1. Puede que no estuvieras al principio, pero me alegro de que estés al final. #2
Elise se balanceaba de un lado a otro con la mirada vidriosa, como si fuera a desplomarse en cualquier momento.
—Todavía no entiendo cómo demonios nos han encontrado.
Spade estrelló el puño contra la puerta.
—Alguien ha debido de cantar.
—Eso no podemos saberlo —soltó Jack.
Examinó el callejón y, de repente, posó su mirada asesina en Takeshi.
Se quedó helado. Cerró y abrió la boca un par de veces, sin dar crédito a lo que veía.
Jack estaba con ellos cuando Takeshi había recibido el disparo. Había visto cómo los túneles se sellaban e impedían que escapara. Al igual que todos los demás, lo había dado por muerto.
—¿Cómo ha logrado sobrevivir?
Nadie respondió. Ni siquiera Brock.
Sin embargo, Raziel era más observador. Reparó en el cuchillo sobre el cemento, en sus miradas clavadas en el suelo y en la fina línea de sangre en el cuello de Khalani.
En un abrir y cerrar de ojos, cargó el arma y la apuntó hacia Takeshi.
— ¡NO!
Khalani no pensó. Movida únicamente por el instinto, se lanzó sobre Takeshi y lo protegió con su cuerpo.
—Apártate —siseó Raziel.
—No pienso hacerlo.
—Si no te apartas en tres segundos, os mato a los dos —sentenció Raziel sin bajar el arma.
—Raziel, espera —ordenó Spade.
—¡No! —gruñó Raziel—. Vi cómo le disparaban. Lo vi con mis propios ojos. Los crupieres lo han salvado, y no me cabe duda de que ha sido él quien los ha guiado hasta el Corazón Negro.
Curvó el dedo sobre el gatillo.
—¡Eso no es cierto! —gritó Khalani, alzando una mano para detenerlo—. No puedes hacerle daño. No recuerda nada.
—¿Qué demonios estás diciendo?
—Cuando el doctor Strauss me llevó a su laboratorio, me contó su plan —declaró, esforzándose por hablar—. Torturan a los prisioneros, les borran la memoria y les implantan un chip. Así los controlan.
Unos murmullos de sorpresa resonaron en la callejuela.
Pero Adan, Serene y Winnie se acercaron a ella y formaron un pequeño muro humano.
Khalani permaneció por completo inmóvil, atenta a cualquier gesto de agresividad o movimiento hostil hacia Takeshi.
—Khalani…, ahí abajo…, ¿te torturaron? —balbuceó Serene justo cuando daba otro paso vacilante hacia ella.
—No des un paso más —espetó Raziel, apuntando a Serene.
—Si no bajas esa maldita pistola, vamos a tener un problema mucho más grande —gruñó Brock.
Lo dijo con una voz tan grave y tan cargada de furia que incluso Khalani se sorprendió.
—Ni lo sueñes. Por su culpa, han matado a varios de los nuestros. Solo tenemos una opción: exterminar la amenaza.
«Exterminar».
Como si fuera una cucaracha que debía erradicarse de la faz de la Tierra.
«Por encima de su puto cadáver».
Raziel la apuntó con el arma. Khalani se tensó, lista para embestirlo e infligir dolor.
—¡Esperad! —La voz aterrorizada de Winnie cortó el aire—. Os sirve más vivo que muerto.
—Ah, ¿sí? ¿Por qué? —dijo Jack, volviéndose de repente.
—Si lo que ha dicho Khalani es cierto, ¿quién sabe cuántos campos tienen los crupieres? Puede que controlen a mucha más gente…
Jack torció el gesto y Khalani se agarró a ese atisbo de duda como a un clavo ardiendo.
—¡El doctor Strauss dijo que iban a distribuir los chips por todo Hermes! —exclamó, implorándoles que la escucharan—. Si nos ayudáis a quitarle el chip, podéis examinarlo. Incluso encontrar una cura. ¿No es eso lo que queréis? ¿No queréis proteger a Hermes y ayudar a vuestra gente?
Raziel curvó hacia abajo las comisuras de los labios mientras Jack consideraba sus palabras. El silencio se intensificó y Khalani se preparó para lo peor. Sin embargo, Spade habló:
—Creo que tiene razón, Jack.
Raziel se volvió de golpe hacia él.
—¡No me digas que estás de acuerdo con eso!
—Puede ser nuestra única pista para averiguar qué ocurre en los campos —contraatacó Spade—. Y tenemos que largarnos ya, Raz. Tu hermano necesita un médico.
Señaló a Ryder, que estaba pálido y no dejaba de parpadear, tratando de mantenerse despierto.
Khalani lo miró extrañada. «¿Su hermano?».
No sabía que Ryder y Raziel fueran familia, pero, ahora que se fijaba bien, se percató de que tenían el mismo pelo oscuro y los mismos rasgos marcados.
—A mí tampoco me gusta, Raziel. Pero creo que tiene razón —manifestó Jack.
Con la vena del cuello palpitándole, Raziel miró hacia el suelo, donde se encontraban Khalani y Takeshi. Todos retuvieron el aliento hasta que, poco a poco, bajó el arma.
—Atadlo —ordenó de inmediato Jack.
Spade asintió y se escabulló sigilosamente al interior del Corazón Negro.
Khalani iba a protestar, pero Brock se lo impidió, cortándola en seco.
—No tenemos alternativa, Khalani. Hasta que recupere la memoria, no podemos confiar en él.
Khalani sabía que tenía razón.
Odiaba que tuviera razón.
Un temblor le recorrió el labio inferior cuando Spade reapareció por la puerta con una cuerda negra y gruesa enrollada en las manos. Khalani se negó a moverse, tensándose mientras Spade lo maniataba.
—¿Adónde vamos ahora? —le preguntó Adan a Jack, escudriñando las sombras del callejón como si esperara que otro crupier apareciera y los atacara en cualquier momento.
—Tenemos otro escondite no muy lejos de aquí. Tomaremos los vehículos que están ahí atrás. Raziel… —Jack se volvió hacia el sicario y añadió—: contacta con Lane. Infórmalo de la situación. Necesitaremos que nos ayude con Ryder y… con él.
Todo el mundo dirigió una mirada recelosa hacia Takeshi, que ahora estaba tumbado bocabajo, con las manos bien sujetas a la espalda y la mejilla sobre el cemento.
Khalani lo contempló en silencio, esperando que abriera los ojos. Rezando para que pronunciara su nombre con esa voz grave.
Pronto se despertaría. Khalani lo presentía en cada poro de su piel.
Pero ¿qué otros terrores desataría cuando eso ocurriera?