Capítulo 25
Luke
—Creo que Sol me acaba de reenviar la lista de críticos que hizo Claudia —le dijo Luke a Divya mientras los conducía al apartamento de Travis Wise en Westwood la mañana después de la fiesta en el Roosevelt.
El detective le tendió su teléfono a Divya para que pudiera echarle un vistazo. Divya ojeó la lista un par de veces.
—El nombre de Simon Smith está ahí, así como el de Jason Zit. Pero ningún otro nombre me suena.
—¿Podemos confiar en la lista, considerando que Claudia podría tener un motivo para deshacerse de Simon ella misma? —preguntó Luke.
—Seguimos trabajando bajo el supuesto de que ella nunca leyó el libro, ¿verdad? No es que lo hiciera mucha gente, la verdad —continuó Divya—. Pero definitivamente no deberíamos olvidarnos de ella.
—Volviendo a la lista, ¿por qué incluyó Claudia el nombre de un editor ahí? Jason era editor, no crítico.
—Claudia añadió una nota junto al nombre de Jason: “Interesado en ser crítico de nuevo. Cree que sus talentos no se aprovechan plenamente como editor”. ¡Es una lástima que Jason Zit esté muerto! —Divya suspiró.
La mirada de Luke se dirigió brevemente al rostro de Divya antes de volver a la carretera.
—Me da miedo preguntar, pero ¿por qué?
—Porque es perfecto como la persona detrás de la desaparición de Simon Smith. ¿No crees? Lo odiaba y, al parecer, quería su trabajo. Probablemente pensó que lo haría mejor. Pero su muerte no me parece un suicidio con bombones...
—A menos que... —dijo Luke, porque le gustaba la dirección hacia donde los llevaba el proceso de pensamiento de Divya.
—Estemos ante dos casos diferentes —Divya terminó sus pensamientos—.
Una persona que hizo desaparecer a Simon —y ahora mismo esa persona parece Jason Zit—.
Y otra diferente que envenenó a Travis por error y luego mató a Jason.
Es una desgracia que no podamos hablar con Jason y poner a prueba nuestra teoría sobre que él se deshizo de Simon.
—Desde luego que es una desgracia, especialmente para él, ya que está muerto —dijo Luke, divertido.
—Vale, vale, lo pillo. Pero ¿realmente puedes culparme por querer solucionar este lío? Cuanto antes terminemos con el caso...
—... antes volveremos a casa. —Luke ya estaba fantaseando con lo primero que iba a hacer cuando regresaran a Londres. Probablemente se tomaría el té English Breakfast más cargado posible, seguido de un largo paseo junto al Támesis.
—No, mate . Antes cobraremos —lo corrigió Divya, devolviéndolo a la realidad.
—¿Tan mal está la cosa? —preguntó Luke.
—No tenemos oficina, así que al menos no hay que preocuparse por el alquiler de eso. Pero a menos que nos entre algo de dinero pronto, no tengo ni idea de cómo voy a pagar el alquiler de mi minúsculo estudio.
—He estado tan absorto en el caso y, al estar fuera, me he olvidado por completo de las facturas y el alquiler.
Pero yo también estoy sin blanca —dijo Luke y se maravilló de cómo se las había arreglado para casi olvidarlo.
Era como si el cambio de contexto y el estar lejos de casa le hubieran hecho olvidar muchos detalles de su rutina diaria.
¿Era por eso por lo que a la gente le gustaba tanto viajar, tal vez?
¿Porque facilitaba el alejarse y olvidar los problemas de la vida cotidiana?
—¿Puedes instalarte con Sol? De una manera más permanente, quiero decir. Sé que duermes allí casi todas las noches —dijo Divya.
—He estado pensando en proponerle que nos mudemos juntos oficialmente, pero no sé cómo se lo va a tomar.
Todo iba tan bien entre nosotros antes de venir aquí que casi quiero mantenerlo tal como estaba.
Y no quiero que piense que solo saco el tema de vivir juntos porque no puedo pagar el alquiler —razonó Luke.
—Así que será mejor que resolvamos este caso —o casos— pronto.
···
A Luke le caía bien Travis Wise. Era un buen hombre.
Sol solo le había contado cosas buenas sobre su antiguo colega y sobre todas las formas en que la había guiado cuando trabajaron juntos.
¡Y al pobre lo habían envenenado solo unos días antes!
Pero, aun así, el detective le guardaba un poco de resentimiento a Travis en ese momento.
El crítico había tenido la amabilidad de recibir a Luke y a Divya en su apartamento de Westwood para responder a sus preguntas.
Incluso les había ofrecido té, ya que los detectives eran británicos y pensó que ese era el trato apropiado.
Pero ¿era necesario servir una taza de agua tibia calentada en el microondas con una bolsita de té de polvillo al lado?
Divya le lanzó a Luke una mirada que servía de advertencia: más le valía meter esa bolsita en el agua y beberse cualquier brebaje de color marrón claro que saliera de allí.
Necesitaban que Travis hablara con ellos.
El caso era que el periodista estaba ansioso por caerles bien a Divya y a Luke desde el principio y tenía muchas ganas de hablar.
—Siento mucho no haber podido veros antes —dijo Travis—. No estaba preparado para recibir a nadie. ¡Tenía un aspecto horrible!
