Capítulo 38 Falsa alarma
Falsa alarma
Llamó al timbre con la mirada puesta en la lucecita de una cámara diminuta situada sobre el marco de la puerta. La luz se volvió verde y la puerta se abrió.
This train is bound for glory, this train.
This train don’t carry no con men,
No wheeler dealers, here and gone men,
This train is bound for glory, this train.
El olor a marihuana llegó imparable hasta McRae, tan fuerte como la voz rasposa de Woody Guthrie.
This train is bound for glory.
This train don’t carry no rustlers, this train;
This train don’t carry no rustlers,
Sidestreet walkers, two bit hustlers.
Llegó al salón cuando la canción ya había terminado y su abuela estaba quitando el disco. Lo cierto era que no parecía particularmente afectada.
—¿Qué está tramando? ¿Por qué me han contado que andaba desaparecida?
—Hola, bobalicón. ¿Pero por qué dices eso?
—Mire, la conozco muy bien, Tata. Si está escuchando canciones del agitador de Woody Guthrie, es que prepara algo —dijo, mientras lanzaba una mirada a la carátula del single , donde se veía al viejo cantautor con su guitarra, en la que se podía leer su eterno lema: « This Machine Kills Fascists ».
—¡Chorradas!
—El padre Berger me dijo que usted no daba señales de vida…
—Ese cura me tiene harta, siempre husmeando en las vidas ajenas. ¿Por qué no se preocupa de su vida y me deja en paz?
—Le tiene cariño, abuela. Nos conoce desde hace muchos años.
La Tata lanzó un gruñido, dejó la cachimba sobre la mesa y se levantó de la mecedora a buscar un nuevo disco de vinilo en su fonoteca.
—Ya sé que Daredevil murió. Lo siento mucho.
—¿Quién te lo ha contado? Seguro que fue el metomentodo del padre Berger. Ese hombre es un bocazas…
—¿Cómo se encuentra usted?
—Pues como siempre, harta de todo. Estoy empachada de la puta utopía.
Empalagada del lenguaje políticamente correcto, de sus despertares de mierda, de sus cancelaciones, de esos habitantes gordos estrafalarios y felices, de las sectas del Dios-Planeta, de los vigoréxicos que adoran a la diosa I-Carnitina, de los tarados hikikomori , de los psicólogos positivos vendedores de la felicidad eterna, de la preocupación por la evolución del índice de Felicidad Bruta, del de Felicidad Neta…
De pronto cortó la retahíla de quejas, que McRae ya se sabía de memoria. La Tata había encontrado el disco que estaba buscando: My Land is your Land , también de Woody y su guitarra mata fascistas. Lo colocó con sumo cuidado en el tocadiscos, bajó despacio la aguja y regresó a la mecedora.
This land is your land
this land is my land
—¿Qué está maquinando, abuela?
La mujer se limitó a dar una calada a la pipa cargada de hierba.
From California to the New York island
From the red wood forest to the Gulf stream waters
This land was made for you and me
—Nada, bobalicón. Daredevil ha muerto, por lo que ya nada me ata a esta tierra. Esta tierra ya no es mi tierra —dijo, imitando la voz de Woody—. Simplemente estoy pensando a qué lugar del mundo me voy a marchar.
—A ninguno. Usted se queda aquí, que tiene todo lo que se necesita para su edad.
—Tú qué coño sabrás de lo que yo necesito. Lo que de verdad no necesito es este puto aburrimiento. Permanecer muerta en vida no es precisamente estar viva…
McRae comenzó a pasearse por la vivienda, observando con detenimiento cada detalle, por si había algo nuevo que le hiciese sospechar que los estaban grabando.
—¿Ya no tiene aquel ponche?
—Desde que vi la campanita que llevaban las botellas he dejado de beber.
—Me alegro.
—¿Habéis encontrado a ese infeliz?
—¿A quién se refiere?
—A ese al que los hijos de puta de la Coumenn quieren chuparle la sangre.
—No, pero estamos muy cerca.
—¿Cómo de cerca?
—Ya sabemos dónde se esconde.
—Vaya, ya le queda menos al pobre. Otro crimen a punto de cometerse en nombre del mejor de los mundos posibles…
This land is your land
this land is my land
—No se ponga pesada, Tata. Debe dejar que el padre Berger la visite. Así sabré de usted y no tendré que cruzar el océano para verla.
—No quiero saber nada de ese cura. Tengo alergia a los alzacuellos.
Sonó un pitido agudo en las Doll Gun de McRae, seguido de una luz azulada.
—¿Y eso? ¿Te ha tocado algún premio?
—Me llaman y me piden que conecte la pantalla.
—Pues no tengo pantallas, como no sea la de la televisión, aunque igual te mezclas con los personajes de Bonanza .
McRae sonrió la gracia de la Tata, alzó un pequeño monitor desde su muñequera izquierda y lo encendió. Tocó un icono y apareció la imagen de la capitana Nadia.
—Robert, hay novedades respecto a Vallekas…
—Cuéntame.
—Quiero que escuches la grabación de una conversación que hemos intervenido entre dos médicos. Uno es del hospital de Vallekas y otro de la antigua ciudad de Houston, hoy Utopía 43AZ. Atento.
«… ese sujeto tiene una sangre espectacular.
Una pequeña muestra ha matado en un santiamén todos los virus de nivel 4 con que lo infectamos.
Ha destruido el Marburg en dos segundos.
Creo que ayudaría mucho que cotejases esto con las investigaciones que lleva tu equipo sobre la relación entre la calidad de la sangre y la longevidad…
—¿Podéis conseguir una muestra?
—¿Cuánto necesitarías?
—Con un centímetro cúbico me valdría.
—Lo veremos luego y hablaremos con él, porque tiene ingresado en el hospital a una amistad y…».
—Perfecto, Nadia. Esto sí que es una pista. ¿Cómo habéis conseguido la grabación?
—Solicitamos a New Olga-09 que grabase toda conversación dentro del ámbito de Vallekas que contuviera las palabras «sangre» o «plasma».
—¿Tenéis identificado al doctor de Vallekas de la grabación?
—Sí, es un hematólogo llamado Tirso Cular Méndez.
—Hacedle una visita con discreción y que confíese quién es ese sujeto que posee esa sangre y, por supuesto, dónde se encuentra.
La comunicación se cortó.
—Vaya, vaya, así que Vallekas, bobalicón.
—Como le dije, estamos muy cerca del objetivo. Ahora debo irme.
—Date prisa. Parece que en Vallekas disponen de ese tipo de sangre.
—No la tienen aún. Y no la tendrán. Cuídese y reciba al padre Berger cuando la visite.
—¡Antes muerta que recibir a ese aspirante a soplón!
—No sea cabezona.
—No te molestes en volver, bobalicón. En cuanto te marches a buscar a ese infeliz, yo prepararé mi equipaje y me iré bien lejos. Es el momento. Cuídate mucho y trata siempre de ser justo. Y recuerda que te quiero más que a mi vida, aunque seas un poco bobalicón.
McRae llegó a la puerta y la abrió despacio. Su abuela había cambiado el disco. Ahora sonaba Blowin’ Down the Road bajo los acordes de aquella Gibson Southemer Jumbo, la legendaria guitarra de Woody que mataba fascistas.
I'm a-blowin' down this old dusty road, Lord, Lord,
An’ I ain't a-gonna be treated this a-way.
I'm a-goin' where the water taste like wine
I'm a-goin' where the dust storms never blow…
McRae cerró la puerta, con los ojos humedecidos.