Verdades Ocultas (Destino Sellado 1) 29
49%

29

A la mañana siguiente, pongo al tanto a Kaia sobre mi hallazgo, y ella no duda ni un segundo en que debemos decírselo a Erilian.

—No voy a dejar que vayas sola a ese sitio. —Se termina de ajustar el uniforme, sin apartar la mirada de mí.

—No quiero que os pase nada —digo, sentándome en su cama mientras me seco un poco el pelo con la toalla—. Además, es mi decisión y no quiero arrastraros a vosotros.

—Sea tuya o de todos, voy contigo a donde sea necesario —contesta sin dudar, acercándose un poco—. Y más con todo lo que han hecho a Eros.

La puerta se abre dejando ver a un Neal con ojeras notables y Galen detrás de él, con los brazos cruzados.

—Vamos. —Apremia el moreno y todos le seguimos.

—¿Cómo está? —pregunto a Galen una vez iniciada la marcha hacia el despacho de Erilian y tanto Neal como Kaia se han alejado de nosotros.

Puedo ver como mi amiga intenta animarlo, pero apenas da resultado.

—Apenas gasta bromas —suspira Galen con pesadez—. El otro día lo vi mirando un dibujo que le hice hace un año a él y a Lyara. Lo arrugó y lo tiró contra la ventana.

Kaia lo empuja suavemente con el hombro y el moreno la atrae un segundo hacia él.

—Con ella es con la única que cruza más de dos frases.

Perder a un hermano es devastador, pero perder a dos el mismo día tiene que ser lo peor del mundo.

El caos aún se siente entre las paredes de Eros.

Hay heridos por todas partes y everen que deambulan por los pasillos sin rumbo.

Yo no he vuelto a usar ninguno de mis poderes, no sé si por miedo o porque no me siento aún capaz de curar a nadie.

Cuando me doy cuenta, hemos llegado a una parte que aún no había visto de la Academia. Una puerta doble negra se encuentra entreabierta, y no dudamos en adentrarnos en su interior. Dentro, una mesa de piedra ocupa el centro, con un mapa gigante de Theyra extendido sobre ella.

La habitación está apenas iluminada por cristales de luz cálida, y el aire huele a polvo y metal viejo.

—Sentaos, por favor. —La voz de Erilian se proyecta desde una esquina y, un instante después, emerge de entre las sombras .

Su semblante está más serio que nunca y la tensión en su mandíbula lo dice todo antes de que pronuncie ninguna palabra.

Nos sentamos unos frente a otros, quedando Kaia a mi lado.

Erilian apoya ambas manos sobre la mesa y el mapa se mueve ligeramente con el gesto.

—Sé que habéis cogido el otro mapa de Tarred —comienza y no puedo evitar mirar de reojo un segundo a Galen—. Quiero deciros que estoy en contra de que vayáis a la Facción Escarlata, pero tampoco puedo impedir que lo hagáis.

Se sienta en la silla central y dice sin rodeos:

—Hemos encontrado a un grupo de rastreadores que ha descubierto pistas en la zona exterior. Son pistas recientes.

—¿Pistas? —pregunta Neal.

—Sí, huellas recientes en el suelo. —Su mirada se endurece—, símbolos con pigmentos rojos. El mismo patrón que llevaban en sus túnicas.

Kaia baja la mirada, y Neal cierra los puños con tanta fuerza que los nudillos se le ponen blancos.

—No hay duda de que los responsables formaban parte de esa organización —continúa Erilian—.  Como ya sabéis se hacen llamar La Facción Escarlata. Muchos everen la conocen, pero solo hay rumores sobre ellos.

Erilian se pone en pie y nos da la espalda un momento hasta que vuelve a hablar:

—Llevo años escuchando cosas que no me terminaban de encajar. Everen que desaparecían sin explicación, rastros de su marca en lugares abandonados. Nunca tuve pruebas, solo piezas sueltas. —Su voz baja un tono—. Alguien les ha dado recursos, dirección y poder. Demasiado como para ser coincidencia.

Me recorre un escalofrío al verlo tan seguro y cansado.

—¿Qué buscaban en Eros? —pregunto más rápido de lo que pretendía. Quiero saber por qué lo hicieron, por qué mataron a tantos everen.

Erilian me sostiene la mirada unos segundos.

—Aún no lo sabemos con certeza —dice mientras se inclina sobre él en la parte norte del bosque de Munea y traza una línea con el dedo—. No estamos seguros, pero creo que los portales son su método de moverse por toda Theyra, haciendo así más difícil saber tu ubicación.

Un silencio tenso recorre la sala y Galen se cruza de brazos, con el rostro serio.

—Lo más extraño es que Callon no haya detectado ningún vórtice —murmura mi mentor, casi como si no esperara que nadie lo escuchara.

—Están haciendo algo con los portales para no ser detectados. —responde Erilian con la voz cargada de incertidumbre—. Apenas dejan un pequeño rastro de magia en el lugar donde lo han abierto.

—No podemos quedarnos de brazos cruzados —digo al fin, mirando a cada uno de los que están en la sala.

Erilian levanta la vista del mapa.

—Entiendo lo que sientes, Khione. Lo que sentís todos. —Su voz suena exhausta—. Pero no quiero que vayas allí. El profesorado y yo estamos tratando de encontrarlos.

—¿Y no hay nada por dónde empezar? —pregunta Kaia con decisión, porque al igual que el resto necesitamos más respuestas .

Erilian suspira y duda un momento antes de hablar.

—Encontramos una marca que sigue un patrón al norte, cerca del nacimiento del río Imber. Podría ser un punto de intercambio, un lugar donde reciben suministros o nuevos miembros.

Galen frunce el ceño.

—¿Crees que alguien los está ayudando?

—No lo sé —responde el dragón—. Pero si queréis empezar por algún sitio, esta es la única pista que tenemos.

Kaia me mira y en sus ojos hay determinación, igual que en todos los presentes.

—Desde dentro sabremos quién dio la orden —dice Neal, quien mira a Galen, el cual asiente dando a entender que está de acuerdo—. Descubriremos por qué han ejecutado este ataque.

Nuestro profesor nos observa en silencio y puedo percibir que no está totalmente de acuerdo con nuestra decisión.

—Si vais —dice al fin con un poco de resignación—, dejaréis de ser alumnos de Eros y no podré protegeros.

—Lo sabemos —digo con una calma que me sorprende.

—Nos cuidaremos mutuamente. —Me apoya mi mejor amiga.

El dragón asiente despacio, con conformidad, sabiendo que iremos.

—Erilian, ¿te puedo pedir una cosa?

—Claro —me mira con ternura.

—Cuida de Icarus por mí. —Ahora que ya hemos decidido adentrarnos en la Facción Escarlata, necesito saber que lo único que queda de mi madre y de Micah estará bien.

—Descuida, lo haré.

Nos recorre a todos con la mirada y continua:

—Que los dioses os guíen. Pero antes debéis saber una cosa…—. Galen y Neal se miran. Kaia aprieta mi mano bajo la mesa—. La Facción Escarlata recluta. Y cuando lo hace no hay vuelta atrás.