Chapter 47
COLLARES
Siento que nunca seré suficiente para nadie.
Que si no estoy al servicio de todos nunca me llegarán a querer.
Que, si no complazco, nunca seré nadie.
Nunca seré lo suficientemente bueno.
Ya sea queriendo.
Ya sea trabajando.
Ya sea cuidando.
Y no dejo de cagarla.
No me dejaron ser. Controlaron todos y cada uno de mis impulsos. Nunca quise llamar la atención. Solo ser yo mismo.
Viví con el collar atado al cuello y me colmaban de caricias si me portaba bien. Y aun habiendo muerto quién sujetaba la correa, todavía sigo portando el collar. Solo que ahora aprieta y hace herida.
No he sido un niño consentido.
He sido un niño sobornado y chantajeado.
El cual sigue responsabilizándose por la muerte de su dueño.
El cual sigue con la idea de que, si no contenta al resto, también se irán igual que él.
Y no se lo podría volver a permitir.
Y no duele tanto la idea de esas marchas, sino la de reconocer ese miedo a la ida.
Porque aun sabiendo que te podrías valer por ti mismo, en el fondo sigues buscando quién maneje el collar.
Aquel que tu presencia haga de su vida un paseo. Aquel a quien contentar para que no se vaya.
Y duele notar la herida. Duele recordarla y reconocerla. Pero duele más no saber cómo sanarla.
Porque a día de hoy, sigo buscando ese refuerzo positivo de todo el mundo. A sabiendas de que cada caricia que me den, solo hace que abrir de nuevo la herida.
Porque hasta que no me arranque el collar de cuajo, no empezaré a hacer las cosas por y para mí mismo. Y no tanto para que el resto me quiera y me valore.
Y ojalá poder hacerlo.
Ojalá.