Romance en Italia #8
—Ya te lo dije, pagaba por tener chicas un tiempo, no mucho, me conseguían las más guapas, extranjeras…
pero Ítalo te secuestró porque tenía un negocio gordo, tenía que vender una esposa que fuera rubia y muy bonita, extranjera y sin papeles sería ideal y sus contactos te vieron y le mandaron tus fotos, tú eras modelo entonces y por eso muchas de tus fotos comenzaron a circular en distintos lugares.
El vio esas fotos y yo también, me pidieron doscientos mil por ti, pero había un problema, tú no estabas en el staff de ítalo, no estabas en el negocio y no ibas a aceptar ser mía por dinero porque dijeron que eras una chica honesta y trabajadora.
Pero no me culpes por lo que pasó, ítalo te quería para el inglés y cuando yo ideaba la forma de acercarme a ti él te raptó, te llevó a ese horrible hotel y me prohibió acercarme a ti.
Yo era su amigo, por negocios ya sabes, su hermano está casado con una prima mía.
Ella no sabe de su negocio turbio por supuesto, pero yo sí y saqué bastante ventaja de eso.
me pervertí por eso, empecé a comprar en vez de ir a ese club de rameras vip.
Pero yo no iba a renunciar a ti, no iba a darme por vencido sólo que no quería llevarte conmigo a la fuerza.
Quería seducirte, conquistarte, sabía que eras una mujer difícil, pero aceptaste mi proposición.
Yo te salvé del inglés, ese día iban a llevarte a Londres y luego a un condado cerca de allí.
Pero yo te llevé conmigo y a cambio tuve que hacerle algunos favores a ese sinvergüenza.
Ya lo sabes. Y pagarle por el dinero que perdió en el negocio por supuesto.
Me daba rabia hacerlo, pero lo hice, fue necesario.
Ahora todo ha vuelto a la normalidad, Ítalo ha vuelto a las andadas con sus negocios y sospecho que espera que dejemos para venir por ti lo hará, eres una mercancía muy valiosa para él y sé que ha estado hablando con el inglés.
—Diablos, debes poner fin a esto. No es justo, jamás pedí ser vendida como una mercancía ni soporto que ese hombre se crea con derecho… debes mandarlo a la cárcel de una vez.
—Si fuera tan fácil lo habría hecho, pero él podría implicarme a mí y a mi primo, que tiene una red hotelera y unas chicas desaparecieron hace más de un año.
—¿Te refieres al hotel de Milán?
—Sí. Es de mi primo, Francesco. Esos tipos son muy sucios, si los atrapan harán lo que sea para zafar, aunque tengan que ensuciar a otros, no les importa.
—¿Y temes que él pueda implicar a tu familia?
—Lo hará, es una maldita rata malnacida sin escrúpulos. Pero quiero que estés a salvo de él siempre y de ese inglés que al parecer no es ningún santo y también pagaba para tener chicas guapas y extranjeras.
Ella se dejó caer en el sillón de la sala contigua y tomó un vaso de agua.
—No entiendo por qué lo hacías, por qué un hombre tan guapo como tú, listo, inteligente… rico. Deberías tener un montón de chicas para salir.
Alessio guardó silencio y pensó que no se lo diría hasta que habló.
—Me gusta tener el control y sentir que domino la situación y no a la inversa. Además, trabajaba mucho, estaba siempre ocupado y no tenía tiempo ni un lugar para buscar chicas, es más cómodo pedirlas por catálogo y comprarlas supongo.
—¿Y nunca te has enamorado? Nunca has deseado tener a una mujer que conocieras en un bar, en un baile.
—Bueno, en realidad he salido con mujeres de bares y de fiestas, pero no tuve algo serio ni formal. Sólo tú… tú eres lo más estable y formal que he tenido en años.
—Sospecho que nunca buscaste algo formal con una mujer.
Él sonrió.
—Bueno, ¿por qué tantas preguntas tesoro? Sabes que he sido un bandido en el pasado, nunca te lo he ocultado.
Irina no dijo nada, estaba atrapada en sus propios pensamientos, temores y le costaba asimilar con calma todo lo ocurrido.
Pero ahora más que nunca supo que no tenía que tomar en serio su propuesta de matrimonio.
No quería casarse ahora y no sabía si eso cambiaría en el futuro.
Estaba confundida y bastante molesta por todo lo que había pasado y era como si su cuento de hadas, su historia romántica se hubiera convertido en otra cosa, algo que le daba miedo y desconfianza.
***************
Irina pensó en dejarlo en cuanto abandonaran Capri y fueran a Roma, donde él debía establecerse un tiempo por un negocio nuevo que tenía con ese primo hotelero.
Estaba muy entusiasmado y al parecer deseaba dejar la abogacía un tiempo, no le dijo bien por qué, pero imaginó que estaba muy estresado por lo de la muerte de su padre.
Eso la detenía, eso le impedía abandonarlo ahora. Se sentía cruel por hacerlo, pero estaba desesperada, habían operado a su madre del corazón y ella no estaba allí, debía estar y no estaba.
Vivía pendiente de que hubiera novedades, estaba muy nerviosa con eso y no podía evitarlo. Su hermana menor había vuelto con su novio y al parecer iban a casarse. Eso al menos la alivió.
Pero no estaba segura de quedarse con Alessio. Quería por supuesto, lo amaba, estaba loca por él, pero sentía que no podía hacer lo que quería, no podía viajar cuando se le antojara y él no quería algo serio en realidad. Y quedarse con él sería algo serio.