CAPÍTULO 39
Valentino
Arrancamos la temporada con tres victorias consecutivas y Naomi convirtiéndose en la gurú silenciosa de la franquicia.
Partido feo. De esos que no se celebraban, se sobrevivían.
Calor húmedo, estadio hostil y un front seven que parecía diseñado para destrozar costillas.
Salí del campo con el casco bajo el brazo y la sensación de que habíamos hecho lo justo para no quedar como idiotas.
La prensa habló de carácter. Yo hablé de errores y asumí mi parte de culpa, aunque no me gustara.
Papá me estuvo viendo desde las gradas. El estadio quedaba a veinte minutos de nuestra antigua casa.
En cuanto salí del túnel, lo vi apoyado en la barandilla. Recto. Impecable. El tiempo nunca pasaba por él.
El General.
Bajó los escalones sin prisa y me alcanzó antes de que entrara al vestuario visitante.
Palmada seca en el hombro. No lo abracé porque estaba sudado. Lo cierto era que me había pesado un poco que estuviese mirando.
—Nos ha costado.
No era una pregunta.
—Sí.
Me miró un segundo más de la cuenta.
—La victoria no siempre es elegante. En la guerra, hijo, lo importante es avanzar, aunque el terreno sea barro.
Tragué saliva.
—Podría haber leído mejor el blitz en el tercer cuarto.
—Lo hiciste un poco ajustado, no mal —corrigió—. Y sobreviviste. En mi trabajo, eso es lo que separa a un soldado de un cadáver.
Siempre hablaba así. Siempre en términos de combate. A veces pensaba que no sabía hacer otra cosa, aunque siempre sentimos que nos quería. Mamá era el corazón y él la roca que nos sostenía.
Me quitó el casco de la mano y lo sostuvo un segundo, como si pesara más de la cuenta.
—Tu madre estaría orgullosa.
La frase cayó despacio, apenas pude tragar.
—No ha sido el partido brillante que me hubiera gustado ofrecerle en casa —murmuré.
Él inclinó la cabeza.
—Brillante es el desfile después de la victoria. La batalla nunca lo es, y a ti todavía te faltan unas cuantas, soldado.
Silencio.
El ruido del estadio apagándose a nuestro alrededor.
—¿Te golpearon mucho?
—Estoy bien.
—No me refiero al cuerpo.
Ahí fue cuando se me encogió algo dentro.
Me sostuvo la mirada.
—Un comandante no puede permitirse dudar en mitad del campo, pero tampoco puede permitirse mentirse fuera de él. Es importante que, además de mantener la cabeza sobre tus hombros, no dejes que el enemigo se te meta en el cerebro, eso es lo más peligroso. Mente fría, Dalton.
Mi mandíbula se tensó.
—No estoy dudando.
Él esbozó una media sonrisa mínima.
—Claro que sí, aunque es lógico dada tu juventud, eso te lo da la experiencia.
Volvió a colocarme el casco contra el pecho.
—Recuerda esto: cuando el enemigo te desestabiliza, no siempre es porque te supera. A veces es porque has bajado la guardia en el frente equivocado.
Mi respiración se hizo más pesada.
—No he bajado la guardia.
Me dolía quedar mal delante de él.
—Entonces, afila la espada —dijo con calma—. Porque el próximo rival no será más amable. ¿Cenamos juntos?
—Tengo que ducharme, el hielo, el fisio e ir con el equipo al hotel… Ya sabes… Cogemos el vuelo de vuelta esta misma noche. Lo siento.
—No pasa nada, no falta mucho para Acción de Gracias, cuídate.
Se dio media vuelta y empezó a caminar hacia la salida.
El siguiente domingo fue un poco distinto.
Rams en casa, ganamos 34 a 21.
Marcador bonito. Estadísticas limpias. Whitaker también tuvo snaps . Nada dramático, pero suficientes para que el estadio murmurara lo justo.
«Profundidad de plantilla» lo llamaron.
Yo lo llamé «recordatorio».
Estábamos ganando y, aun así, algo no encajaba.
No era el brazo, no era la lectura, no era el playbook . Era otra cosa.
Desde aquella conversación del domingo… —y no me refería a la de mi padre—, desde que Naomi dejó de ser solo gemidos y empezó a ser confesiones…, algo se había movido en mi balanza mental.
No volví a hacer directos.
Val Daver era el rey del sexo oscuro, no el tipo que escuchaba, y ahora… Ahora hablábamos una vez por semana.
Como si fuera normal, como si se hubiera vuelto un hábito.
Como si yo no fuera el quarterback de los Dallas Cowboys y ella no trabajara en el mismo maldito edificio.
Como si yo no supiera con exactitud quién era su jefe y lo que le apetecía hacer con ella. Y ahí estaba el problema.
