CAPÍTULO 37
Valentino
Decidí que se había terminado.
Se acabó Val Daver.
Se acabaron los putos privados.
Se acabó jugar a ser el lado oscuro para una chica que colgaba la conexión justo cuando yo estaba a dos segundos de perder la cabeza… para irse a comer con el gilipollas de Grayson.
Tiré el móvil al sofá, después de haber estado mirándolo más de quince minutos como un imbécil, y me serví agua fría.
No me calmó una mierda.
Seguía cabreado. Irritado. Como si me hubieran dejado con el casco puesto y sin aire dentro.
No eran celos, era orgullo.
O eso me repetí mientras daba vueltas por el ático como un animal encerrado, pasándome la mano por el pelo todavía húmedo.
Había hecho lo que tocaba: jugar contra los putos Giants y ganar. Hielo, fisio, ducha, ignorar el ruido del vestuario, volver a casa y recordarme que aquello era solo un juego online . Un roleplay .
«Un puto juego cargado de vicio».
Uno en el que Naomi estaba metida hasta que apareció el capullo de Gray.
Un segundo…
¿Gray no era el nombre del tío al que le iban los látigos?
Bufé.
Con mucho gusto le daría con el cinturón. Pero para atarlo y tirarlo por la borda de cualquier barco rumbo al Triángulo de las Bermudas, o al mar del Norte.
—Puto cabrón…
Tenía que olvidarme de ella.
Si prefería a los imbéciles con apellido y sonrisa de anuncio, pues perfecto. Fin. Ciao . Next .
«Yo puedo tener a cualquier tía, a cualquiera». Me repetí.
¿Y entonces? ¿Por qué seguía pensando en ella?
Porque me tenía encabronado. Porque se salió del chat justo después de que yo le dijera que obedeciera. Que no mirara al otro. Que no se lo tirara.
«No me cambies por otro…», decía el moñas de mi corazón.
Debía tener un virus o algo.
Me pasé la mano por la cara.
«Patético».
«Lo que le pasa a Naomi es que Val Daver está bien para desahogarse un rato, una fantasía puntual, pero las tías quieren algo más que un tío con máscara al otro lado de la pantalla. Quieren una polla de carne y hueso. Más carne que hueso».
«¡Yo tengo una!».
«Pero si supiera que es tuya no la querría, tuvo su oportunidad y se largó, supéralo».
«¡Dios!».
La conclusión era clara y dolía como una patada directa en las pelotas.
Cogí el móvil otra vez.
Ni un mensaje. Ni una señal. Perfecto.
Llamé a alguien que, por desgracia, sabía bastante de volverse estúpido por una mujer.
Levi contestó al tercer tono.
—¿Qué coño quieres? Estoy montando un juego de lego con un miniterrorista que cree que las instrucciones son opcionales. Hay piezas hasta en mi alma.
Escuché a Evander gritar algo al fondo y casi se me escapó una sonrisa.
—Nada. Olvida que he llamado, superpadre.
Silencio.
—Ni de coña. Esa voz es de QB cabreado. Acabáis de hacerles comer césped a los Giants y, aun así, suenas como si te hubieran dejado sin cerveza para la celebración. Suelta, Dalton, ¿por qué narices no estás con los chicos montando una fiesta?
Me dejé caer en el sofá.
—Estoy irritado.
—Esa sí que es buena. ¿Motivo? ¿Otra vez le has dado a tu hemorroide imaginaria?
—Vete a la mierda, Carter.
Se rio.
—¿Quién es? —escuché la voz de Skyler.
—El adicto a las almorranas —dijo él.
—¡Hola, Valen! —gritó ella.
—¿Quieres dejar a Perkins en paz? Y saluda a tu mujer de mis partes.
—¿Quieres que te rompa las piernas, chaval?
Picar a Levi siempre era divertido. Hoy ni eso me cambiaba el humor.
—¿Eso ha sido un suspiro? —dijo él—. Qué cojones…
—Te lo dije, le mola una chica —soltó Skyler como un eco demasiado acertado.
