mesa como si la adrenalina aún le recorriera el cuerpo.

Noel, observa en silencio, pero sé que está midiendo cada palabra que planea soltar.

Azrael está de pie junto a la ventana, en guardia, su silueta recortada contra la lluvia que azota el cristal.

—Brighton ya no es una amenaza —digo finalmente, mi voz ronca rompiendo el silencio—. Hemos desmantelado todo lo que quedaba allí. Es por eso que ese maldito que se hace llamar El Grim está escondido y desesperado.

Claus resopla, una sonrisa cínica dibujándose en sus labios.

—Los perros heridos son los más peligrosos.

—Y los más ruidosos —agrega Noel, cruzando los brazos.

Pero hay algo en su tono que no me gusta. Hay demasiado en juego para asumir que todo va a calmarse.

El teléfono de Claus vibra. Lo revisa, sus cejas se fruncen, y se gira hacia nosotros.

—Acabamos de recibir información de un posible escondite mayor. Pero… —hace una pausa breve— los rumores dicen que tenemos un traidor dentro. Alguien está enviando mensajes contradictorios.

La habitación se enfría. Claus y Noel intercambian miradas rápidas. Yo los observo a los tres, el peso de la sospecha cayendo sobre mis hombros. No puedo permitirme confiar a ciegas.

—¿Un traidor? —pregunto, mi voz baja, peligrosa.

—No podemos confirmar quién —responde Noel—. Pero alguien está jugando en los dos bandos.

Azrael se cruza de brazos, su mandíbula apretada.

—Si descubrimos quién es, no vivirá para contarlo.

—No —le corto—. Primero lo descubrimos. Después lo hacemos hablar.

Claus abre su portátil y gira la pantalla hacia nosotros. Una interfaz oscura aparece, la marca de la Deep web. Imágenes distorsionadas, listas de nombres y cifras ilegales llenan la pantalla.

—Hay algo más —dice Claus, su tono ahora más grave—. Hemos entrado a la Deep web. Azrael, Noel y yo encontramos esto.

En la pantalla aparece un anuncio escalofriante: LA SUBASTA DEL GRIM . Las palabras parpadean en rojo, acompañadas de detalles codificados. Pero lo que más me llama la atención es el título encriptado: " LA SUBASTA "… y es pública. No he sido parte de una subasta desde que conocí a Hunter.

Noel amplía la imagen. Entre las cifras y coordenadas hay un mensaje escondido:

"Una Reina en la mesa, un Rey distraído."

Mi corazón late con fuerza. Esto no es solo una amenaza: es una invitación. Una provocación directa.

—Quieren que sepamos que están aquí —digo finalmente, mi voz helada.

Azrael aprieta los puños. Claus y Noel esperan mis órdenes. Pero mientras miro esa pantalla, una sospecha arde en mi mente: si el traidor está tan cerca como parece… entonces el próximo golpe no será en una costa. Será en nuestro hogar.