Venenosamente tuyo (La serie de misterio y romance de Sol y Luke 2) Capítulo 31 #2
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Capítulo 31 #2

—Un fan excesivamente entusiasta de Haughty Horizons y de la filmografía de Victor Lago secuestró a Simon y pide que se retracte de su crítica o empezará a cortarle los dedos uno a uno para que no pueda volver a escribir —dijo Claudia.

Luke no estaba seguro de si la editora estaba bromeando o si esa había sido su hipótesis todo el tiempo.

—Me temo que no ha sido eso —dijo Luke.

—¡No me digas que ha hecho alguna tontería! —dijo Claudia.

—Depende de lo que entiendas por tontería —dijo Luke—. Mi colega y yo acabamos de hablar con él hace veinte minutos. Está perfectamente. Nadie lo secuestró. Todos sus dedos parecían intactos; no es que perder unos cuantos le impidiera escribir. Básicamente fingió su propia desaparición...

—¡Oh, dios mío! ¡Esto es una genialidad! —le interrumpió Claudia, riendo.

—¿Quieres saber por qué lo hizo? —preguntó Luke mientras él y Divya intercambiaban una mirada de incredulidad.

—¡Oh, pero ya sé por qué lo hizo! —dijo Claudia y la risa evolucionó hacia una especie de carcajada—. ¡Por la fama, por supuesto!

—Nos dijo que lo fingió todo con la esperanza de que se escribieran algunos artículos sobre su, cito textualmente, misteriosa personalidad de enfant terrible y que eso resultara en la publicación de su libro.

—¡Genial! —continuó Claudia y desde luego no estaba teniendo la reacción que Luke o Divya habían previsto.

—Pero con el envenenamiento de Travis Wise y luego la muerte de Jason Zit, los titulares han estado en otra parte — continuó explicando Luke—.

Y Simon se sintió ignorado. No le gustó el artículo que publicaste ayer con mi cita y sin ninguna mención a él.

Así que decidió ser proactivo y le envió notas anónimas a Sol.

—¿Qué tiene que ver Sol con esta historia? —Claudia sonó sorprendida por primera vez en toda la conversación.

—Consiguió hacerse con una copia del manuscrito inédito de Simon —dijo Luke.

¿Y por qué se sentía extrañamente orgulloso de su pareja sentimental por haber sido tan ingeniosa en la resolución de un caso?

—. Hay un acertijo escrito en el libro que Simon dejó con la esperanza de que los lectores sospecharan que en realidad no estaba muerto del todo. Y Sol lo encontró.

—Así que está resentido con Travis por haber sido envenenado y con Jason por estar muerto y decide acelerar el proceso y anunciar que en realidad no ha desaparecido enviándole notas a Sol. ¡Me encanta!

—Mi colega y yo estamos redactando el informe completo, pero ¿quieres informar a tus jefes mientras nosotros hacemos lo mismo con la policía? —Luke quería al menos cerrar esa parte del caso pronto.

—¿La policía? —dijo Claudia, como si el concepto de hablar con las autoridades legales sonara completamente descabellado y extraño.

—Difícilmente podemos ocultárselo, ya que tienen una investigación abierta sobre la desaparición de Simon Smith —explicó Luke.

—Oh, vale, vale. ¿Se puede poner en pausa el compartir la información con las autoridades durante, digamos, un par de horas? Necesitamos publicar un artículo sobre esta historia cuanto antes y no quiero que se me adelante ningún medio de la competencia —explicó Claudia.

¡Esta gente!

—¿Estás segura de darle este tipo de publicidad? Esto es exactamente lo que Simon quería cuando empezó con este engaño —dijo Luke.

—¡Pero es un engaño tan bien elaborado! El titular...

—Lo sé, se escribe solo. —Luke suspiró. Y ni siquiera intentó persuadir más a Claudia, porque la verdad era que tanto Divya como él no solo podían usar el dinero resultante de ese caso, sino también toda la publicidad. Por supuesto, Sol había tenido razón y Luke tendría que hacérselo saber.

Sol

Mientras Luke mantenía una conversación surrealista con la editora Claudia Hopkins, Sol marcaba el número de la editora Julie McQueen. La londinense descolgó al segundo tono.

—¿Habéis encontrado a Simon? —respondió la editora.

Afortunadamente, Sol tenía noticias mucho mejores que la última vez que la editora le había hecho esa pregunta.

—Bueno, yo no, pero Luke y Divya sí. Aunque yo ayudé un poco —dijo Sol—. Pero Simon está bien.

—Sol, cariño. Qué alivio. ¿Y qué le pasó? Consiguió que el director de una de las películas que ha puesto a parir todos estos años le drogara y le tuviera en su sótano mientras le obligaba a comer coles de Bruselas e hígado de pollo, ¿verdad?

—Eso es extrañamente específico, pero no. —Sol se dio cuenta de que no sabía exactamente cómo le iba a dar la información a Julie. Nunca se le había dado bien lo de la empatía—. Fingió desaparecer en un intento de conseguir publicidad y que publicaran su libro.

—¡Oh, qué pillo! —se rió Julie.

Sol no podía creer lo que acababa de oír.

—¿Pillo? ¿No estás molesta porque te tuvo muerta de miedo y no le pasó nada?

—Me alegro de que no le pasara nada, cariño.

—Claro que sí, pero aún así, ¿no estás furiosa?

—A ver, es un plan tan astuto... ¿No te parece? —continuó Julie—. Y ahora veo que puede que yo fuera crucial en todo su desarrollo. Fui yo quien insistió desde el principio en que algo le había pasado. Estoy segura de que contaba con mi amistad, y mi tenacidad, para armar un poco de revuelo.

—Visto así... —dijo Sol.

Tal vez es que había intentado empatizar y ver las cosas desde la perspectiva de Julie. O tal vez simplemente llevaba demasiado tiempo trabajando en un entorno donde cualquier tipo de publicidad podía considerarse buena publicidad. En cualquier caso, Sol pensó que Julie tenía razón.