Capítulo 22
S u voz la había sobresaltado y le pegó un susto que casi se cae de cabeza al agua.
Recompuesta, se levantó para mirarlo. En un primer impulso deseó abrazarlo, ya que era una muestra clara de que no se había marchado, sino que estaba en Cold Spring, pero su parte más fría, esa que necesitaba muchas explicaciones, la mantuvo firme.
—No contaba con verte aquí —añadió él.
—¿No contabas? —Poco a poco fue frunciendo el ceño—. No sabía que fueras el dueño del parque. —Lo soltó de un modo muy brusco, pero debía notar que estaba molesta con él.
—No lo soy. —Bajó la cabeza, abatido—. Desde que he llegado al pueblo, me levanto temprano para correr y siempre termino aquí, aunque hoy no he venido de hacer ejercicio. —Dio un paso al frente como si quisiera acercarse a ella y en el último momento lo pensó mejor y no lo hizo.
—¿Dónde has estado todo este tiempo? —No se pudo contener más.
—En casa.
—¿Te has ido a Nueva York?
—No, no, en casa de Flora. —Esa respuesta sí que dejó a Tony extrañada—. Estos días he tenido que bregar con pensamientos y recuerdos que se me acumulan.
Pese a la poca luz que los rodeaba Tony pudo ver a un hombre atormentado.
¡Jamás lo había visto tan roto por dentro!
De repente, fue ella quien rompió el espacio que los distanciaba y le puso una mano en la mejilla y percibió como respiró hondo e inclinó la cabeza para que el tacto entre ellos fuese mayor.
«Tony, no seas idiota, sal por patas», le dijo su mente fría.
Pero una fuerza invisible la obligó a quedarse, a permanecer al lado de ese hombre al que no podía abandonar. Estaba completamente abatido también por los remordimientos.
—¿Qué pasa Conor? —preguntó con dulzura, a veces es mejor no dejarse llevar por el enfado —. Hay gente que estamos preocupados por ti.
—No hace falta que lo estéis.
—Lo estamos.
—Estoy bien, se pasará.
—¡No seas crío! —le riñó—. No puedes pretender que los que te queremos no nos preocupemos cuando te llamamos, te escribimos mensajes y no respondes. Ayer Jared vino a la tienda, porque te estaba buscando para llevarte a una cena que teníais programada.
—¡Joder! Mis mierdas hicieron que me olvidase.
—No puedes esconder la cabeza como un avestruz y, al menos, lo tienes que hablar con los chicos. —Él asintió—. Te dejo para que recapacites; lo necesitas.
Cuando se disponía a irse, él la cogió por el brazo y no se lo permitió.
—Quédate —le pidió en voz baja y sin apenas fuerzas—. Necesito hablar, contarte algo que no sabes.
En ese instante a ella casi le fallan las fuerzas y las piernas le comenzaron a temblar. Era el momento de saber la verdad, o como diría Flora, había llegado, o eso intuyó, pero no contaba que fuese bajo la sombra de la noche junto al río Hudson.
—Sentémonos en las rocas. —Iba a ser mejor, no iba a ser fácil para él.
Tony se sentó mirando hacia Conor, quien con la cabeza gacha comenzó:
—Cold Spring me llena de recuerdos horribles y de otros muy buenos, en estos últimos, aunque no quieras escucharlo, estás en ellos.
—Me imagino, pero podías ahorrártelo. —Ella quería esclarecer con impaciencia esos otros que él describió como «horribles».
—Es la verdad y no pienso ocultarla más por mucho que te moleste. —El silencio se prolongó durante unos breves segundos—. Son los malos los que me recuerdan que mi familia se deshizo también aquí, en Cold Spring.
Tony ante esa información que le era tan nueva como desconocida alzó las cejas que casi le rozaron el cuero cabelludo.
—¿Tu familia? —Tony no entendía nada.
—No te dejé porque sí, hay un motivo que nadie te contó, y cuando digo nadie, no me refiero en general a tus amigas, sino a Flora, que fue la única persona que lo supo desde el principio y nos ayudó. Y si no lo hizo fue porque se lo pedí para protegerte de tus impulsos.
—¿De mis impulsos?
—Todo el mundo sabe que cuándo te cabreas eres impulsiva.
Ella meditó esas palabras y era cierto, por eso había aprendido a esconderse detrás de una amable sonrisa, ya que ser víctima de impulsos solo la hacían sufrir.
—Sí, lo era.
—Aún te queda algo de esa Tony. —Él sonrió como si lo estuviera viendo en su mente o reflejado en las aguas oscurecidas del Hudson.
Aquella imagen, antes del amanecer, le arrebató el aliento y el corazón; nunca lo había visto tan atractivo. Con lo que no contó fue que él se girara para que quedasen cara a cara.
—Cuando tenía que venir aquí, tras aquella famosa llamada…
—No tienes por qué contar nada.
—Tony, el otro día me escapé de tu lado y no fue por ti, pero te debo muchas explicaciones, así que déjame contarte todo, porque está relacionado. —Aquello fue una orden, no una petición.
Ella se mantuvo en silencio con el corazón en vilo, pues algo le indicaba que iba a sufrir.
—Tras la llamada que te había hecho, lo normal es que me presentara ante ti, te pidiera que te casaras conmigo, mejor si era al día siguiente y no esperar a que terminásemos las carreras, pero hay una explicación de por qué todo eso no llegó.
—Conor negó con la cabeza—. Cuando iba a salir de casa, pensaba que estaba solo, mi hermano estaba con sus colegas y mi madre no sé a dónde había ido, pero resulta que no estaba solo.
