Villano en prácticas Capítulo 16 #2
56%

Capítulo 16 #2

»Veo que nuestros impacientes competidores ya han formado una cola —continuó, y sonaron más risas, entre las que se contaban las de algunos integrantes de la fila—, así que recordaré a todos las reglas brevemente.

Cada competidor cuenta con dos minutos para presentar su idea.

Si el candidato completa los dos minutos sin que el zumbido lo elimine —Dobrev mostró su botón—, se reunirá con uno de los directores para una presentación más detallada.

A continuación, los directores debatiremos sus propuestas y, entre los finalistas, escogeremos una que financiaremos.

En cuanto a los eliminados por el zumbido. .., les queda la ronda de consolación.

Más risas y algunos aplausos, y, aunque esta vez los bros de la cola parecían desconcertados, el comentario no confundió lo suficiente a ninguno de ellos como para abandonar su lugar.

—Así que ¡buena suerte a todos! ¡Que comience la Presentación y Lanzamiento!

Dobrev se sentó y los aplausos se redoblaron. El primero de los competidores subió al escenario y, en cuanto el público se apaciguó, comenzó la presentación.

—Todos sabemos que el proceso de admisiones universitarias no funciona —empezó—.

Hay un modo mejor de llevarlo a cabo. Permítanme compartir con ustedes mi visión de un sistema universal en el que todos los alumnos saben exactamente el lugar que ocupan en el proceso competitivo de aceptación en relación con el resto de los estudiantes, con actualizaciones minuto a minuto, oportunidades para sumar puntos patrocinadas por anunciantes y empresas de primer nivel, y una emocionante atmósfera ludificada que convierte el sistema de selección universitaria en el mejor acontecimiento deportivo del mundo.

Aquella gilipollez digna de los Juegos del Hambre me dejó atónito, y a aquel tipo todavía le quedaban noventa y cuatro segundos en el cronómetro.

A partir de ahí, la cosa no hizo más que empeorar, pero, por algún motivo, no lo eliminaron y abandonó el escenario triunfante y recompensado con tímidos aplausos.

El siguiente personaje subió al escenario y presentó un innovador sistema de gestión de la medicina de urgencia en el que un equipo de emergencias afiliado a la empresa emergente llegaría al escenario de la urgencia y subiría el documento de identidad con fotografía a la red de la empresa, que se encargaría de comprobar el crédito y el seguro médico del paciente e iniciaría una subasta instantánea abierta a las instalaciones médicas locales para dar con la que estuviera dispuesta a pagar más por los pacientes con mejor crédito y un mejor reembolso del seguro médico.

Si los pacientes al borde de la muerte se negaban a proporcionar la información pertinente al equipo de emergencias, los paramédicos se ofrecerían para llamar a un servicio de ambulancias distinto y pasarían al siguiente caso.

Aquella exposición obtuvo un aplauso ligeramente más entusiasta que la primera.

La tercera presentación fue la de los «testículos como servicio».

—Imaginen que pueden decidir, caso por caso, si desean que sus testículos segreguen esperma —dijo el Tío de los Testículos—.

Se acabaron los preservativos que tanto odiamos, y se acabaron las vasectomías, que son dolorosas y solo se pueden revertir a través de un proceso dificultoso y poco fiable.

En su lugar, ofrecemos una compuerta a escala nanométrica, construida directamente en los conductos deferentes, que puede abrirse y cerrarse con una aplicación instalada en el móvil.

Ofrecemos esta posibilidad como un servicio por suscripción, y una parte de los beneficios va a parar a organizaciones benéficas y de servicio, como Planificación Familiar. ..

El Tío de los Testículos despegó de pronto, impulsado por un juego de muelles gigantescos, que hasta entonces habían estado comprimidos debajo del escenario. Demasiado sorprendido para gritar, voló por la oscuridad de la noche trazando un arco camino del lago.

Unos segundos más tarde, se oyó un chapuzón apagado.

