Verdades Ocultas (Destino Sellado 1) 37
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Tras la presentación y antes de nuestro primer entrenamiento, Galen cierra la puerta después de asegurarse de que no hay nadie cerca de nuestra habitación.

El eco lejano de las botas junto a las voces queda afuera, pero el peso en nuestro pecho no desaparece.

Micah y Lyara.

Sus recuerdos se clavan más fuerte cuando pienso en la razón por la que estamos aquí.

Kaia, sin decir una palabra, coloca la silla contra la puerta, atascándola por si alguien decide entrar. Un pequeño gesto, pero es suficiente para hacernos sentir que podemos hablar sin ser interrumpidos.

El castaño nos cuenta en voz baja lo que vimos la noche anterior: el puente, la vigilancia excesiva alrededor de una zona que parece en ruinas.

Kaia frunce el ceño al escucharlo .

—Hay que descubrir que hay ahí dentro —murmura Neal, marcando un ritmo irregular con su pie contra el suelo.

Galen asiente con un leve gesto, pero su atención ya no está solo en nosotros. Su postura se tensa, vigilando la habitación, como si el peligro pudiera aparecer en cualquier momento.

Estar aquí me recuerda a Micah, a Lyara y a todos los que perdimos en Eros, y mi rabia y tristeza se sienten más presentes que nunca.

—Aunque primero tenemos que saber quiénes planearon el ataque a Eros —digo, intentando que mi voz no tiemble.

Kaia me observa en silencio, pero puedo sentir su apoyo cuando sus manos se aprietan un instante contra las mías.

Solara ahora parece más fría e implacable y aun así nos ofrece un terreno para aprender a movernos entre sus reglas.

—No podemos confiar en nadie aquí —añade Galen, acercándose un poco más a nosotros—. Tenemos que actuar con cautela. Mirar, escuchar y esperar el momento adecuado.

—Vamos, tenemos que actuar como tú —aclara Neal, y nosotras asentimos porque ambos tienen razón.

Galen levanta la mirada; sus ojos verdes brillan con determinación:

—Nuestros poderes pueden ayudarnos, pero debemos saber cuándo usarlos —dice y su atención se posa en mí.

Desde el día que creé el destello en el bosque, vivo con el miedo constante de no poder controlarlo y acabar hiriendo a alguien importante para mí .

Sé que tengo que mantenerlo oculto, pero no deja de vibrar en mi interior como si cada fragmento de esa energía, aún nueva para mí, quisiera salir.

Solara continúa su curso a nuestro alrededor, indiferente a todo lo que hemos vivido.

Nosotros solo somos sus marionetas. Pero por un momento, con la puerta asegurada y mi nueva familia junto a mí, me siento un poco más tranquila.