Venenosamente tuyo (La serie de misterio y romance de Sol y Luke 2) Capítulo 27 #2
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Capítulo 27 #2

Necesitaba preguntarle a Sol, pero sospechaba que la respuesta a la pregunta de Claudia iba a ser que no. Cuando colgó con Claudia, Divya no esperó para decirle lo que pensaba de la situación.

—Llamaré a Sol ahora y le preguntaré qué ha encontrado en el libro. Necesitamos resultados pronto. Parece que podríamos quedarnos sin caso a menos que se nos ocurra algo.

—Buena idea —asintió Luke. No hacía falta decir las palabras: “Y realmente necesitamos el dinero”. Ambos eran plenamente conscientes de ello.

—Pero todavía tienes que ir y pedirle perdón —declaró Divya.

—¿En serio? ¿No debería dar prioridad al caso? Queremos caerle bien al cliente y que nos pague...

—Los dos sabemos que no vas a darle prioridad al caso si estás preocupado porque has discutido con Sol. Ve a hablar con ella, arregla esto y luego podrás empezar a pensar en el caso.

—Probablemente tengas razón —admitió Luke.

—Sabes que la tengo y por fin has empezado a sonar razonable y agradable esta mañana —bromeó Divya.

Sol

Sol vio la llamada de Divya cuando estaba a punto de salir de casa de Lola esa mañana para ir a una clase de pilates.

Necesitaba hacer algo que no fuera echar humo por lo de Luke y nada la calmaba más que una buena actividad física extenuante como el ejercicio —o el sexo, pero eso no era una opción en este momento—.

De ahí la clase de pilates a primera hora.

—Iba a llamarte después de mi clase —le dijo Sol a la detective, aceptando la llamada.

—Buenos días a ti también —respondió Divya y Sol pudo notar el tono juguetón—. ¿Has dormido bien?

—Sabes perfectamente que no —dijo Sol—. Tienes esa cosa de detective supersónica por la que siempre lo sabes todo. Probablemente puedes notar la falta de sueño en mi tono gruñón.

—Ya, eso y que Luke acaba de estar aquí y me ha contado lo que pasó —dijo Divya—. El idiota va de camino hacia allí en este momento. Dispuesto a pedir perdón.

—Dile que no hace falta. No quiero verlo. —Sol intentó sonar lo más inequívoca posible, aunque no estaba segura de si realmente no quería ver a Luke.

—Sabe que la ha fastidiado pero bien —continuó Divya.

—Porque tú se lo has dicho —dijo Sol. No iba a caer en eso. No se iba a dejar convencer por Divya de lo increíble que era Luke.

—Tuve que darle algunas explicaciones, sí. Me alegro mucho de que no me gusten los hombres. Son todos un atajo de trogloditas, inmaduros y simplones emocionalmente inaccesibles. No sé cómo lo aguantas.

—A ver, él no es así —dijo Sol. ¿Por qué le habían disgustado tanto esas palabras al describir a Luke? ¿No odiaba a Luke en ese momento?

—¿Ah, no? ¿Significa eso que estás lista para perdonarlo?

—¿Estás intentando liarme?

—¡Yo nunca haría tal cosa!

—De todas formas, no estaré aquí para escuchar su disculpa. Tengo una clase y luego una cita —dijo Sol.

—¿Estás tomando medidas de seguridad? —preguntó Divya y Sol se dio cuenta de que si hubiera sido Luke quien le hubiera preguntado eso, lo habría llamado pesado sobreprotector. Pero viniendo de otra mujer, resultaba entrañable.

—Lola está haciendo un recado, pero me recoge después de eso e iremos las dos juntas a pilates. Y luego me dejará en la cita. Es en Santa Mónica y probablemente yo coja un Uber desde allí. Estoy compartiendo mi ubicación con ella, así que sabrá dónde estoy en todo momento.

—Me parece bien. ¿Te importa compartir tu ubicación conmigo también?

—¿Crees que es realmente necesario? —A Sol no le obsesionaba especialmente la privacidad, pero empezaba a sentir que no era realmente independiente con tanto escrutinio sobre su paradero.

—Me quedaría más tranquila —dijo Divya.

—Eres consciente de que la última vez que alguien me dijo esas palabras, la cosa no acabó bien, ¿verdad? —refunfuñó Sol.

—Sí, pero compartirás tu ubicación conmigo porque yo no soy él.

—¡Eres una mandona! —protestó Sol.

—No lo soy, solo quiero asegurarme de que estés bien mientras investigamos.

—Vale —dijo Sol mientras ponía a Divya en manos libres y cambiaba los ajustes de su dispositivo para compartir su ubicación con la detective—. Pero solo porque me lo has pedido con educación.

—Y porque no soy Luke —dijo Divya y Sol odiaba que tuviera razón—. ¿Quieres que le diga que no estarás en casa de Lola?

—No, que me busque.

—Tus deseos son órdenes. Pero escucha, te lo creas o no, no te he llamado para hablar de Luke.

—¿Ah, no? —Sol vio que Lola se acercaba en su coche y salió de la casa, dirigiéndose hacia ella. Saltó al asiento del pasajero y le lanzó a su amiga una mirada de disculpa mientras seguía hablando con Divya por teléfono.

—De verdad. Me ha dicho que le habías contado que has encontrado algo en el manuscrito de Simon Smith.

—Ah, eso —dijo Sol.

—Sí, eso. Algunos todavía tenemos un caso que resolver.

¿Acaso la detective sonaba un poco nerviosa?

—Puede que no sea nada, es solo que el manuscrito venía con una sección de agradecimientos al final del todo.

Me pareció un poco raro. No es algo que incluyas en esa etapa del proceso de escritura —explicó Sol—.

Lo leí sobre todo porque es una de mis cosas favoritas de leer en los libros en general.

Puede ser una ventana a una parte de la vida del autor y su red de familia, amigos y relaciones profesionales.

Pero a diferencia de lo que ocurre en la mayoría de los libros, Simon no tiene ni una palabra de agradecimiento para nadie.

—Encantador.

—Muy propio de él. Además, casi suena como si fuera algún tipo de acertijo.

—Echó mano a las últimas páginas del manuscrito de Simon Smith que llevaba dentro del bolso y procedió a leérselas a Divya—: “Desprecio los ecos de mi acto final. ¿Crees que ahora guardo silencio? Mira más allá de estas líneas. Si buscas la verdad tras esta página, mira más allá de la muerte, más allá del escenario final”.

—¡Joder! ¿De qué va todo eso?

—Supongo que no has resuelto el acertijo a la primera, entonces —dijo Sol.

—Claro que no. Soy buena, pero no tanto. Envíame una foto de esas líneas, ¿quieres?

—Estoy en ello. Y te avisaré si encuentro algo más en el libro.

—Bien, y Sol —dijo Divya. Sonaba preocupada.

—¿Sí?

—Ten cuidado.