Al bajar las escaleras, me encontré, —tragó con fuerza, esa parte de la historia se le atragantaba y hacía tiempo que no le ponía voz—, con mi padre y su amante follando…
—Se le quebró la voz y carraspeó—. Follando en la mesa del comedor, donde todas las noches nos reuníamos para cenar, y lo peor de todo era que mi abuela estaba en la habitación contigua viendo la tele.
Esa historia la había cogido tan de sorpresa que Tony no podía cerrar la boca. En todos esos años, se le habían pasado muchas ideas y posibilidades por la cabeza, pero ninguna se acercaba a lo escabrosa que era la verdad.
—¡¿Qué?! —soltó de repente, boquiabierta.
—Me cabreé tanto que los interrumpí con toda mi furia consiguiendo que mi abuela saliera y también los viera.
Los retuve como estaban para que mi hermano y mi madre los cazasen así y en ese momento supe que tenía que salvar a mi familia rompiendo en el camino mi corazón y perdiendo el tuyo y quebrándolo al mismo tiempo, porque no iba a consentir que ese hombre estuviera un segundo más al lado de mi madre.
En cuanto mi hermano llegó, pues mi abuela lo hizo llamar, se enfrentó a mi padre con una virulencia que nunca más le vi, y mi madre lo echó a la calle, pero esa noche nos pusimos en camino a Nueva York, donde mi abuelo se había hecho con un piso donde vivimos todo ese tiempo, empezando una nueva vida.
—Sorbió por la nariz y fue eso lo que le indico a ella que estaba llorando, sin poder contenerse se acuclilló delante de él y lo abrazó y permanecieron así un rato hasta que él la separó—.
No merezco tu compasión ni tu comprensión, porque en medio de todo eso, nos perdimos los mejores años de nuestras vidas.
—Conor, no pienses así, hiciste lo que tenías que hacer. Sí, sufrí porque no me llamaste, no diste señales de vida…
—No podía, estaba roto, resentido con todo y con todos, estaba la herida tan reciente, que hubieras encontrado a un Conor que no conocías. Lo repito Tony, nos perdimos.
—¿Nos?
—Al perderme yo, te aseguro que si me vieras no me reconocerías, te perdí a ti al mismo tiempo.
Si no me puse en contacto contigo, si no te llamé, fue porque solo pensaba en salvar a mi familia, y mi hermano y yo tomamos conciencia de que teníamos que ayudar a mi abuela y a mi madre para separarlas de mi padre, lo cual no hizo falta, porque él desapareció en cuestión de semanas con todo el dinero de la familia.
Se lo había llevado todo, salvo el que mi abuela había ganado con los libros.
Mi abuelo fue muy listo, porque con esa ingente cantidad de dinero que le dieron al haber sido un éxito, abrió una cuenta a nombre de mi abuela y mi madre por si venían malos tiempos hubiera donde agarrarse.
Si supiera de él, seguro que nos hubiera dejado sin nada.
Aquella historia ponía una explicación a esas semanas, meses y años de silencio y de dolor constante como al rencor que sintió por él.
Tony volvía a estar rota de nuevo por dentro, pero por el dolor que le causó saber que él estaba sufriendo por otros motivos mucho más duros, ya que vivió en sus carnes lo que eran las cenizas de una familia que, a simple vista, era una familia normal y feliz.
—¿Sabes quién era la mujer? —Se limpió las lágrimas.
—Muriel.
Al escuchar ese nombre, Tony perdió el equilibrio y si no fuese por Conor, se hubiera caído de culo.
—¡¿Perdona?! —gritó—. ¿Puedes repetirlo? —Se ponía en duda su capacidad para escuchar.
—Muriel. —Asintió él con la cabeza—. Lo sé, mi padre tenía el gusto en el culo, aunque fuera quien fuera me hubiese cabreado igual.
La cabeza de Tony ató cabos.
—Por eso el otro día al verla te fuiste como si hubieras visto un fantasma.
—Es un fantasma viviente de mi pasado, uno que creía enterrado, porque cuando vine sabía que había muchas posibilidades de tropezarme con ella, pero al verla todo cambió.
—Siento mucho por todo lo que pasaste.
Él asintió en el mismo momento que el horizonte se encendió con un vivo color dorado, muy brillante, aclarando en esa parte las aguas del río.
—Sé que me odiabas.
—Más o menos, aunque era mucho más fuerte el rencor, porque no entendía qué pasaba, le daba vueltas a todo, me frustré porque cualquier cosa que se me pasaba por la cabeza era una posibilidad, y eso me destrozaba el doble. Me pudiste avisar, no vivíamos en la prehistoria, había teléfonos fijos.
—Lo sé, pero no podía expresar con palabras lo que sentía en esos momentos, solo te colgaría o te diría que me dejases en paz.
No quería hablar con nadie, fueron días y semanas y meses largos en los que tuvimos que rehacernos todos a una nueva historia.
Éramos una familia de cuatro que tenía que recomponer y empezar de cero.
Siento todo por lo que tuviste que pasar por culpa de un hombre que se había aburrido de lo que tenía y solo quería nuevas aventuras.
Siempre cargaré con ello. —La aflicción le causó el temblor de hombros.
Sin poder contenerse un minuto más, Tony lo abrazó con fuerza para mostrarle que no estaba solo si él quería.
Cuando los colores del amanecer tintaron el cielo abriéndose paso entre la oscuridad, los descubrió fundidos en un abrazo.
Tony descubrió que, cuando una persona cae en las profundidades de un sufrimiento prolongado arrastra un mundo lleno de fantasmas .