«Genial».
—¿En serio estás así por una tía? ¿Tú?
Rodé los ojos.
—Skyler habla demasiado.
—Y tú demasiado poco cuando te interesa alguien, porque si estás así te interesa. ¿Qué pasa? ¿Está con otro?
No respondí. Silencio. Luego una carcajada de Levi.
—Hostia…, es eso.
Me apreté el puente de la nariz.
—No es nada. Ella no me interesa como crees.
—Claro. Igual que a mí me pasaba con Sky, era solo mi prima adoptiva.
—No es mi prima adoptiva, es la amiga de mi hermana.
Carcajada bestial.
—Karma, hermano, eso se llama karma.
—Mal gusto —gruñí.
—¿Tanto te importa?
—No. Es que está con el tío equivocado.
—¿De qué me suena eso…? Ah, sí, de ti y de mí… Sky también hizo match con el equivocado.
—Tuviste suerte de que no nos gustáramos de verdad.
—A ver, tío listo, con quién está. ¿Marcus?
—Peor.
—¿Hay algo peor que Marcus? Podría ser Devin…
—Grayson Joneson.
Se oyó un silbido largo.
—Vale…, sí, eso es peor.
—¿Qué harías si el rompebragas de Joneson fuera detrás de una de tus hermanas?
—En Saint Valentine hay bosque de sobra, sé manejar el hacha y tengo una pala de la hostia. ¿Quieres más explicaciones?
Solté una risa corta.
—No tengo tiempo y estoy en temporada.
—Pues usa tus encantos, estrella. Para algo tienes un ático, un jacuzzi y tu polla en los anuncios.
—¿Quieres que me la tire?
—Yo no he dicho eso. Solo digo que le saques al memo de la cabeza, no puede ser tan difícil.
—¡Jugad al Twister que dejé en mi armario y bésala! —gritó Skyler.
Eso sí me hizo reír.
—Dale un morreo de mi parte a Sky y dile que si se cansa del vejestorio…
—No se cansará —cortó Levi—. Y si me muero primero, mi fantasma va a arruinarle cualquier erección futura al tío que se atreva a cruzarse con mi futura mujer. Apáñatelas, Dalton, seguro que te las ingenias bien.
Colgó antes de que pudiera seguir.
Me quedé mirando el móvil.
El silencio volvió y yo seguía igual de jodido.
Me quedé mirando el techo.
—Vete a la mierda… —murmuré otra vez, sin tener claro si era para él, para mí o para el universo entero.
Puse música. No funcionó.
Me puse porno. Peor.
Apagué aquello antes de que acabara el minuto porque, en vez de distraerme, solo me hacía pensar en ella y en la puta máscara.
Encendí la consola. Perdí dos partidas seguidas porque no dejaba de mirar el teléfono, imaginando todo tipo de guarradas que no debería estar planteándome.
Apagué la consola con un gruñido y me fui directo al cuarto del ordenador.
Me dije que solo iba a revisar estadísticas.
Mentira.
Terminé buscando actividad reciente, movimientos, conexiones, cualquier rastro suyo. Algo que dijera que estaba en el hotel y no en la cama con ese imbécil.
Pero alguien había reforzado el sistema. Seguridad nueva. Accesos cerrados.
—Mierda.
Claro. Después de la manipulación del otro día habían tapado todas las grietas.
Eso me cabreó aún más porque técnicamente era culpa mía.
Era ridículo.
Yo no hacía esto. No esperaba mensajes.
«Salvo de una».
No me obsesionaba con nadie.
«Salvo con una».
—Yo no me toco la polla por internet —mascullé.
Silencio.
—Y deja de decir «salvo con una», joder.
Hablar conmigo mismo empezaba a ser agotador.
Me levanté y me metí bajo la ducha, dejando que el agua fría me golpeara hasta que los hombros se me quedaron tiesos.
No iba a escribirle.
Ni de coña.
