CAPÍTULO 43
Naomi
Llegamos al hotel justo para la cena, arrastrando maletas, ojeras y el cansancio pegado a la piel como una camiseta sudada.
Los viajes con el equipo tenían algo de excursión escolar mezclada con zoo descontrolado.
Jugadores enormes discutiendo sobre comida, alguien buscando los auriculares que llevaba puestos y Valentino Dalton andando como si mereciera un premio Nobel por arruinarme el día entre la broma del aeropuerto y tres horas y media de vuelo.
Yo solo quería una ducha y silencio.
Nada más cruzar el hall , Harlow empezó a repartir habitaciones como si estuviera organizando una operación militar. Nombres, números, advertencias sobre horarios. Todo muy serio…
En cuanto tuve la mía, les dije un: «Nos vemos mañana, chicos».
—¿No vas a cenar? —preguntó mi peor error de cálculo.
—Contigo ya he tenido suficiente por hoy, prefiero hacerlo a solas en mi habitación.
Marcus decidió que era buen momento para abrir la boca.
—Déjala, Dalton, que seguro que quiere mantener una cita romántica con su sable galáctico. Buenas noches, Park.
Se escucharon un par de risas ahogadas.
Antes de que pudiera girarme, Harlow le dio una colleja seca que sonó en estéreo.
—¡Auch!
—Compórtate, Knight.
Yo me giré despacio, ajustándome la correa del bolso.
Sonrisa tranquila. Voz venenosa.
—Te veo muy interesado, Knight. Si tanto te ha cautivado, solo tienes que pedirlo. Igual descubres que tu excitación para que te plaquen en el cuarto tiempo es proporcional a tus ganas por explorar la puerta de atrás.
Le guiñé un ojo. Se hizo un silencio, como cuando Noé dijo que iba a construir el arca, y después llegó el diluvio universal en forma de carcajadas.
Marcus parpadeó.
—¡¿Qué ha dicho?!
Las risas explotaron alrededor. Incluso Harlow tuvo que disimular una sonrisa mientras negaba con la cabeza.
No miré a nadie más. Ni siquiera a Dalton, que estaba un poco más atrás hablando con EJ después de que les tocara dormir juntos.
Me limité a coger mi llave y subir al ascensor como si no acabara de verbalizar algo que probablemente aparecería en memes internos del vestuario antes de medianoche.
¿No decían que ahora era miembro del staff ? Pues eso, cada uno recibía lo que merecía y Marcus Knight era un capirotazo verbal, además del físico.
La puerta del ascensor se cerró y el ruido quedó fuera.
Por fin.
Apoyé la espalda en el espejo y solté el aire despacio.
Había sido un día largo, un vuelo eterno.
Doscientos diez minutos, más un bonus track de cuarenta extras, contando el despegue y el aterrizaje, sentada al lado del hermano de mi amiga. Intentando convencerme de que no me afectaba su presencia mientras él parecía dedicarse en cuerpo y alma a torturar mi estabilidad mental.
No ayudaba que oliera bien ni que se riera bajo cuando me pinchaba.
Ni que cuando me puse los cascos de cancelación de sonido para que me dejase en paz tuviera esa manera de mirarme, como si estuviera esperando a que perdiera los papeles para meterme en el baño del avión con él y volverme a arrodillar.
Confieso que esa idea había cruzado en más de una ocasión, y todo era culpa suya.
Habíamos pasado el vuelo entero lanzándonos pullas.
Yo atacando porque seguía convencida de que él era el culpable del incidente del consolador galáctico y él…
, él haciendo lo que mejor sabía hacer: meterse conmigo con ese humor suyo, cargado de insinuaciones sexuales que parecían hechas para dejarme sin oxígeno.
Un desastre.
El ascensor se abrió y caminé hacia mi habitación arrastrando la maleta.
Cuando cerré la puerta tras de mí, el silencio me golpeó como un abrazo.
Por fin sola.
Dejé las cosas tiradas sin orden y entré directa al baño.
La ducha caliente alivió un poco la tensión acumulada. Me quedé bajo el agua más tiempo del necesario, intentando apagar el incendio del maldito Dalton.
No funcionó.
Porque cada vez que cerraba los ojos volvía al vuelo.
Su voz cerca, su sonrisa de medio lado.
El momento en el que se inclinó lo suficiente como para que mi cerebro olvidara cómo pensar con coherencia.
Bufé.
Valentino era como esas galletas recién hechas que veías salir del horno: sabías que iban a abrasarte la lengua, que dolería, que era mala idea… y, aun así, alargabas la mano para meterlas directas en tu boca.
Me envolví en la toalla y salí del baño, dejando un rastro de vapor a mi paso.
No era solo deseo, ojalá lo fuera, era otra cosa, algo inacabado.