Porque cada vez se abría más en nuestras conversaciones, y lo hacía con él, no conmigo. Y no, no me refería a Grayson, sino a mí mismo.
¿Tenía sentido lo que me pasaba?
El lunes siguiente, cuando volvimos de Landover, le abrí un privado por la noche. Y ni siquiera supe por qué, en lugar de ponerme en mi rol, le pregunté qué tal le había ido la semana.
Trabajo, estrés, cansancio acumulado. Lo habitual.
Hasta que, por primera vez desde que empezamos a interactuar, cambió el rumbo.
@Rey_Parks03: Oye…, ¿tú solo te dedicas a ser el lord Oscuro o curras de algo más? No malpienses, no te juzgo, es simple curiosidad.
Sonreí sin querer.
@Val_Daver: Tengo otra vida.
Tres puntos.
@Rey_Parks03: Ah, ¿sí? ¿OnlyFans?
Negué y chasqueé la lengua.
@Val_Daver: Trabajo del que se convierte en rutina, obligaciones, como todo el mundo.
«No todos son el QB1 de los Warriors», me dijo mi consciencia, y la puse en modo mute .
@Rey_Parks03: ¿Es físico? Lo digo porque estás muy en forma.
Me quedé mirando la pantalla.
Demasiado perspicaz.
@Val_Daver: Bastante.
Tardó medio segundo.
@Rey_Parks03: Vale. Deja que adivine, suelo ser bastante buena.
«Ni te vas a acercar».
@Rey_Parks03: Entrenador personal.
«Podría entrenarte si lo quisieras y de un modo tremendamente personal».
Negué con la cabeza, aunque no pudiera verme.
@Val_Daver: No.
@Rey_Parks03: Bombero.
«No tienes ni puta idea de cómo me haces arder y me pones la manguera».
@Val_Daver: No salvo a nadie de incendios.
@Rey_Parks03: Ya, tú eres más de provocarlos. Doble de escenas de acción.
Sonreí.
«Acción sí que iba a darte yo a ti».
@Val_Daver: Tampoco salto desde edificios.
Pausa.
@Rey_Parks03: ¿Actor de los que están tremendamente buenos?
Reí por dentro.
@Val_Daver: No hago películas.
«Solo me monto una porno contigo en mi cabeza».
Tres segundos.
@Val_Daver: Para adultos tampoco, si es lo que estabas pensando.
«Porque yo sí, y contigo de coprotagonista».
La notificación apareció casi instantánea.
@Rey_Parks03: ¡Oye!
Sonreí.
@Val_Daver: Aunque hay mucho sudor y bastantes gemidos.
«No obstante, no son tan divertidos como los tuyos».
Silencio.
Mi respiración se volvió más pesada.
@Rey_Parks03: Eso no ayuda.
@Val_Daver: ¿Te distrae?
@Rey_Parks03: Me genera imágenes mentales innecesarias.
Mi pulso se aceleró.
Porque sabía con exactitud qué tipo de imágenes estaba generando.
@Val_Daver: Mi trabajo exige disciplina.
@Rey_Parks03: ¿Eres militar? ¿Amo de BDSM?
Por un segundo pensé en mi padre, después en el puto Gray.
@Val_Daver: No.
@Rey_Parks03: Entonces, ¿qué haces?
Ahí estaba el límite.
La línea que no podía cruzar.
@Val_Daver: Ponerte cachonda, eso se me da genial.
Silencio.
@Rey_Parks03: Vale, lo pillo, no quieres hablar de ello porque eres atracador de bancos profesional. Muy bien, lord Oscuro…
«Lo que me gustaría robar no está precisamente en un banco».
@Rey_Parks03: ¿Entrenas todos los días?
@Val_Daver: Casi.
@Rey_Parks03: Entonces, no eres actor porno, pero sí hay sudor y gemidos. ¿Estoy en lo cierto si pienso que te pagan por… rendir?
Mi respiración se volvió más lenta.
@Val_Daver: Siempre.
Silencio y, entonces, lo dijo.
@Rey_Parks03: Debe ser excitante.
No sabía si hablaba del trabajo o de la idea.
@Val_Daver: Lo es cuando controlas el resultado.
«Yo no estoy controlando nada contigo».
@Rey_Parks03: Oh, sí, eso es mágico…
Volvimos a hablar un rato más, hasta que me dijo que tenía que dormir.
Al lunes siguiente repetimos, volvíamos a tener partido fuera de casa y ella me comentó que le tocaba volver a viajar, y que esa vez su jefe la iba a acompañar.
Fue como una patada en las pelotas.
@Val_Daver: No puedes tirarte a tu jefe.
«Dime que no te lo has planteado».
Ella tardó unos segundos.
@Rey_Parks03: ¿Porque complicaría las cosas?
«¡Me cago en la hostia!».
Respiré lento.
