Beginning #2
Había oído esa frase hacía tiempo, cuando los doctores le confirmaron que su tío sufría metástasis, que el cáncer de pulmón que padecía y había superado hacía tiempo había regresado y había avanzado de forma terrible, sin detenerse, tomando otros órganos hasta llegar a los huesos.
Fue tan sorpresivo que no se pudo hacer nada, casi nada.
—Tú jamás has pronunciado esa frase, Angus. Me sorprende.
—Lo siento, pero es la verdad. Debas hacer lo que dice o tu tío o te quedarás sin la herencia. Sería injusto ¿no lo crees?
–Injusto? Injusto es tener que casarme con una mujer y pedirle que, además, me dé un hijo. un hijo varón.
—Es una antigua tradición, tu abuelo lo hizo y antes que él su bisabuelo. Los hombres de tu familia en general eran forzados a casarse antes de los veinticinco años. al menos eso ha cambiado. tú lo sabías.
La rabia del heredero iba en aumento.
—Mis ancestros eran unos terratenientes holgazanes. ¿Qué otras cosas podían hacer sino casarse? Antes no había televisión. Su única distracción era ir de cacería, jugar a los dados y retozar con una mujer. Pero ahora hay miles de cosas mucho más interesantes para hacer en la vida, hombre.
—Pero eres el heredero de una gran fortuna, y esa herencia trae responsabilidades. No puedes vender nada y no podrás tocar nada hasta que cumplas las condiciones. ¿Tu tío nunca te lo dijo?
—Pues no, jamás lo mencionó o tal vez sí… hace tiempo. De todas formas, no pienso cumplir esas condiciones.
—Vamos, Ralph, sólo habla con alguna amiga y pídele que sea tu esposa. No ha de ser tan difícil.
El millonario lo miró incrédulo.
—¿Y crees que me casaré con una de mis amigas?
—Será una boda falsa y supongo que tu tío lo hizo para que sientes cabeza.
—Igual así no lo haré no pienso hacerlo.
—Si no lo haces lo perderás todo.
—Debe haber algo más, algo que pueda hacer.
—Pues no, no lo hay. A menos que prefieras que tu hermano menor meta mano a tu herencia. No lo merece, ¿verdad?
Sólo su abogado y amigo era capaz de decirle las cosas en la cara, ningún otro se hubiera animado.
—Ese fue un golpe bajo.
—Tal vez, pero pasará si dices que no te casarás. Vamos. Consigue una chica guapa, alguna secretaria que esté loca por ti. Una mujer tonta y enamorada es todo lo que necesitas.
¿Mujer tonta y enamorada?
—No hay mujeres tontas en este mundo, Angus. Tú sabes mejor que nadie que eso es así. Además, no estoy dispuesto a soportar a una mujercita mandona y engreída que me lleve de las narices por todas partes luego de que se entere de que necesito tanto esa boda.
—No se lo digas y punto. Parece que no eres capaz de lidiar con una esposa, pensé que tenías más carácter. Como si le tuvieras miedo a una mujer.
Stratford lo miró furioso.
—Quieres provocarme, supongo.
—Tú escoge qué quieres hacer.
—Es injusto, diantres, siempre estuve allí. Fui el único que se preocupó por mi tío.
—Es inútil que te atormentes con eso, siempre supiste que por ser el heredero…
—Mi tío nunca se casó y sin embargo era el dueño de todo.
—Porque era tu padre el heredero, ¿lo olvidas? Como murió joven todo volvió a tu tío. Y él te lo deja a ti con esa condición.
—Una condición tirana y absurda. Un tormento. Él sabía bien lo que pensaba del matrimonio.
—A lo mejor le daba pena verte tan solo, no quería que fueras un solterón como él. Tú eres muy parecido a tu tío.
—Por eso sabrás que no quiero casarme ni tener hijos.
—Tú tío era más tierno que tú de joven, a él le encantaban los niños y habría sido un buen padre. Lo fue para ti. Te quería como si fueras su hijo y, además, él no se casó porque pasó toda su juventud enamorado de una mujer casada. Conoces la historia.
—Sí, una mujer que no tuvo la valentía de enfrentar a su marido y prefirió quedarse con él en vez de … ¿Por qué no buscó una esposa?
—Tu tío era un caballero y, además, era un Stratford. Hombres que se enamoran una sola vez en su vida. Me pregunto si sabrás cómo es eso, muchacho. Eres tan frío que me pregunto si alguna vez te habrás enamorado realmente de una mujer.
—¿Y eso qué tiene que ver?
—Nada… pero si te hubieras enamorado alguna vez, si hubieras sufrido por amor entenderías muchas cosas y podrías comprender mejor por qué tu tío no quiso casarse.
—No quiso casarse porque le gustaba disfrutar la vida sin complicaciones. Como yo espero hacerlo.
—¿Y crees que una esposa y un hijo te privarían de ser feliz y disfrutar todos los placeres egoístas de este mundo?
—Vamos Angus, tú sabes lo que es una esposa.
—Sí, lo sé. Soy muy afortunado. Búscate una chica así, sencilla y amorosa y muy ardiente. Está comprobado que el hombre casado vive más que el soltero.
—¿Crees que puedo ir a una tienda y buscarme una rubia guapa y ardiente que quiera ser mi esposa? ¿Y que esté dispuesta a darme un hijo? Ninguna mujer aceptará eso sin estar enamorada. Y no quiero embaucar a ninguna mujer, no es mi estilo. Ni mentir.