Salí con una toalla en la cintura y el móvil vibró sobre la encimera.
Ni lo miré.
Me puse unos pantalones.
Volvió a vibrar.
Caminé hacia la cocina con el pulso más rápido que en un tercer down .
Otra vibración.
«No lo mires».
«Eres el puto lord Oscuro. El tío por el que las mujeres se mojan en cada directo y ella te dejó en visto, no se merece que respondas».
El móvil vibró otra vez.
Lo miré de refilón.
Como fuera Marcus pidiendo montar otra orgía en el ático, lo mataba.
—A la mierda —gruñí.
Lo cogí.
La pantalla se iluminó.
@Rey_Parks03 acaba de mandar un mensaje. Dos. Tres. Cuatro.
El pulso se me disparó sin permiso.
No abrí ninguno.
Los dejé ahí.
Tenía que demostrarme que me daba igual que ahora quisiera hablar, que me importaba una mierda si le apetecía que le metiera la cabeza entre las piernas. Con toda seguridad, el jodido de Grayson no había estado a la altura. Esos tipos casi nunca lo estaban.
Fui hasta la terraza del ático, apoyé los antebrazos en la barandilla y miré las luces de Dallas mientras respiraba hondo.
No iba a leerlo.
No.
El móvil vibró otra vez entre mis dedos.
¿En qué momento lo había cogido?
Cerré los ojos.
—Joder…
«Tú puedes, Dalton… Haz acopio de toda tu fuerza oscura».
Abrí el chat. Cinco mensajes.
El primero.
@Rey_Parks03: Transmisión interrumpida por causa mayor.
El segundo.
@Rey_Parks03: Nave aproximándose por retaguardia, Señor.
El tercero.
@Rey_Parks03: Nivel de amenaza: jefe con comida y mirada inquisitiva.
El cuarto.
@Rey_Parks03: Tuve que cerrar sin aviso, estaba demasiado cerca de mi pantalla.
El quinto.
@Rey_Parks03: Y sí, tuve que abrir la boca para dejar entrar una salchicha enorme y chorreante…, aunque no era lo que tenía en mente.
Me quedé mirando la pantalla. No sonreí, no me hizo ni puta gracia.
La mandíbula se me tensó. Tecleé despacio.
@Val_Daver: La obediencia no se abandona a medias. Te subestimé, pensaba que podrías satisfacerme, pero está visto que no. Creo que es mejor dejarlo aquí.
Los puntos aparecieron casi al instante.
@Rey_Parks03: No abandoné nada.
@Val_Daver: Desconectaste. Y acabas de decirme que… Déjalo. Fin del juego, que te vaya bien con tu jefe.
Silencio breve.
@Rey_Parks03: ¡No lo entiendes! ¡Estaba trabajando! Solo intentaba ser graciosa y sarcástica, algo que no suele salirme bien, lo sabrías si me conocieras. Lo que quería decir es que me moría por seguir tu propuesta… y que me hubiera encantado obedecerte.
El golpe en el pecho fue inmediato.
Me estaba tuteando y era la primera vez que la sentía tan cerca. Conociéndola, estaría alterada e hiperventilando, con esa vena suya hinchándose en el cuello.
No contesté.
Miré los edificios. Otro mensaje.
@Rey_Parks03: Joder…, lo siento. Se me está haciendo cuesta arriba esta ciudad y, lo creas o no, eres mi válvula de escape más efectiva. No quería fastidiarla, en serio.
Respiré hondo.
Ella no sabía quién era yo. No tenía ni puta idea. Y, aun así, se estaba abriendo con un desconocido, quizá porque era más fácil hacerlo que conmigo.
Volví al chat.
@Val_Daver: ¿Seguro que solo cerraste por eso?
Tardó más esta vez.
@Rey_Parks03: Te lo juro. No me gusta que haya gente cerca cuando hablamos. Quiero darte toda mi atención, lord Oscuro.
Apreté el móvil con más fuerza.
