Verdades Ocultas (Destino Sellado 1) 61
96%

61

El silencio apenas dura unos segundos. Unas pisadas resuenan al otro lado, en el pasillo y mis dedos se tensan automáticamente alrededor de los brazos de Galen.

Los pasos son lentos y tranquilos, como si quien se acercara supiera que donde estamos no tenemos escapatoria.

Y entonces aparece Ryo.

Nos ponemos de pie y Galen reacciona antes que yo, tirando con suavidad de mí y colocándome parcialmente detrás de él, pese a que no se ha recuperado del todo.

Mega se coloca en la entrada.

En ese mismo instante, Kohen deja que su oscuridad repte por el suelo, protegiéndonos por si fuera necesario…

Mi cuerpo se tensa y la luz sale de mis manos casi de forma automática. Y pese a que en un abrir y cerrar de ojos podríamos estar atados de pies y manos, Ryo no ataca .

Sus ojos oscuros recorren la sala en silencio hasta detenerse en Galen. La tristeza le cruza el rostro apenas un segundo.

Después, un destello amarillo estalla en el herbolario antes de que ninguno pueda reaccionar. La luz nos obliga a cerrar los ojos y siento pequeñas piedras caer sobre mí a causa del derrumbamiento por la vibración de las paredes.

—Siempre fuiste demasiado blando con mis hijos.

La voz de mi madre retumba antes incluso de verla.

La claridad se desvanece y aparece ella al otro lado, rodeada de sus quebrantadores reales. Ryo no lo duda y se coloca delante de todos nosotros.

En su rostro se dibuja una sonrisa cuando sus ojos se detienen en mí. Siento vibrar el poder de la creación de una forma que da miedo, porque es como si reconociera su presencia.

Mi respiración se corta un instante. Por primera vez siento que ella y yo nos parecemos más de lo que me gustaría admitir.

Nadie es capaz de moverse.

Pero entonces Ryo deforma su cuerpo hasta convertirse en una masa de agua que se desliza por el suelo hasta llegar al lado de Galen.

El agua vuelve a tomar forma y Ryo deja un cuchillo de escamas entre las manos de su hijo.

—No esperaba que esto terminara así. —La voz de mi madre suena divertida—. ¿Piensas traicionarme?

Ryo deja escapar una risa vacía.

—Cuando encontré a Khione, quería hacerte pagar el sufrimiento que experimenté con mi familia …

—Yo soy tu familia —lo interrumpe ella—. Nunca has tenido a nadie más que a mí.

Algo cambia en el rostro de Ryo al escucharla. Dolor, cansancio y rabia contenida durante demasiados años.

—Galen fue mi familia después de que tú me arrebataras a mi mujer y a mi hijo. —Su mirada se desvía un segundo hacia él—. Pero claro… has matado a tantos Everen que ni siquiera podrías saber quiénes eran.

El silencio pesa más de lo que debería y entonces añade en un susurro:

—Tus hijos no tienen por qué pagar por tus errores.

Siento un nudo en el estómago seguido de unas visiones.

Unas manos limpiando sangre de mi rostro años atrás. Comida caliente en un plato para Kohen y para mí mientras él me decía que no me moviera a la vez que curaba y vendaba mis heridas.

Antes de desarrollar mi poder molecular.

—Qué patético. —La voz de Callon rompe ese recuerdo.

—Os daré tiempo. —Ryo nos vuelve a mirar con una sonrisa triste.

Todo ocurre demasiado rápido.

Una muralla de agua se levanta alrededor de nosotros y atraviesa a varios quebrantadores reales y nuevamente se interpone entre Callon y nosotros. Kohen levanta una segunda barrera, protegiéndonos con su oscuridad.

Con ayuda de Mega, que ha creado una ráfaga de aire en la pared, me conecto a su poder y ambas conseguimos abrir un hueco .

—¡Ahora! —grita Ryo— ¡Corred!

—¡Papá! —vocifera Galen con la voz rota.

Pero Ryo no se gira, porque Callon ya ha levantado una mano y su luz atraviesa el agua como una lanza rasgando la sala mientras abre un portal justo detrás del dragón.

Acaba de usar sus dos poderes a la vez.

No me da tiempo a asimilarlo porque mi progenitora mueve los dedos en un chasquido y el vacío que crea el portal lo arrastra al interior de una celda con toda la corriente de agua, para un segundo después cerrarse.

El único que duda un momento en volver a por Ryo, es Galen, pero agarro su mano y atravesamos al otro lado antes de que Mega lance una onda de aire y cierre la grieta, dándonos un poco de margen para seguir huyendo.