Vas a flipar (Gimnastas de la SSU 4) CAPÍTULO 34
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CAPÍTULO 34

Valentino

El vestuario, después de la primera victoria importante del año, no olía a gloria.

Más bien a sudor, cinta adhesiva arrancada a lo bestia y ego satisfecho.

Marcus estaba subido en un banco, como si él solo hubiera ganado el partido; supuse que algo tenía que ver que ese día nadie consiguió pararlo en campo abierto.

—Abro apuestas —anunció para que su voz reverberara por encima de las cabezas de todos—. ¿Cuánto tardan Park y Joneson IV en hacerlo oficial?

Las carcajadas rebotaron en las taquillas metálicas.

La pregunta fue peor que la pulla que me arrojó el cabrón de Malik Turner.

Me quité el protector de muñeca sin mirar a nadie.

—Dos días —dijo Devin desde su esquina, tranquilo, como si estuviera hablando del clima—. En dos días le mete un pedrusco en el dedo y os juro por Dios que no lo culpo.

«Esta sí que es buena». Giré la cabeza lo justo.

Ty lo observó con la misma curiosidad que un gato a un cordel.

—¿Qué? Seamos francos, Park está buena y su app , contra todo pronóstico, parece que funciona. Es como fichar al mejor jugador de la liga, pero con tetas y supergráficos. Si no le pide matrimonio el hijo, seguro que el padre le aprieta las tuercas.

—Papi Jerry estará encantado —continuó Jace—. Nieto nuevo, pañales de oro, algoritmos desde la cuna. Además, Naomi viene de familia acomodada, ¿no, Dalton?

Risas.

Golpes en las taquillas.

Yo seguía de espaldas, cambiándome la camiseta con demasiada calma.

Pasé de responder, me la soplaba lo que opinaran.

—¿Elliot tiene mujer? —preguntó uno de los rookies .

—Elliot está casado con la franquicia, será de esos tíos que se casan a los cincuenta con una de veintitrés —respondió Ty—. Charlotte ya sabemos que juega en otra liga… La misma que la mía…

Más risas.

—¿Y Vivian? —insistió EJ—. ¿Esa es de carne o pescado? No me malinterpretéis, a mí me da igual lo que se lleve a la boca.

—Esa es fea —soltó Marcus—. Pero con la pasta que debe tener, a ningún pobre le amarga un orco.

La carcajada fue colectiva.

Yo apreté la mandíbula.

No por la broma, en el vestuario se decían cosas peores antes del primer café, sino porque estaban hablando de Naomi como si fuera un fichaje en periodo de mercado.

Empezaron a hablar de lo que a mí me había revuelto las tripas: la forma en la que la había cogido en brazos en el campo; cómo no había dejado de colocarse a su lado antes de la charla; los susurros; la mano en la espalda; la muñeca. Ni que fuera de su puta propiedad. Eso sí que me tocó los huevos.

Parecía un mal capítulo de una historia previsible de sobremesa, quizá lo era, por eso mismo me tocaba los huevos.

A nadie le había pasado desapercibido.

—¿Fecha probable para el braguetazo? Yo apuesto doscientos pavos que para los playoffs.

La sugerencia de Devin me hizo apretar los dientes.

—No creo que lleguen a tanto. Subo a trescientos y pedida de matrimonio en Acción de Gracias. Ve anotando, Knight.

—Quinientos a que en la Bye Week ya están follando como conejos y con Joneson V en camino, que las calladitas son las peores… —bufó Marcus.

—Pues contigo no se calló un pelo —lo pinchó el capitán.

—¡Cómeme los huevos, Rivera! —espetó con un gesto obsceno.

—Tanto pelo se me indigesta.

—¿Y tú qué opinas, Dalton? —insistió Devin, girando la mano hacia mí—. ¿El anillo pa cuándo? —profirió, imitando a JLo.

El vestuario se quedó expectante.

Ty se aproximó a mí, toalla en el cuello, y me observó con suspicacia.

Jace dejó de reír.

Me desaté el cordón de la zapatilla como si fuera una operación delicada.

—Cinco mil a que nunca.

Silencio medio segundo.

Luego estallaron en risas.

—¿Nunca qué? —insistió Ty—. ¿Nunca lo hacen oficial o nunca te lo crees? Porque follar van a follar… Los he escuchado y se iban a comer, no sé si comida o de manera literal porque creo recordar que Grayson le sugirió salchicha…

Se puso las manos en las caderas para mover la polla arriba y abajo, los demás se partían de la risa.

—Nunca —repetí, levantando la vista— es nunca.

No sonaba a broma.

Devin me sostuvo la mirada.

—¿Sabes algo que nosotros ignoremos? ¿Es una de esas raritas que se ha casado consigo misma o se ha consignado a Dios?

—No he dicho eso.

—¿Pues entonces?

Whitaker apareció como si lo hubieran invocado, impecable incluso con la toalla atada a la cintura después de no haber jugado ni un mísero segundo.

—Mientras no afecte al rendimiento del equipo, no debería importarnos —intervino con voz tranquila, para después ir directo a su taquilla.

Elegante, correcto, no como yo, que me podía la mala hostia que Parks me generaba.

—Sí, bueno, no debería importarnos, pero es divertido —añadió Ty.

Apreté el puño sin que nadie lo notara.

Whitaker habló de nuevo para hacer subir el pan...

—De hecho, sería una unión interesante para la franquicia. Tecnología y propiedad alineadas, no lo veo descabellado.

No hablaba de personas, lo hacía como si fueran activos.

Y eso me revolvió más que cualquier chiste obsceno.

