Capítulo 11
—¡Q ué monos! —suspiró Imogen al ver a su amiga tan inmersa en la conversación con Conor. Parecían hacer el tándem perfecto.
—Podemos estar ante una simple visión. —Lilian no pudo evitar poner un punto de realidad.
—¿Por qué lo dices? —le preguntó Kendall.
—¿Qué miráis? —Shannon entró en la cafetería sin ver a su amiga—. ¿Es que me he perdido algo?
—Te lo estás perdiendo —indicó con el mentón Imogen.
—Vaya, vaya, ¡qué juntos están! —Sonrió al ver a Tony dejando atrás las desconfianzas.
—Nunca os fieis de lo que ven vuestros ojos —volvió a apuntar Lilian.
—No seas agorera, mujer —le recriminó Teresa, que hacía poco que había llegado.
—¿Es que no te gustaría una segunda oportunidad para esta pareja? —la interrogó Sarah.
—Sí, pero a veces no terminan bien, sino, preguntadle a Flora.
Todas miraron hacia la puerta y vieron a la bruja de Cold Spring entrando en la cafetería con su sonrisa habitual y parándose unos segundos a observar a la pareja mientras hablaba e intercambiaban explicaciones que Conor iba apuntando en un cuaderno. Luego, caminó hacia sus amigas.
—Buenos días —saludó a todas.
—¿Tu infusión? —quiso saber Kendall.
—Muchas gracias. —Al atender a sus amigas, se dio cuenta de que todas la estaban mirando—. ¿Qué sucede?
—Gracias por preguntar, porque me moría por hablarte —intervino Imogen—. Vamos a ver, ¿crees que de ahí puede salir una segunda oportunidad?
—No te adelantes, Imogen —intervino Lilian—. Algunas de las que estamos aquí sabemos a la perfección lo que sucedió entre ellos.
Flora espero a que Kendall le sirviera la infusión y todas se sentaron en una mesa. Cogió la taza con ambas manos e inspiró el dulzor de los frutos del bosque.
—Los corazones quebrantados se deben reencontrar y deberán hablar para que la verdad salga a la luz. Cuando lo hagan solo está en sus manos que esa segunda oportunidad sea posible entre ellos —auguró Flora.
—Así que hubo algo entre ellos. —Shannon no se pudo callar.
—¿El qué? —Kendall alternó la mirada entre Flora, Lilian, Teresa y Sarah, a la espera de una respuesta que nunca le dieron.
—Solo ellos os lo podrán contar. —Fue lo único que Sarah dijo sobre el tema.
—Pues, no es por nada, pero como sigamos así será lo último que nos cuenten, porque cuando nos demos cuenta volverán a estar juntitos. —A Shannon todo aquello empezaba a escamarle, ya que no entendía a qué venía tanto misterio.
Flora sonrió ante las palabras de Shannon.
—Lo que necesitan es que sus sentimientos se rocen, se acaricien, se reconozcan sin rencores de por medio y así el amor pueda crecer pese a las espinas… —Se calló aquello que todavía no podía decir.
Todas contemplaron como se sonreían sin ambages, hablaban tan absortos el uno en el otro que no se enteraban que eran objeto de miradas. Por increíble que pareciera habían creado una burbuja en la que solo tenían cabida ellos dos.
A veces sucede que hay un corazón que nos llama a lo lejos y cuando acudimos a él no somos conscientes que hemos encontrado ese pedazo de alma que nos complementa.