Venenosamente tuyo (La serie de misterio y romance de Sol y Luke 2) Capítulo 28 #2
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Capítulo 28 #2

Se detuvo en seco y observó a Sol desde la distancia mientras mantenía lo que parecía una conversación extremadamente agradable con el hombre que había estado casado con ella.

¿Había fastidiado Luke las cosas de forma tan gloriosa con ella que Sol estaba pensando en volver con David?

¿Era por eso que ella se había mostrado tan distante desde que aterrizaron en Los Ángeles?

¿Estaba teniendo dudas y dándose cuenta de que cometió un error cuando dejó California —y a David—?

¿Y luego cometió otro error cuando se acostó con Luke?

Por supuesto que no.

¿Pero por qué tenía Luke todos esos sentimientos absurdos? ¿Desde cuándo se sentía inseguro en su relación con Sol? Desde que aterrizaron en esa maldita ciudad. ¿Y por qué Sol parecía tan absolutamente complacida y encantada con el ex? ¡Era como si no pudiera dejar de sonreír!

Luke recibió entonces varios mensajes de Alex y se alegró por la distracción. Cualquier cosa era preferible a ver a Sol encantada en compañía de su exesposo.

Alex Martín

mandando un montón de capturas de las cámaras de seguridad de casa

ese parece el mismo tipo que dejó la nota para Sol ayer

Luke abrió las fotos pixeladas que Alex había enviado con los mensajes y vio lo que parecía ser una persona de complexión y estatura media, vestida toda de negro y con gafas de sol y gorra.

Era difícil ver rasgos o características distintivas, pero era la persona que le había dejado a Sol la nota instándola a leer el manuscrito de Simon Smith.

Se le veía entregando la nota en la casa en una de las imágenes, deslizándola por el buzón de la puerta principal.

Llegaron entonces un par de mensajes más de Alex.

Alex Martín

el mismo tipo aparece en las grabaciones hoy

esto es 10 minutos antes de que Sol se fuera con mi madre

Luke abrió esa última foto con nerviosismo y reconoció a la misma persona de las capturas anteriores.

—¡Joder! —masculló y empezó a caminar en dirección a Sol.

No le importaba si iba a interrumpir una charla acogedora con el ex; necesitaba asegurarse de que Sol estaba a salvo.

Pero en su prisa por llegar hasta ella, Luke no se había dado cuenta de que ella ya no estaba en el mismo lugar donde había estado hacía un rato y ya había dejado a David y empezado a caminar decididamente en dirección a Luke.

Solo cuando estuvo casi encima de Luke, él comprendió que ella había estado caminando hacia él.

—Perdón —dijo una Sol distraída, que estaba consultando su teléfono móvil, cuando casi choca con Luke. Era como si un hilo invisible los hubiera unido, como los dos polos opuestos de un imán. Entonces ella levantó la vista de su dispositivo y lo reconoció—. ¿Qué haces aquí?

Antes de que ella pudiera decir nada más o darse cuenta de que la había estado siguiendo, él soltó:

—Te quiero.

Sol se detuvo en seco y se quedó inmóvil en medio de la calle, con los ojos como platos y la boca abierta.

—La única razón por la que no te lo he dicho antes es porque soy un idiota.

Lo siento —continuó Luke, aprovechando que ella estaba totalmente atónita—.

También siento haber pretendido que tenía algún derecho a decirte lo que tenías que hacer ayer.

Solo quiero asegurarme de que estés bien.

Me aterra la idea de que te pase algo... porque te quiero.

Después de lo que pareció una eternidad en la que Sol permaneció inmóvil, mirándole a los ojos, con los labios todavía entreabiertos por el asombro, Luke dijo:

—Sol, necesito que me digas qué estás pensando.

—Llevo semanas intentando decirte esas palabras —le dijo ella, sin apartar los ojos ni un milímetro de donde estaban clavados en los de él.

—¿Qué palabras? —preguntó él, aunque sabía la respuesta.

—Te quiero.

—¿Por qué no lo hiciste? —dijo él, con una sonrisa asomando a sus labios.

—Porque la idiota aquí soy yo. Porque me han hecho daño demasiadas veces. Porque no quería volver a decir esas palabras nunca más para luego tener que retirarlas.

—Asegurémonos de no tener que retirarlas nunca, entonces —dijo él y pudo ver la emoción en ella al oírle.

—Acabo de tener una conversación algo desagradable con el más odioso de todos mis ex y realmente no quiero tener nunca una charla así contigo —le dijo ella. Si no fuera porque nunca la había visto llorar, diría que se le estaban humedeciendo los ojos—. Nunca.

—No la tendremos —Y aquello era una promesa—. Pero por muy feliz que me haga este punto de inflexión en nuestra relación, tenemos que irnos.

—¿Cómo que tenemos que irnos? ¡Pensaba que me ibas a besar y dejarme sin aliento! —se quejó ella.

Luke no pudo contemplar esa posibilidad ni por un segundo, ya que estaba recibiendo un nuevo mensaje de Alex que no quería ignorar.

—¿En serio estás mirando el móvil ahora? —Si hacía un segundo le había dicho que le quería, ahora Sol parecía albergar sentimientos completamente opuestos.

—Por favor, no nos peleemos cinco segundos después de habernos dicho que nos queremos —le dijo él, sin apartar los ojos del teléfono. La agarró del brazo para empezar a moverse—. Prometo besarte y ser mi yo más endiabladamente encantador pronto. Pero tenemos que movernos.

—¿Qué está pasando? —protestó ella mientras ambos caminaban a paso rápido.

—¿Hay algún otro amigo de cuya generosidad podamos abusar? —preguntó Luke—. Creo que es mejor que no volvamos a casa de Lola.

Sol lo miró fijamente durante unos segundos. Luego agarró su teléfono e hizo una llamada.

—Sé exactamente a dónde vamos a ir. Olvidémonos de que va a costar una fortuna. ¡Debería haber intentado que nos mudáramos allí hace días!