El hombre vestía una bata corta de seda sobre unos elegantes pantalones anchos, todo en azul marino.
Su pelo rizado blanco y negro estaba perfectamente cortado.
Luke dudaba que Travis Wise hubiera tenido mal aspecto un solo día de su vida.
Pero el detective también comprendía que el periodista acababa de pasar por una experiencia muy traumática y no había estado listo para hablar... hasta entonces.
—Me alegro mucho de que estéis investigando esto —dijo mientras sus dedos temblorosos removían la leche en su té—. Pero me temo que no estoy seguro de poder ser de mucha ayuda.
—¿Por qué no nos cuentas lo que recuerdas de aquella noche? —empezó Divya y Luke vio que los modales sencillos de su compañera tranquilizaban a Travis.
—Un espectáculo muy aburrido y muy largo —dijo Travis—. Cada año nos quejamos de que las galas de premios son tediosas y cada año seguimos produciendo el mismo programa inflado. Afortunadamente, yo no estaba haciendo la crítica de la ceremonia, porque le habría dado dos estrellas de cinco.
Mientras Luke sacaba su libreta para empezar a anotar cosas, pensó que parecía que todos los periodistas de espectáculos tendían a vivir en sus cabezas y a fingir que el mundo de Hollywood era de suma importancia para todo el mundo... no solo para Sol.
—¿Comiste o bebiste algo mientras estabas en la gala? —preguntó Divya.
—Mucha, mucha agua embotellada, pero nada de alcohol para mí.
Tenía una clase de spinning temprano a la mañana siguiente y quería estar despejado para eso.
He estado intentando perder un par de kilos —dijo Travis, tocándose la cintura—.
¡Quién iba a saber que lo que necesitaba no era una suscripción a SoulCycle y una voluntad de hierro para lograrlo, sino ser envenenado!
Travis se rió con nerviosismo y Luke decidió dejar que Divya continuara con las preguntas. No quería aumentar la incomodidad del periodista.
—¿Fue por eso por lo que apenas tocaste la comida de tu plato? —preguntó Divya.
—Sí, eso y que tengo una alergia grave a los frutos secos.
No soy el típico californiano que es tiquismiquis con la comida solo por fastidiar.
Lo mío es una alergia real. Se me ponen los ojos llorosos y me pican, se me hinchan los labios...
Me habían asegurado que mi comida se había preparado con cuidado y que no había estado en contacto con ningún fruto seco.
Después de dos horas de ceremonia, sentí hambre y picoteé un poco de hummus y uvas —explicó Travis—.
Por supuesto, ¡no tenía que preocuparme por los frutos secos, sino por el cianuro!
—¿Y no notaste que nadie se acercara a la mesa y añadiera algo en tu comida antes de que te la comieras?
—Me habría dado cuenta si alguien lo hubiera hecho —dijo Travis con una seguridad que Luke no pudo evitar cuestionar.
En el caos de un evento abarrotado y frenético como una entrega de premios, era fácil pasar por alto muchas cosas; incluso que alguien, fuera un desconocido o no, echara unas gotas de veneno en tu comida.
—¿Viste a alguien que pudiera resultar sospechoso o fuera de lugar? —preguntó Divya.
—Todo el mundo iba de etiqueta y era uno de los invitados o iba estrictamente vestido de negro y estaba trabajando. Pero cualquiera que fuera vestido de la forma adecuada podría haberse colado fácilmente, creo —dijo Travis.
—A mí me pareció que la seguridad era un poco laxa —aportó Luke, asintiendo con las palabras de Travis—. ¿Puedo preguntarte por Victor Lago? Estaba sentado en nuestra mesa.
—Lo estaba, pero no lo vi en ningún momento cerca de mi plato con intenciones nefastas, si eso es lo que preguntas. —Travis volvió a reír con nerviosismo.
—¿Y tienes una buena relación con él? ¿Nunca has hecho una crítica negativa de uno de sus proyectos?
—Dudo que sepa siquiera quién soy, ya que soy un humilde crítico de televisión y él ha sido muy vocal sobre la superioridad del cine —dijo Travis, un poco despreciativo.
—¿No trabaja Abbie Domingo en televisión? —preguntó Divya, confundida.
—Como si eso fuera a impedirle ser un snob absoluto. Pero he oído que Abbie por fin ha pasado página. Se merece algo mucho mejor —dijo Travis.
—Desde luego —coincidieron Divya y Luke al unísono.
—Creo que Sol me dijo que tu crítica de Slowing Down fue bastante positiva, pero ¿has hecho alguna vez una crítica negativa de alguna otra serie de Abbie?
—No que yo recuerde... Es una de mis showrunners favoritas. ¿Por qué lo preguntas?
—Creemos que tú no eras la víctima prevista para el envenenamiento, pero estamos intentando atar todos los cabos sueltos —explicó Luke.
—¿No intentaron matarme a mí? —dijo Travis.
Detuvo su taza de té a medio camino de los labios y derramó el contenido por toda la bata. No pareció importarle, a pesar de que Travis Wise no parecía un hombre que fuera por ahí con manchas en la ropa.
—Estamos bastante seguros de que te entregaron la comida envenenada por error y que el objetivo era otra persona —dijo Divya.