Us deadly few (Los oscuros 2) 4. Las dudas significan que no crees en ti misma. #3
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4. Las dudas significan que no crees en ti misma. #3

—Hay que practicar en público para pelear en la vida real.

Khalani deseó gritarle, aunque quizá no fuera tan mala idea. Tenía un barril entero de energía acumulada y, francamente, era el mejor saco de boxeo del mundo.

—¿Vais a practicar sexo duro o algo así? —preguntó Serene con voz aburrida.

— ¡NO! —bramó Khalani—. Antes me empalaría con un palo lleno de pinchos.

Una carcajada estalló a su izquierda.

—Me parece que llevas las de perder, capitán. Si no estás atento, te van a humillar —intervino Brock.

Khalani lo miró con el ceño fruncido. Ya sabía que a Brock no le caía bien y que solo lo hacía para provocar a Takeshi. Como si quisiera comprobar lo que tardaba en explotar una bomba.

Takeshi respondió con una risotada depravada.

—Si estás tan seguro de eso, incursor, ¿por qué no ocupas su lugar? Aunque no esperes mi compasión cuando te deje con un par de extremidades menos.

Khalani abrió los ojos de par en par cuando Brock, arma en mano, bajó del coche de un salto. Takeshi se irguió y, con calma, sacó una navaja del bolsillo.

—Chicos, chicos… —Khalani se plantó entre ellos alzando las palmas—. Nadie va a perder ninguna extremidad mientras yo esté aquí.

—Tranquila, Khalani. —Brock sonrió—. Ya llegará tu turno. Además, no voy a matarlo. Solo vamos a hacer un poco de ejercicio para mantenernos en forma, ¿no?

—¿No te dolía el brazo? —preguntó ella con recelo.

—He soportado cosas peores. —Brock se quitó el cabestrillo y lo arrojó al suelo—. Aunque, ahora que lo pienso, no le vendrá mal tener un poco de ventaja.

Takeshi estaba rígido como un cable tensado, como si llevara tiempo esperando el momento. Y, cuando se humedeció los labios, Khalani palideció, preocupada de verdad por la supervivencia de su único guía en la superficie.

Su temor no hizo sino aumentar cuando Brock anunció:

—Sin armas. —Le tendió la pistola y, guiñándole un ojo, añadió—: Toma, guárdala.

Un segundo después, el afilado cuchillo de Takeshi pasó a un centímetro de la oreja de Brock y se incrustó en el neumático desinflado de un coche cercano.

—Me parece una idea excelente.

Takeshi se quitó la chaqueta negra, la arrojó sobre la arena y se arremangó, revelando unos vigorosos antebrazos.

Vaya…

Serene cogió a Khalani del codo y la hizo retroceder unos pasos.

—Siéntate. No me lo pierdo por nada del mundo —le dijo.

—¿Por quién apuestas? —preguntó Derek.

—Yo digo Brock —respondió Adan, entusiasmado.

—No sé, tío. Es de complexión fuerte, pero Steele tiene instinto asesino.

Nunca jamás se había pronunciado verdad más grande.

—Tú pones las reglas —dijo Takeshi enderezándose y estudiando a su oponente.

Brock chasqueó el cuello.

—Gana el que no se rinde. Queda claro que, pese a que lo disfrutaría de lo lindo, no puedo matarte.

—Qué lástima. Esperaba poder jugar duro —dijo Takeshi con voz atronadora.

Brock sonrió, retrocedió unos pasos y levantó los puños, cubriéndose el rostro.

—¿Listo?

Takeshi asintió, completamente inmóvil.

La complexión más baja y robusta de Brock contrastaba con la figura alta y atlética de Takeshi, esculpida gracias a años de riguroso entrenamiento.

Los dos contuvieron el aliento, aguardando a ver quién atacaba primero.

Brock embistió como una bala y soltó un derechazo.

Takeshi se inclinó hacia atrás para esquivarlo, pero Brock amagó y le golpeó las costillas. Takeshi le apartó el brazo y lo golpeó en la barbilla.

Boquiabiertos y atónitos, todos parpadearon por el impacto.

Brock se recuperó y le dio una patada a Takeshi en la rodilla, quien se dobló, pero aprovechó el gesto para llevar el codo hacia la barbilla de su oponente. Brock echó la cabeza hacia atrás, y Takeshi le propinó un fuerte derechazo en el pecho.

Khalani se dio cuenta de lo mucho que se había contenido en sus peleas. En comparación, la trataba como si fuera a romperse.

Brock recuperó el equilibrio y, cogiendo a Takeshi del codo, se giró, lo levantó del suelo y cargó con él. En ese mismo instante, el capitán lo agarró del cuello y ambos cayeron al suelo.

Forcejearon brutalmente hasta que Brock tomó ventaja y le asestó un buen puñetazo en el pómulo. Khalani se tensó, pero Takeshi esbozó una sonrisa y golpeó a Brock en la garganta, dejándolo sin aliento. Aprovechando la oportunidad, Takeshi se subió a horcajadas sobre él y descargó otro puñetazo.

Sin embargo, Brock logró bloquearlo y, al instante, estrelló la frente contra la de Takeshi.

Con una mueca de dolor, Takeshi se deslizó debajo del otro y lo bloqueó con una llave de estrangulamiento.

—¡Parad! —gritó Derek de repente.

Takeshi se apresuró a soltar a Brock y le prestaron atención con aire confundido.

—¿Qué demonios es eso? —Derek señaló a la derecha, hacia un punto en la lejanía. Todos miraron hacia allí.

Una enorme pared de arena avanzaba hacia ellos: era interminable, hasta el punto de que casi tocaba el cielo.

Todos ahogaron un grito. Khalani sintió que una ráfaga de viento le arañaba las mejillas.

La tormenta se les venía encima y avanzaba a una velocidad inconcebible.

Brock se puso en pie y, por primera vez, en sus ojos se reflejó un terror absoluto.

—¡Corred!