CAPÍTULO 2
—Anda, Mónica, ¡cuenta! ¿Qué es lo que has cantado del abanico? —insiste Lola, entusiasmada.
Mónica se encoge de hombros.
—Nada, una estupidez que improvisamos el otro día en casa de Gabi y Núria.
—A ver, Lola, te lo resumo. —dice Núria — El resultado de juntar a Mónica y Gabi, con cervezas y una guitarra.
Lola se levanta de prisa, rodea la mesa y esquiva una silla. Casi se cae, pero se levanta como si nada y desaparece por la puerta del patio.
—¿Adónde ha ido? —pregunto.
—Diría que al Nido. —suelta Vera — Conociéndola, ha ido a por la guitarra.
Adri vuelve con Maya en brazos.
—Cambio de pañal superado.
—¿Resultado? —pregunto.
—No quieres saberlo.
Me entrega a Maya y le doy un beso en la frente. Huele a crema, a galleta y a ese olor de bebé que consigue hacerte olvidar durante varios segundos que llevas meses sin dormir ocho horas seguidas.
Maya me agarra un mechón.
—Eso es mío.
Tira.
—Vale. Era mío.
Adri se ríe y vuelve a sentarse.
—¿Falta alguien? —pregunta Claudia, mirando alrededor—. Pensaba que seríais más.
—Elena, dice que hoy vendrá más tarde —suelta Lola.
—¿Y Candela? —dice Alba.
—Ha dicho que hoy no viene, tenía que ocuparse de Martina —respondo.
Lola saca la guitarra de la funda y se la pone a Gabi encima.
—Lola, estoy comiendo.
—Puedes comer después.
Gabi la mira.
—También puedo tocar después.
—¿Cuánto después?
—Cuando me apetezca.
Aina, que está untando un trozo de pan con tomate, levanta la vista despacio.
—Os pongo un ejemplo para animar el debate, a ver qué os parece. Mónica ya tiene seis cajas en el trastero de mi piso.
Mónica se le queda mirando muy seria y Aina le guiña un ojo.
—¿Qué hay dentro? —pregunta Alba.
Mónica suspira.
—Cosas. Cables, ropa, herramientas…
Adri apoya el codo en la mesa.
—¿Desde cuándo tienes seis cajas en casa de Aina?
—No aparecieron el mismo día. Fueron llegando.
—¿Cómo llegan seis cajas sin que te des cuenta? —pregunta Gabi.
Mónica se encoge de hombros.
—Necesitaba unas cosas. Luego dejé otras. Después había una reparación.
Aina se vuelve hacia ella.
—La reparación fue en febrero.
—A ver, tampoco es tan raro —dice Mónica—. Además, esta mujer lleva ahora mismo una sudadera que es mía y se pasa el día cogiendo patatas de mi plato.
Aina baja la vista hacia la sudadera y tira un poco de la manga.
—La sudadera me queda mejor a mí y las patatas saben mejor si son tuyas.
Mónica la mira y le suelta un beso en toda la boca.
Maya empieza a quejarse, así que me levanto y abro su bolsa del carrito. Le doy el chupete, pruebo darle agua, quitarle el jersey… Nada parece funcionar.
Adri se levanta.
—Yo creo que quiere dormir.
La cojo y Maya apoya la cabeza en mi hombro casi al instante.
—Conclusión provisional: Mónica vive en casa de Aina por fascículos —dice Lola.
Mientras descorchamos otra botella de vino tinto y el plato de tortilla vuela entre las manos, Lola mete la mano en el bolsillo trasero de sus vaqueros y saca con gesto triunfal un rotulador de los suyos. Le quita el tapón con la boca y, sin dudarlo un segundo, coge varias servilletas.
—¡Tengo una idea! —anuncia Lola.
—¡NOOO! —gritan varias a la vez.
Lola se ríe, pero sigue colocando servilletas.
—Dado que aquí se están camuflando anexiones territoriales disfrazadas de pragmatismo —anuncia Lola—, voy a redactar el Código Penal de Ocupación Doméstica. Para que sepamos exactamente en qué casilla del tablero estamos jugando.
Se agacha sobre la mesa y empieza a escribir.
—SERVILLETA 1: 0 CAJAS (de 1 a 3 objetos sueltos). —Lola hace un círculo alrededor del número—. Incursión táctica. Ejemplos prácticos: un cepillo de dientes, un pijama…
Aina suelta una risita y se apoya en el hombro de Mónica para ver cómo Lola despliega la segunda servilleta de lino.
—SERVILLETA 2: 1 CAJA DE CARTÓN. —Lola escribe rápido, remarcando las palabras clave—. Ocupación formal o Mudanza técnica. Si entra una caja de cartón con tus cosas por la puerta del piso de la otra, amiguita, se acabó la mentira: ya no estás «pasando la noche».
Mantiene la tercera servilleta estirada entre las dos manos para que todas la leamos antes de escribir:
—SERVILLETA 3: 3 CAJAS. Anexión territorial irreversible. Legalmente ya es cohabitación pura y dura.