No podía decirle que sabía a la perfección quién era su jefe. No podía decirle que lo veía cada día comiendo con ella, no solo lo que había en el plato, también con los ojos.
@Rey_Parks03: A ver… Tenemos muy buen rollo, es de las pocas personas que me entiende, es amable, está bueno…
Iba a salirme un puto sarpullido después de leer todo eso.
@Rey_Parks03: Y entiendo tu punto, lo de no mezclar por la diferencia de rango o si no sabemos separar, pero es que hace mucho que no…, bueno…, ya sabes. Me he tocado contigo, o jugado con mis juguetes, pero… Nada completo hasta el final.
Mi pulso dio un golpe seco. Maldita sea.
@Val_Daver: Eso no es excusa.
@Rey_Parks03: Imagino que para un tío como tú… suena bastante patético, la verdad.
No lo era. No para mí. Solo significaba que ella elegía y no se iba con cualquiera, cada persona era libre de hacerlo cuándo, cómo y con quien quisiera.
@Val_Daver: No lo es. Aunque estoy contigo con que tu jefe se puede confundir y a veces no basta con ser adulto para no hacerse pajas mentales. Contigo sería muy fácil, ¿sabes?
@Rey_Parks03: Eso ha sonado a halago, no necesito que me endulces los oídos.
@Val_Daver: Eso ha sonado a realidad ¿No hay nadie más que te ponga? Más allá de mí.
Lo escribí con calma. Mentira, mi pulso estaba disparado.
@Rey_Parks03: La cosa está bastante difícil.
@Val_Daver: Haz un esfuerzo. ¿Nadie? No te creo. Eres guapa, lista, divertida y morbosa. ¿Los tíos que conoces están ciegos?
Silencio.
Los tres puntos aparecieron.
«¿Por qué he preguntado eso? Soy superconsciente de que si no han movido ficha es porque su dinero está en riesgo. Todos, menos yo, han apostado cuándo se la tiraría el maldito Joneson».
Desaparecieron.
Volvieron.
@Rey_Parks03: Bueno…, puede que haya alguien. Pero la idea sería tan terrible como acostarse con Gray.
Mi estómago se contrajo.
«Eso es imposible».
@Val_Daver: ¿Por qué?
Necesitaba saberlo y necesitaba que dijera mi puto nombre, no el del maldito Val Daver.
@Rey_Parks03: ¿Oye, en qué momento tú y yo hemos pasado a hablar de estas cosas en lugar de montarnos un festival de orgasmos?
«Porque ya no eres solo eso, o puede que nunca lo hayas sido».
@Val_Daver: ¿Eso es lo único que quieres de mí?
Silencio.
Mi propia pregunta me incomodó.
@Rey_Parks03: A ver…, no me malinterpretes. Es solo que si me conectaba a tus directos era para jadear un rato, destensar y ahora…, no quiero decir que esto no sea agradable. Lo es. Pero… ¿forma parte del castigo? Porque estoy que me muero de ganas de…
@Val_Daver: ¿De?
Mi mano se tensó sobre el móvil.
@Rey_Parks03: De que vuelva a tentarme con su lado oscuro, mi lord.
Mi polla dio un sobresalto traicionero.
Tal vez, si la contentara, ganaría algo de tiempo… O quizá, si la hiciera pensar en otra cosa…
Joder.
Respiré.
Control.
@Val_Daver: Puedo perdonarte y jugar contigo si haces algo por mí.
@Rey_Parks03: ¿El qué?
@Val_Daver: Cuéntame por quién te compraste ese vibrador con mi casco. Y cuéntame lo que pasó ese día. Sin dejarte nada.
Mi corazón latía fuerte.
Necesitaba saberlo, necesitaba asegurarme y si ese recuerdo me pertenecía.
@Val_Daver: Y cuando digo todo, me refiero a que no te guardes nada. ¿Te ves capaz, reina?
Por fuera era provocación.
Por dentro, celos.
Necesitaba que ese recuerdo me perteneciera.
Porque la idea de que otro hombre la hubiera tenido así en la cabeza… Me estaba volviendo loco.
Un segundo. Dos. Tres.
Los puntos aparecieron en pantalla.
@Rey_Parks03: Me veo capaz.
Una sonrisa lenta me curvó la boca.
«Bien».
@Val_Daver: Muy bien. Lo harás por mensaje de audio.
Dejé pasar un segundo antes de seguir escribiendo.
@Val_Daver: Y no me importa si dura lo que un podcast entero. Cuando lo haya escuchado, te daré mi veredicto.
La pausa quedó suspendida.
Control recuperado.
Distancia segura.
O de eso intentaba convencerme.
@Val_Daver: Hasta entonces…, descansa, mi reina.
Apagué la pantalla antes de que pudiera responder.
Y me quedé mirando el reflejo oscuro del móvil, con el pulso demasiado acelerado para alguien que se suponía que tenía todo bajo control.