145. BUSCANDO A LILIAN
ALESSANDRO:
Miré a mi suegra, que seguía de pie frente a mí. Sabía que quería seguir hablando de Lilian, por lo que guardé el sobre a la espera de poder hablar con mi abuelo. Estaba en recuperación y no podía enseñarle esto ahora sin comprobar si era verdad.
—Lilian no está sola, señora, Humberto y Estefan, con todo el cuerpo élite, se fueron con ella y Miguel —le informé, viendo cómo su rostro se iluminaba.
—¿Migue también se fue? —preguntó de inmediato—. Ahora entiendo la cara alargada de Rufo.
—No se preocupe, señora Libia, la encontraré. ¿Luci se despertó? —Si había alguien que podía dar con Lilian, era ella.
Según la señora Libia, mi cuñada estaba desayunando. De inmediato, le pedí que le dijera que cuando terminara viniera a verme porque la necesitaba. Ella asintió y se giró para marcharse; justo antes de salir, se detuvo para mirarme.
—Arregla lo que hayas hecho, arréglalo, Alessandro, o nos iremos detrás de Lili —era una amenaza, pero no dije nada. Era la madre de Lilian, tenía que estar muy asustada.
Después de que se marchara la señora Libia, tomé mi teléfono y le escribí un largo mensaje a mi Lili. Sé que en algún momento ella revisará su correo.
"No sé si vas a leer esto, pero de todas maneras te diré lo que siento, mi amor. Soy el peor de los hombres por dejarme arrastrar por mis peores instintos e inseguridades. Te juro, alma mía, que no lo hice para hacerte daño, ni siquiera sé por qué lo hice.
Perdóname por haber sido el causante de tu dolor, no fue mi intención, lo juro por Dios. Lo siento mucho, vida mía, sé que estás convencida de que eres mi gran amor. Me avergüenzo de eso que te hice, pero sobre todo, me duele haber sido yo el causante de tu dolor.
Tómate todo el tiempo que necesites para castigarme y pensar en cómo perdonar a este loco e inseguro hombre que te quiere solo para él. Esperaré por ti, vida mía, todo lo que quieras, pero un día, amor, perdóname y regresa a mí, Lili. Aun cuando no me perdones y quieras seguir castigándome,
regresa a mi lado, amor, por favor, castígame todo lo que quieras, pero no me dejes, Lili, no lo hagas. Sabes que muero sin ti. Te amo. Tu Ale."
Al terminar, mi frustración es tan grande que golpeo mi cabeza contra la mesa.
¿Cómo no me detuve ni un segundo a reflexionar sobre lo que significaba hacerle eso a mi Lili?
¡¿Cómo?! Pude hablarlo con ella, incluso yo mismo le dije que no había entrado completo.
¿Qué pasa contigo, Alessandro? Lilian es la persona más honesta, sincera, genuina e íntegra que has encontrado en tu vida, ¿cómo pudiste pensar que se había burlado de ti?
¿Por qué desconfiaste de la mujer que nunca te ha mentido?
De seguro le hice el amor todas las veces esas que nos emborrachamos, y por ese himen complaciente creímos que no. ¿Qué voy a hacer ahora para que me perdone? Yo tampoco, en su lugar, me perdonaría. Si pierdo a Lili, me iré al infierno. Levanto mi cabeza, con la intención de seguirle escribiendo.
¿Dónde estás, Lili? ¿Por qué tuve que ordenarle eso a mis hombres?
¿Por qué? Jamás supuse encontrarme en esta situación.
Los mataré cuando los vea, los mataré a todos.
¿Cómo Humberto se atrevió a no decirme dónde estaba mi esposa?
¡Rayos! Me siento como un dragón enjaulado, lanzando llamas de la furia e impotencia que me hace tirar, golpear y destruir todo a mi paso.
¡El muy condenado es más que fiel, no me dirá nada! Me dio su palabra, juró sobre sangre que jamás traicionaría a Lili, ni siquiera conmigo. Sé que lo cumplirán; aunque los mate, no me dirán dónde se encuentran, porque si lo hacen, los mataré también por faltar a su palabra, aunque sea conmigo.
Yo mismo les hice jurar que nunca la traicionarían, que les serían fieles incluso en contra mía.
¿En qué diablos estaba pensando cuando les hice jurar eso?
Me alegro de que lo cumplan, es mi culpa que no me digan dónde está Lili; debí hacer una excepción, ordenarles que nunca me escondieran dónde estaba mi esposa.
¿Dónde te fuiste, amore mío? ¿Cuán lejos de mí estás en estos momentos?
Si tan solo supiera dónde estás, correría a tu lado a pedirte perdón de rodillas.
Sigo caminando de un lado a otro, desesperado, tratando de encontrar la manera de saber hacia dónde se fue, cuando tropiezo con algo, haciendo que caiga al piso.
¡Por los mil demonios! ¿Quién puso ese baúl ahí?
Me levanto y me dirijo al extraño baúl; tiene un sobre encima.
Lo abro; una llave cae de él, también un pequeño papel. Es la letra de mi Lili.
"Amor, te dejo este baúl que era de papá.
Dice mamá que ahí guardaba todas sus cosas, que a lo mejor encuentras algo que te puede ayudar.
Ah, y en la tercera gaveta de tu buró, también hay un pequeño cofre que dejó para que te lo entregaran; mamá dice que son informaciones y cosas muy importantes, según le decía papá.
Voy un momento a la farmacia a comprar la pastilla del día después. No tardo, cariño, y no te preocupes, me llevo al grupo élite de Luci; no lo olvides, amor, tenemos algo que terminar. Tampoco olvides que te amo.
Tú, Lili."
Aprieto fuerte el papel entre mis manos y vuelvo a leer —te amo, tu Lili—.
Ella me ama y yo… Golpeo mi cabeza de nuevo contra mi buró, queriendo castigarme por mi estupidez.
Mi cuerpo pedía a gritos movimiento, acción.
Ni siquiera el trabajo, que solía ser el refugio inmediato cuando mi mente estaba al borde del colapso, era lo suficientemente tentador como para distraerme.
Cerré los ojos, apretando los puños sobre el escritorio, mientras las palabras de mi suegra seguían retumbando en mi cabeza: "Arréglalo o nos iremos detrás de Lili."
Una amenaza. Y no era para menos. Abrí los ojos mientras fijaba la mirada en el baúl frente a mí. Mi cabeza seguía siendo un caos. Lilian, mi Lilian, ¿dónde demonios estás? El sonido de la puerta hace que limpie las lágrimas que pujan por salir.
—¿Puedo pasar, Alessandro? —me saca Luci de mis pensamientos. Asiento y la veo como se introduce tímidamente—. ¿Me dijo mamá que me necesitas? ¿Es para encontrar a Lili?
—Sí, Luci, ¿puedes ayudarme, por favor? —le pido en cuanto la veo—. ¿Puedes encontrar a tu hermana?