—Entonces compra una esposa. Hay un mercado negro que se dedica a eso. Hombres que necesitan una esposa para tener estatus o heredar, u ocultar que son gays. En países conservadores se da mucho que el hombre deba fingir y ocultar su homosexualidad comprando una esposa que tendrá de adorno.
—Yo no soy gay ni pienso comprar una esposa. ¿Estás loco?
—Bueno, sé que suena horrible, sólo se me ocurrió una posibilidad desesperada.
—Demasiado desesperada, diría yo.
—Es eso o perderlo todo, como tú abogado debo decírtelo.
—Olvídalo, no compraré una esposa.
—Entonces convence a una de tus amigas para que se case contigo.
No, no lo haría.
Luego se puso a pensar que no era una posibilidad tan loca.
Quería conservar esa casa de campo, las tierras y las otras propiedades.
No era justo que su hermano menor se quedara con todo.
él sí era capaz de comprarse una esposa en el mercado negro.
Tal vez él debía hacer lo mismo. Comprar una esposa dulce guapa y sumisa.
Como una de esas chicas de la agencia de mujeres finas y guapas que dormían con él por dinero.
Era más sencillo que conquistar o conversar.
Pero comprar una esposa era otro cantar. No era pagar por una noche de sexo. Él además era un hombre exigente. Si quería comprar una esposa no compraría la primera dispuesta a venderse.
Un contrato. Un matrimonio falso. Y un hijo fruto de esa locura.
Sintió que era demasiado.
Pero si no lo hacía perdería todo. era su herencia, diablos, su vida entera había estado en esa casa. Luego de la muerte de su padre su tío casi lo había adoptado y su madre no se opuso. Ahora todo había cambiado.
*************
Una semana después Ron se reunió con un amigo para hablar del asunto.
No era un amigo cercano, en realidad era un socio que sabía mucho de cosas sucias. Lo informaba sobre personas que no eran de fiar y también le había conseguido alguna de esas chicas finas para salir del prostíbulo vip.
Era un millonario italiano. O decía ser un millonario italiano. En realidad, él sospechaba que tenía mucho dinero, pero no era más que un italiano astuto con mucha astucia y dinero habido de forma tramposa, sucia. Y no era prejuicio contra los italianos, es que él era así.
—Así que buscas una esposa, amigo mío. Rayos. Y supongo que por eso me has llamado. Quieres una chica a tu medida y que, además, te obedezca en todo. y sabes que por ello pagarás una buena suma.
—Lo haré si me gusta la chica primero debes mostrarme un catálogo si es que tienes y me tomará un tiempo decidirme.
El italiano sonrió.
—Muy bien amigo, sabes que puedes confiar en mí. soy discreto y, además, conozco bien tus gustos.
—Debe ser una virgen, una chica decente, educada y guapa. Que al verla me enamore y me quite el aliento. Sin eso no te pagaré más que una comisión por las molestias causadas.
—Sí, tengo lo que buscas. Pero no son vírgenes. Pides demasiado. Si están en el negocio es porque perdieron la virginidad hace rato, aunque sí puede haber alguna que busque vender su virginidad a un millonario.
—No, no quiero eso. No pagaré un millón por una noche, necesito una esposa por más tiempo y, además, deberá darme un hijo. Le daré una buena cantidad por eso. Mucho dinero. Y ese dinero lo tendrá ella, no tú. Deberás convencerla y ahorrarme ese trabajo. Te pagaré bien por eso.
—Tengo a la chica que buscas… es muy guapa, es rubia, pero hay un problema. Dudo que sea virgen. Mira.
Vio su fotografía en el celular. Era una chica muy bella pero evidentemente no era virgen.
—No voy a casarme con una ramera paga, ¿quieres arruinarme? Busca una chica que recién empiece en el negocio y necesite el dinero.
—El problema es que tú ofreces dinero, pero poca libertad. Deberá ser tu esposa y darte un hijo, eso sólo lo aceptaría una mujer desesperada o una ramera. Puedo escoger una que recién empiece, pero no será virgen.
—Busca una chica joven y virgen. Haz lo que tengas que hacer y luego me avisas si tienes lo que estoy buscando. No quiero trucos, ni chicas operadas. Debe ser auténticamente virgen, decente, sin mancha.
El italiano lo pensó y luego le dijo:
—Lo que me pides es riesgoso y también ilegal. ¿Estás dispuesto a seguir adelante?
—Si encuentro lo que busco por supuesto. Primero ofréceme algo que valga la pena.
—Lo haré. hay muchas chicas en busca de mejorar en esta vida, son ambiciosas emprendedoras y harían lo que fuera… pero no cumplen todas las condiciones que pides. Tal vez deberías ceder.
—No, no pienso ceder.
—Lo pones difícil.
—Tú sabes dónde buscar, tienes contacto con el inframundo. Siempre consigues lo que deseas.
—Una esposa debe saber de sexo, amigo, debe saber cómo hacer feliz a un hombre. Una mujer virgen estará nerviosa y asustada y no podrás…
—¿Y vas a decirme qué mujer me llevaré al altar? Debe estar a la altura de mi familia y de lo que se espera de ella. no me agrada esto, pero me agrada menos perderlo todo.