Vendida al mejor postor (Romance con el millonario mafioso italiano nº 1) Beginning #3
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Beginning #3

—Está bien. Veré qué puedo hacer. El resto dependerá de ti.

Si realmente necesitas una esposa con tanta premura baja un poco las exigencias, pide otras cualidades.

Ciertamente nunca entenderé por qué ciertos millonarios tienen tanta debilidad por las vírgenes, con lo difíciles que son de conseguir. Auténticamente vírgenes me refiero.

—Porque quiero una esposa decente y digna, no una cualquiera que se haya acostado con todos. ¿Realmente te gustaría saber que a tu esposa se la cogieron todos los hombres que aparecieron?

El italiano rio divertido.

—Yo no busco esposa amigo, ya tengo una. Pero en realidad me gustan las mujeres con experiencia y ni siquiera pienso si se acostaron con muchos, lo que me importa es que sepan dar placer. Una virgen no sabe nada.

—Y eso me excita y me encanta en una mujer, su inocencia y frescura.

Búscame una hermosa chica que además sea pura, róbala si es necesario.

Tú eres muy sucio para conseguir lo que quieres.

No escatimes en nada, yo pagaré todo y mis abogados te mantendrán a salvo.

Si todo sale bien sabré compensarte. Tú conoces mis gustos, me has encontrado hembras dulces y tiernas, pero no una auténtica virgen. ¿Crees que puedas conseguirlo?

—¡Diablos! Está bien. Haré lo que me pides.

Pero necesitaré anticipos y tiempo. Si tengo que raptar a una virgen y comportarme como un rufián tendré que pedir ayuda a mis amigos.

No será sencillo. Tengo muchos contactos, pero primero iré enviándote las fotos de las chicas que tengo ahora.

Escoge a la que más te guste. son todas muy hermosas y rubias, como te gustan a ti.

El inglés vio las fotos en su celular.

—¿Son rameras?

—Algunas sí. ¿Adivina cuál?

—Vamos, no me hagas perder el tiempo y ver a buscar una que sea guapa y decente.

—Lo que tú quieres puede llevar meses encontrar, no esperes llegar a tiempo para una boda ni para un embarazo. No podrás, no lo conseguirás.

—Por eso te busqué a ti.

—Está bien. Veré qué puedo hacer.

*********

En un hotel de Milán.

Un tipo alto barbudo y muy atractivo bebía whisky, fumaba un cigarro y rabiaba, todo a la vez.

—Ese inglés me tiene con un pedido que es un dolor en las pelotas—dijo Ítalo Crespi, el dueño de uno de los prostíbulos más grandes de Milán.

—¿Qué pasa Ítalo? —le preguntó uno de sus socios, dueño de un prostíbulo mucho más pequeño.

—El millonario inglés quiere una virgen que sea dulce y muy guapa. Robusta. Nada de alfeñiques. Debe tener buenas caderas y un trasero redondo. Quiere todo. Y no lo consigo.

—Bueno, yo tengo un par así, pero no son vírgenes. Tu amigo está loco. ¿Por qué quiere una virgen? ¿Hará algún ritual de sacrificar a la virgen en el altar o algo así?

Ítalo apagó el cigarro y sonrió.

—No… necesita una esposa porque va a cobrar una herencia millonaria cuando la tenga.

—Una noble causa.

—El problema es que no consigo.

—Eso se arregla fácil. Primero consigue una que sea guapa y le gusto y luego puedes operarla.

—¿Operarla?

—Se hace en los países árabes, chicas que necesitan casarse y se han tentado con alguno. Es una operación sencilla y queda como nueva.

—Eso es algo delicado.

—Es sencillo. Tú tienes que vender una virgen y si no la consigues, las conviertes y punto. El ruso siempre consigue vírgenes muy bellas y las sabe entrenar.

—Ese tipo es un cerdo salvaje y no me fío de él.

—Pero tal vez tenga lo que buscas. Vamos Ítalo, ese mucho dinero en juego. No querrás perderte una tajada del pastel. Hay una fortuna de muchos millones de libras en juego. No ha de ser tan difícil encontrarle una esposa guapa y virgen a mi amigo.

—Claro que no… veré qué puedo hacer. pero hay pocas vírgenes en venta ahora, muy pocas.

Ya no se consiguen como antes. Las mujeres tienen sexo antes que nosotros, viejo, es una realidad.

Sienten tanta o más curiosidad que los varones a su edad y por eso…

el sexo bombardea en todas partes. En un convento, tal vez…

pero dudo que al inglés lee agraden las monjas.

Mientras conversaban el italiano recibió un mensaje en su celular. No había perdido el tiempo y le había escrito a su contacto en Milán y este le envió fotografías de las chicas en venta. Eran muy guapas y sexys y luego de mirar sus fotos preguntó:

—¿Alguna virgen rubia, robusta que resista un parto en nueve meses?

La pregunta sorprendió a su socio y amigo.

—¿Qué mierda de experimento tramas? ¿Algo genético?

—No, idiota. Una esposa y un hijo para cobrar una puta herencia. Para eso.

—Ah, ya entiendo. Virgen ninguna. Lo que pide ese tonto ricachón es imposible. Es francamente ilegal. Pero bueno, si me das una tajada podría ayudarte. ¿Te dijo de qué nacionalidad?

—Le da igual mientras sea guapa, robusta y virgen.

—Tal vez alguna chica de colegio, de un colegio religioso. Pero hay mucho drama ahora, un rapto no sería acertado. La policía está muy sensible por la banda que rapta menores en los colegios. Habrás oído hablar de eso.

—Sí y no creo que le gusten colegialas. No es un pervertido. Busca una mujer joven sí, pero con más de veinte.

—¿Y quiere una mujer grande y virgen? Está loco.

—Sí, tal vez, pero es lo que quiere y pagará mu y bien. ¿Por qué crees que te pedí ayuda?