@Val_Daver: Dime algo, jedi , ¿tu jefe sabe que te distraes pensando en otros mientras comes salchichas chorreantes con él?
Casi pude imaginarla sonreír. Los puntos tardaron. Desaparecieron. Volvieron.
@Rey_Parks03: Mi jefe sabe que soy profesional, aunque me lleve a comer perritos a un food truck.
@Val_Daver: Eso no responde a mi pregunta.
Silencio. El viento cálido me golpeó la cara.
@Rey_Parks03: Imagino que no sabe nada. Nadie sabe que juego contigo y nadie me conoce de verdad.
«No tienes ni idea».
@Rey_Parks03: Hoy el trabajo ha sido increíble…, pero hay demasiadas miradas puestas sobre cada cosa que hago, algunas hostiles. Debo cumplir demasiadas expectativas y demostrar cada segundo que no vendo humo.
Leí dos veces. No era evasiva, era real, y yo podía rellenar esos huecos demasiado bien.
@Val_Daver: ¿Alguien te está tocando los cojones, mi reina?
@Rey_Parks03: Hay un capullo empeñado en hacerme la vida difícil cuando solo intento ayudar. Y no, no es mi jefe.
El estómago se me encogió. El cabreo cambió de forma. Más denso. Más oscuro.
@Val_Daver: ¿Quién?
«Ya sabes lo que va a contestar», aun así, necesitaba leerlo.
Los puntos parpadearon.
@Rey_Parks03: Alguien que cree que he venido a putearlo. Que no entiende que lo único que pretendo es que sea mejor. No quiero fastidiarlo, de verdad.
@Val_Daver: Y si te amarga tanto…, ¿por qué no cambias de trabajo?
@Rey_Parks03: No puedo. Es la única empresa que apostó por mi proyecto. O triunfo aquí o me hundo.
Contuve la respiración. No tenía ni idea.
@Val_Daver: ¿Él lo sabe?
@Rey_Parks03: ¿Mi jefe?
@Val_Daver: El capullo.
Casi me reí por referirme a mí mismo con ese apelativo.
@Rey_Parks03: No. ¿Para qué? Ni siquiera me escucha. Me cansa levantarme cada día con el propósito de que abra los ojos y no lograr ningún avance, aunque no se lo demuestre.
Me apoyé más en la barandilla.
El cabreo por Grayson ya ni estaba.
@Val_Daver: Parece que ese tío te importa. ¿Quieres algo con él?
@Rey_Parks03: No. Somos de universos enemigos.
@Val_Daver: También tú y yo.
@Rey_Parks03: Lo nuestro es distinto. Es un juego.
«¿Y por qué cojones ya no lo parece?».
Volví a mi papel.
@Val_Daver: El lado oscuro no tolera faltas de respeto.
@Rey_Parks03: Lo sé. Por eso no he querido dejar de hablar contigo. Llámame loca…, pero siento que encajamos y lo disfruto.
No hubo risa. No hubo ironía, solo silencio y algo más peligroso que los celos abriéndose paso.
@Val_Daver: Es mejor que descanses ahora.
@Rey_Parks03: No vamos a…
@Val_Daver: No.
Dejé tres segundos que se hicieron eternos.
@Val_Daver: Has sobrevivido a una interrupción imperial y a un superior rondando tu nave. Eso tiene mérito. Pero el lado oscuro no tolera distracciones cuando está reclamando obediencia. Estás castigada, jedi .
@Rey_Parks03: Castigada, ¿cómo?
Sonreí sin humor.
@Val_Daver: Esta noche no tendrás órdenes, ni voz en tu oído ni permiso para correrte. Aprenderás lo que es echar de menos.
@Rey_Parks03: Eso es cruel, mi lord.
«Esto le duele más a mi polla que a ella».
@Val_Daver: No. Eso es disciplina. Descansa. Mañana decidiré si sigues siendo digna del Imperio, y si lo eres, recibirás noticias mías.
@Rey_Parks03: Buenas noches, lord Oscuro.