El público estalló en un coro de gritos, aplausos y carcajadas. Me volví hacia Morrison, atónito.

—Por eso lo llaman Presentación y Lanzamiento —explicó, y dio un sorbo a la copa de vino.

—Alguien podría morir —observé.

—Diseñan el escenario para que lance la carga hacia el lago de Como. Llevan décadas haciéndolo. Se les da bastante bien.

Miré a los tipos de la cola y comprobé que todos parecían claramente agitados.

—¿Saben de antemano que podrían lanzarlos al lago?

—El público lo sabe —contestó Morrison—. Los participantes lo acaban de descubrir.

—Supongo que la broma deja de funcionar después del primer chapuzón.

—Sería lo razonable. —Morrison indicó con un gesto la cola de participantes, que miraban a un miembro del personal del hotel que les estaba hablando—.

Pero les acaban de decir que la ronda de consolación de la Presentación y Lanzamiento consiste en que aquel que vuele más lejos antes de caer al lago de Como puede presentar su idea por segunda vez, como los auténticos finalistas.

El empleado del hotel se separó de los tipos de la cola. Todos permanecieron en su puesto mientras un mecanismo volvía a colocar lentamente el escenario en su lugar.

—Es increíble —comenté.

—Es absolutamente creíble —me contradijo ella.

—Yo no me quedaría en la cola.

—Pero usted no es como ellos —dijo Morrison—.

Usted no es un cabronazo hipercompetitivo que quiere entrar en el mundo de otros cabronazos hipercompetitivos y está dispuesto a hacer prácticamente cualquier cosa para lograrlo.

—Gesticuló con la mano con la que sujetaba la copa de vino—.

Esto es una puta novatada, Charlie. Así es como fomentan la camaradería los sacos de mierda.

Todos los sacos de mierda de ahí abajo que ahora asisten a la Presentación y Lanzamiento tuvieron que subir a ese escenario en su día.

La mayoría acabaron en remojo y ahora todos lo ven como un puto rito de paso.

¿Sabe qué pasaría si los nuevos no se quedasen en esa cola?

—Que no los volverían a invitar —aventuré.

—Eso para empezar. Además, tampoco volverían a trabajar con nadie que tuviese algo que ver con el congreso.

Quieren entrar en el mundillo, pero, una vez que estás dentro, no puedes salir.

Y si te vas, ya sea abandonando esa cola o en cualquier otro momento, la carrera que pensabas que tenías se acabó.

—Están atrapados.

—Uno no está atrapado si no quiere marcharse.

Y eso nos lleva a la otra cuestión. —Volvió a indicar al público con la copa de vino—.

Esto es adoctrinamiento. Miren lo que aplauden.

Miren lo que provoca el lanzamiento de los ponentes.

A Dobrev le gusta decir que la Asamblea está aquí para aprender de estos bobos porque sabe que los hace sentir importantes.

Sin embargo, no se equivoque: están enseñando a estos bobos quiénes deben ser para entrar en este mundo.

Y los muy gilipollas se lo están tragando.

—Entonces todo esto es una secta —concluí.

—Las sectas son más divertidas —replicó Morrison, y dio un nuevo trago al vino.

El siguiente competidor subió al escenario con más dudas que el anterior, pero subió pese a todo.

Se situó en el centro del escenario, se acercó el micrófono a los labios y graznó un ruido extraño, que provocó un leve acople.

Levantó una mano, se apartó el micrófono de la boca mientras tragaba con dificultad para generar algo de saliva, y finalmente se volvió a acercar el micrófono a los labios para intentarlo de nuevo.

—Tierra —alcanzó a decir, y de inmediato salió disparado hacia el lago.

Miré a Morrison, que tenía el dedo apoyado en el botón. Apartó la mano del dispositivo, se reclinó en la silla y me devolvió la mirada.

—¿Qué pasa? —preguntó—. Solo me he presentado para poder hacer lo que acabo de hacer.