Una historia a la que alguien había arrancado las últimas páginas y ahora mi cerebro insistía en releer el libro, buscando un final que no existía.
Me dejé caer sobre la cama, todavía húmeda, mirando el techo.
Quizá por eso me afectaba tanto, porque odiaba las cosas inconclusas. Los proyectos a medias. Las preguntas sin respuesta. Y él era justo eso: algo que nunca terminé de cerrar.
Ni aquella noche ni después ni ahora.
Giré la cabeza hacia la mesilla, tenía que llamar al servicio de habitaciones y pedir algo ligero para cenar.
«Habitación 607». Qué número más estúpido para quedarse grabado.
Era la suya, había escuchado a Harlow dar su número.
—Dalton y Morrison.
«Sí, está en la 607, ¿y qué? No vas a decirle que venga, y mucho menos te lo vas a cenar».
Podía ignorar esa mala idea. Podía seguir fingiendo que no me importaba. Podía decidir que era un compañero más y dejar de reaccionar a cada comentario suyo como si mi sistema nervioso hubiera decidido independizarse.
Eso sonaba razonable, era una buena opción y me hacía una adulta funcional.
Resoplé.
—Claro, Naomi. Superadulta cuando se sienta a tu lado en el avión y no puedes dejar de pensar en pedir la admisión al Mile High Club .
Dios, era lo peor.
Me acomodé mejor en la cama, aún envuelta en la toalla, pensando en qué demonios debía hacer con él.
Ignorarlo, enfrentarlo, besarlo, estrangularlo, follarlo. Quizá todo en ese orden para después matarlo, porque era imposible que después del sexo con él la cosa funcionara.
No era un tío al que poderle plantear un polvo sin más, uno que no afectara después para cerrar el capítulo del apartamento. Y no porque le interesara repetir, seguro que tenía más de una conejita dispuesta.
Más bien porque me lo echaría en cara, y ya podía imaginar sus coñas…
El móvil vibró una vez.
Mi estómago dio un pequeño salto antes de que siquiera mirara la pantalla.
Cuando lo hice, el pulso se me aceleró.
@Val_Daver
La garganta se me secó.
¡Joder, era él! Justo lo que necesitaba.
Abrí el chat, el mensaje estaba ahí.
@Val_Daver: He escuchado tu audio varias veces. Quería procesarlo bien antes de escribirte.
Me quedé inmóvil. El mundo pareció hacerse más pequeño alrededor de esa frase. Como si todo lo demás —el hotel, el viaje, el cansancio, Valentino— quedara en segundo plano.
Mis dedos flotaron sobre la pantalla.
@Rey_Parlk03: ¿Y?
Y el corazón me golpeó un poco más fuerte, esperando el veredicto.
🏈📱🏈📱🏈
Valentino
No me había salido.
En el avión intenté bajar el tono. Ser menos Dalton y más… normal.
Tras el arranque inicial intenté mejorar.
Le pregunté por el informe que estaba elaborando, le ofrecí el reposabrazos. Incluso intenté bromear sin doble sentido.
Parecía un novato tratando de ligar en su primer baile de instituto.
No sabía cómo hablarle sin sarcasmo, sin provocación, sin esa versión mía que siempre sabía qué decir para encenderla.
Además, ella lo tomaba todo por otro lado y yo estaba totalmente fuera de juego, descolocado.
Cuando era Val Daver no me pasaba, con él encontraba palabras, con él podía decir cosas medio en serio, con él no perdía puntos. Conmigo sí.
En cuanto llegué a mi habitación y me hube duchado, tomé una decisión que no estaba en el guion. Miré a mi compañero de cuarto, que ya se había vestido y estaba tumbado en su cama viendo el último partido de los Rams.
Señaló la pantalla en cuanto me acerqué.
—No me gusta este tío —murmuró—. ¿Te has fijado en que siempre finge que va por fuera y cuando el tackle se abre un poco se mete por dentro? No busca el placaje directo. Espera a que el quarterback dude medio segundo… y, entonces, lo caza.
EJ pausó la imagen.
—No es el más rápido, pero es listo. Te obliga a moverte antes de tiempo. Y cuando te mueves antes de tiempo, el pocket se rompe.
Lo entendía demasiado bien. Dudé medio segundo en el avión, y medio segundo fue todo lo que necesité para que la decisión de acercarme a Naomi se descontrolara.
—Sí, deberemos tener mucho cuidado con ese cabrón. Oye, baja tú a cenar con el equipo —le dije mientras iba a por algo cómodo que ponerme.
—¿No vienes?
—Estoy reventado y me duele la cabeza. Prefiero pedir que me suban algo y descansar, ya sabes que las cenas con el equipo se alargan y no estoy como para cachondeo e idas de olla.
—Vale, si necesitas algo, me lo dices y te lo traigo. Que no queremos que Whitaker se quede con tu puesto.
