Verano en Mallorca (Amores en Mallorca 1) Capítulo 6
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Capítulo 6

Manu

No dormí una mierda. Tampoco ayudó que siguiera notando el roce de mis dedos con su muñeca cada vez que cerraba los ojos. Ridículo, absolutamente ridículo.

Llevaba toda mi vida rodeado de chicas. Modelos, influencers , hijas de empresarios, amigas de mi hermana Claudia, turistas aburridas con mucho tiempo libre y mucho Aperol encima. Había besado a muchas. Había dormido con bastantes.

Ninguna me había dejado mirando el techo a las cuatro y media de la mañana como un puto adolescente solo por haberle sujetado la mano diez segundos junto a una barra vacía.

Perfecto, Sureda, muy digno todo. Me di la vuelta en la cama soltando un suspiro y miré el móvil otra vez.

4:44.

La habitación estaba completamente a oscuras salvo por la línea de luz que se colaba desde la terraza. Desde allí se escuchaba el mar mezclado con la brisa entre los pinos.

Me incorporé pasando una mano por la cara.

La cena había sido insufrible. Mi padre hablando de expansión en Ibiza, mi tío mencionando cifras como si fueran informes clínicos de máxima prioridad.

Victoria intentando salvar conversaciones enteras ella sola mientras mi madre preguntaba si ya había pensado seriamente en trasladarme definitivamente a Barcelona después del verano.

Como si mi vida fuese una reunión pendiente de cerrar.

Y luego Mia. Mia apoyada contra la barra con el uniforme arrugado, ojeras de cansancio y esa costumbre suya de mirarme como si pudiera detectar inmediatamente cuándo estoy fingiendo. Como si estuviera intentando averiguar qué parte era real.

Volví a mirar el móvil. Instagram abierto todavía en su perfil. Otra vez. Tenía muy pocas fotos. La mayoría de gente subía cosas para demostrar algo. Viajes. Cuerpos. Restaurantes. Felicidad cuidadosamente editada.

Mia no. Fotos borrosas en coches, atardeceres desde azoteas de Madrid, un vídeo de lluvia grabado desde una ventana. Y frases. Pequeñas frases escritas en hojas de libreta. La última decía:

Hay personas que parecen verano incluso cuando están enfadadas.

¿Sería por algún tío en su vida? Pues claro que habría alguno, era una chica guapísima. No es que eso me haya frenado nunca. Pero sí que lo hacía todo un poco más difícil.

Bloqueé el móvil y me levanté antes de empezar a preocuparme seriamente por mi salud mental.

• • •

A las ocho y media estaba en el gimnasio del hotel intentando convencerme de que el problema era la falta de sueño y no una camarera madrileña con tendencia a discutir conmigo constantemente. No funcionó.

—Tienes cara de querer pegarle a alguien.

Levanté la cabeza. Nico acababa de entrar al gimnasio con una botella de agua en la mano y gafas de sol puestas.

—Buenos días para ti también.

—No, en serio. ¿Qué te pasa?

Negué con la cabeza volviendo a mirar al frente.

—Nada.

—Mentira. Esa cara solo aparece cuando tu padre habla de trabajo o cuando tienes algún reto en mente.

Mi cuerpo se quedó quieto un segundo, lo justo. Nico sonrió lentamente. Cabrón.

—Ah, vale. Conque es lo segundo.

Solté una risa seca.

—No sé de qué hablas.

—Claro. ¿Cómo se llama?

—Nadie.

—Uf. Grave entonces.

Le lancé la toalla. La esquivó riéndose.

—¿Es la chica del hotel?

No respondí. Y, obviamente, eso fue respuesta suficiente.

—Joder, Sureda —soltó acercándose—. Conque liándote con el personal.

—Cállate, no ha pasado nada.

Nadie me había hecho sentir que estaba a punto de perder el control de algo. Mia me estaba afectando más rápido de lo normal. Y yo sabía perfectamente cómo terminaban estas cosas. Verano es igual a intensidad. Luego septiembre llega y todo vuelve a colocarse donde estaba antes. Siempre.

La diferencia era que, por primera vez en mucho tiempo, una parte de mí no quería que eso pasara.

• • •

Intenté no buscarla durante el resto del día. Intenté también no bajar dos veces a la piscina sin motivo. Ni preguntar casualmente dónde estaban montando el evento de esa noche. Ni fijarme automáticamente en cualquier risa que sonara parecida a la suya.

La vi a las seis y media. Estaba junto a la barra exterior discutiendo con una máquina de hielo industrial. Literalmente discutiendo.

—Te juro que como vuelvas a bloquearte me tiro dentro del mar y ahí te quedas.

Me quedé observándola desde lejos un segundo. El pelo rojizo mal recogido, mechones pegados al cuello por la humedad, el uniforme arrugado, una pequeña mancha de café en la manga.

Y joder. Seguía siendo lo primero que veía al entrar en cualquier sitio.

Como si mi cerebro ya la buscara automáticamente antes incluso de darme cuenta.

Consiguió sacar finalmente el hielo y levantó ambos brazos en señal de victoria.

Eso me hizo sonreír. Entonces giró la cabeza y me vio.

La sonrisa desapareció apenas medio segundo demasiado tarde.

—¿Vienes a reírte de mí o a ayudar?

Me acerqué despacio.

—Depende. ¿La máquina va ganando?

—Ahora ya no.

Miró el vaso que llevaba en mi mano.

—Qué sorpresa. Un rico hidratándose con agua con gas.

—Tenía una imagen que mantener.

—Y yo que pensaba que bebíais exclusivamente champán francés y lágrimas de trabajadores temporales.

Solté una risa breve. Ahí estaba otra vez, esa sensación rara. Cuanto más distintos éramos, más me gustaba. Alguien la llamó desde el otro lado de la terraza. Mia apartó la mirada primero.

—Tengo que volver.

Cogió la cubitera antes de empezar a alejarse. Entonces se giró otra vez.

—Por cierto.

—¿Qué?

Una sonrisa pequeña apareció en su boca. De esas que parecían ocurrírsele antes a los ojos que a los labios.

—Tu perfil sigue teniendo demasiadas fotos de barcos, Domingo.

Y luego se fue. Me quedé mirándola atravesar la terraza iluminada mientras el calor seguía pegándose a la piel y el mar sonaba al fondo.

Domingo. Nadie me llamaba así. Odiaba ese nombre, el que había heredado de mi padre, y él del suyo. Manuel Domingo Sureda, los tres. Y no debería haberme gustado tanto escucharla decirlo. Pero me gustó, muchísimo.

Y lo peor fue darme cuenta de algo justo después. Ya no estaba intentando evitarla. Ya no estaba diciéndome que era una mala idea. Eso seguía sabiéndolo perfectamente. Pero empezaba a darme igual.