Viper (Código Negro 1) CAPÍTULO 30
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CAPÍTULO 30

Maximilian

Su cuerpo fue reducido a nada más que un nombre tachado en una lista. Azrael disfrutó cada segundo del proceso, con esa calma cruel que lo define, pero yo no sentí nada. Ni culpa. Ni compasión. Solo la certeza fría de haber eliminado otra amenaza.

Lo verdaderamente importante vino después.

En mi oficina del club, con el whisky en la mano y el humo de un cigarro en espiral hacia el techo, di la orden a mis hombres:

—Quiero todos sus registros borrados. Teléfono, cuentas bancarias, contratos. Que parezca que se largó a la mierda, huyendo de sus deudas.

El hacker asintió, manos rápidas sobre el teclado.

Claus supervisaba, su rostro pétreo como siempre, y Noel hacía preguntas sobre “la discreción”.

No respondí. No necesito justificarme. Simon era una rata.

Hunter lo pensaba un novio, aunque falso, aunque comprado, y aun así lo había dejado entrar en su vida.

Eso bastaba para convertirlo en enemigo. Y conmigo, los enemigos no viven.

El monitor frente a mí mostraba la foto de Simon en la portada digital de un periódico local: “Joven abogado desaparece en circunstancias misteriosas. La policía sospecha de vínculos con la mafia.”

Sonreí, la primera sonrisa en días. No porque fuera gracioso, sino porque el mensaje estaba claro: Londres ya sabe que Viper está aquí.

Y si alguien más pensaba en ponerle una mano encima a Hunter… esa noticia será su advertencia.