—Relájate, Dalton —murmuró Ty, sentándose en mi banco, lo bastante bajo para que solo yo lo oyera—. No es asunto tuyo. Por muy amiga de tu hermana que sea, ya es mayorcita para saber con quién se acuesta.

Lo miré.

Claro que lo era.

Por eso estaba pensando en ella desde que la vi dar vueltas en brazos de Grayson, porque esas cosas solían terminar con penetración profunda de la defensa.

Por eso, en ese momento, el vestuario me parecía más pequeño de lo normal.

Marcus volvió a subir el tono.

—Venga, panda de degenerados, voy cerrando apuestas, que cada uno diga la suya.

Se oyeron varias voces y fechas. Cada vez estaba más malhumorado.

—Dos semanas. Ese tipo no espera.

—Me gusta tu estilo, Carson. —Knight chocó el puño contra él.

Whitaker sonrió apenas.

—Yo solo digo que a veces subestimamos lo rápido que pueden avanzar las cosas cuando hay intereses comunes.

—Mi interés, ahora mismo, es montarnos una fiesta con los cinco mil pavos que va a perder este capullo —anotó Marcus—.

Aunque con la de calzoncillos que vende gracias al troncho que calza, puede permitírselo.

No sé si le darán el anillo, pero fijo que se lleva el premio al rabo de oro. ¿Fiesta en el ático esta noche, QB?

Me levanté.

—Lo siento, esta noche he quedado.

Silbidos y sandeces varias sobre a qué conejita me iba a follar.

Pasé de ellos. Últimamente no reconocía mi humor, y todo por culpa de Grayson y Naomi.

—Me voy a la ducha.

—No tardes —soltó Devin—. Igual llegas tarde a tu coñito.

No respondí.

Porque si abría la boca no iba a salir algo gracioso.

El agua fría ayudó.

No demasiado.

Cuando regresé, el vestuario estaba más calmado. Algunos ya vestidos, otros revisando el móvil, otros directos a que les dieran una sesión de fisio.

Yo pretendía pasar por hielo y una revisión rápida antes de marcharme, aunque primero me senté.

Saqué el teléfono, fijándome en que no tenía a nadie lo bastante cerca, y busqué la segunda partición del móvil para entrar en la aplicación en remoto.

Perfil: Val_Daver.

No eran celos. Era lógica. Ese tío no le convenía. Y haría lo mismo por cualquier amiga de Avery que fuera tan idiota de irse a comer con ese perla.

Miré la pantalla varios segundos.

No escribía nunca primero.

No perseguía.

No llamaba.

Control significaba que te buscaran.

Y menos lo hacía a estas horas.

Pero la imagen de Grayson levantándola en brazos para tirarla sobre su colchón me seguía golpeando detrás de los ojos como un mal replay .

Busqué su usuario: @Rey_Parks03.

Abrí el chat privado y tecleé.

@Val_Daver: La última vez obedeciste muy bien.

Me tensé esperando. No escribía primero nunca.

Tres puntos aparecieron al instante. El aire volvió a mis pulmones.

@Rey_Parks03: Vaya… entrada directa.

Hola a ti también, lado oscuro…, o debería decir, Señor.

Sonreí. Mala elección de palabra para mi autocontrol.

@Val_Daver: No te quejaste cuando te di órdenes. Señor está bien, reina.

@Rey_Parks03: No me quejé porque las dio bien.

«Y en directo serían brutales».

@Val_Daver: Sigo dándolas bien. ¿Quieres jugar?

@Rey_Parks03: Estoy en una comida de trabajo y eso ha sonado peligrosamente intencional.

@Val_Daver: Contigo siempre lo es.

Pausa.

@Rey_Parks03: No suele escribirme por privado. ¿Debo sentirme elegida o vigilada, Señor?

Lista. Despierta. Jedi con ganas de caer.

@Val_Daver: Debes sentirte reclamada y responder en consecuencia. Dime, ¿eres lo bastante valiente para que te ponga a prueba ahora mismo?

Silencio breve.

@Rey_Parks03: Querría decir que sí. Pero estoy con mi jefe y necesito conservar el sueldo… y la reputación.

Eso me atravesó peor de lo que esperaba.

@Val_Daver: El control no se negocia con horarios. Si dices que no, dilo completo.

@Rey_Parks03: No es un no. Es «todavía no».

Me gustó demasiado esa respuesta, aunque necesitaba más compromiso.

@Val_Daver: ¿Segura?

@Rey_Parks03: Muy segura.

@Val_Daver: ¿Puedo confiar en ti?

@Rey_Parks03: Soy una jedi de palabra. No una sith .

@Val_Daver: Una que tiembla cuando la llama el lado oscuro.

@Rey_Parks03: Solo cuando se trata de usted, mi lord.

Se me tensó todo el cuerpo al leerlo.

Esa jodida última palabra… Me empalmé ante el recuerdo, mis dedos se movieron más rápido que mis neuronas.

@Val_Daver: Entonces, lee bien. No quiero distracciones. No quiero sonrisas regaladas a nadie. No quiero que tu jefe te toque pensando que tiene turno. Tienes prohibido follar hasta que nos veamos esta noche. Entonces, y solo entonces, haré que te corras con mi casco entre tus piernas.

Tres puntos, mi respiración agitada, mi polla en modo asteroide.

Se quedan. No desaparecen, soy incapaz de contenerme.

@Val_Daver: Esta noche te quiero entera para mí… y sin fuerzas para discutir órdenes.

Un segundo.

Dos.

Tres.

Nada.

@Rey_Parks03 ha salido del privado.

«¡Mierda!».