—Tranqui, colega, estaré bien, solo necesito dormir. Gracias por velar por mi posición.
Se puso en pie, me dio una palmada en el hombro y se marchó.
Levanté el teléfono, pedí que me subieran lo mismo que ellos comerían, ocupé mi cama y me quedé con el móvil en la mano.
Tenía muy claro lo que necesitaba ahora mismo.
Abrí el chat. La tenía a pocos metros y, aun así, solo sabía hablarle siendo otro.
Resoplé.
Si quería decir algo en serio, tenía que hacerlo como Daver.
Tecleé. Borré. Tecleé de nuevo.
@Val_Daver: He escuchado tu audio varias veces. Quería procesarlo antes de escribirte.
Enviar.
Respuesta casi inmediata.
@Rey_Parks03: ¿Y?
Sonreí. Directa al grano y sin rodeos, así era ella cuando se trataba del lord Oscuro.
@Val_Daver: No voy a entrar en lo que hiciste porque cada uno pierde la virginidad cómo y con quien le da la gana. Pero sí voy a entrar en lo que hiciste cuando acabó y quiero que sepas algo: no huiste porque te arrepintieras.
@Rey_Parks03: Ah, ¿no?
Me apoyé en la silla.
@Val_Daver: No. Lo narraste como una experiencia muy excitante que no quisiste detener en momento alguno, creo que no me equivoco al decir que lo disfrutaste. ¿Es así?
@Rey_Parks03: Sí.
Leer aquella palabra fue quitarme un peso de encima.
@Val_Daver: Lo suponía. Lo que ocurre es que cuando algo es demasiado intenso y no tienes experiencia, el cerebro activa el modo supervivencia. No fue cobardía, fue huir de un posible asesino en serie con una tranca de la hostia.
Imaginé que eso la haría reír. El mensaje tardó unos segundos.
@Rey_Parks03: ¿Y tú cómo sabes eso?
Tragué saliva.
«Porque estaba allí. Porque te sentí temblar. Porque me dolió cuando te fuiste. Porque al oírte relatarlo todo cobró sentido», pero eso no podía escribirlo.
@Val_Daver: ¿Lo del asesino?
@Rey_Parks03: No, idiota, lo de mi motivación para huir.
@Val_Daver: Muestra un poco de respeto hacia tu señor.
Sonreí sin querer. Siempre conseguía hacerme bajar la guardia.
@Rey_Parks03: Discúlpeme, oh, mi gran lord, e ilumíneme con su sabiduría de cuarto oscuro.
@Val_Daver: Porque cuando alguien huye así, no escapa del acto. Escapa de lo que empieza después…, cuando quedarse ya significa algo.
Esa vez tardó más. El móvil vibró.
@Rey_Parks03: Y tú…, ¿te habrías quedado?
El corazón me dio un golpe seco porque, aunque ella quisiera llevarlo por el terreno sexual, para mí ya no lo era.
Miré la pantalla.
@Val_Daver: ¿Después de una experiencia como esa? No solo me habría quedado, no habría tenido ganas de marcharme…, sino de cuidar lo que se me acababa de entregar.
Tuve que respirar varias veces antes de seguir escribiendo. Nunca lo había verbalizado y en ese momento estaba convencido de que hubiese hecho justo eso. Si Naomi me hubiera permitido decirle quién era y tenerla siendo yo mismo.
@Rey_Parks03: ¿Te excitó lo que hice?
«Tanto que no pude tirarme a otra en meses pensando en ti».
@Val_Daver: Mucho. Demasiado…
@Rey_Parks03: Te confieso que a mí también al rememorarlo, no es algo que vaya contando. Estoy muy encendida desde entonces, más de lo que ya estaba, así que…, ¿quieres follarme ahora, mi señor?
«No te haces una idea de lo que me gustaría ahora mismo recorrer el camino hacia tu habitación si no supiera que me cerrarás la puerta en mis narices».
@Val_Daver: ¿Tú qué crees?
@Rey_Parks03: Creo que he cumplido con creces la petición que me hiciste y tengo un vibrador nuevo en mi mochila, un sable láser con luz y un montón de funciones que pide a gritos que lo estrene contigo… Mi lord.
Gruñí y se me puso dura al instante.
@Val_Daver: ¿Y qué hay de tu jefe o ese tío que me dijiste que era una posible mala idea?
@Rey_Parks03: Mi jefe no viene hasta mañana y mi mala idea, junto a ti, compartís culpa de que esté así… Pero no pienso cagarla con él teniéndote a ti. ¿Te parece mal?
¿Qué podía responder a eso?
Si contestaba como Daver me acercaba a ella, si lo hacía como Dalton me alejaba…
Y mi propia espada de luz pedía una atención que, por ahora, solo podía darle mediante mensajes.
@Val_Daver: Muy bien, Rey, voy a darte lo que pides…