135. LA DUDA
LILIAN:
Suelto a mi hermana y enfrento a mamá. Le explico que no sabemos quién nos atacó y que debemos mantener la seguridad unida. Por el momento, viviríamos en la casa de Alessandro, y después veríamos. Eso no significa que no pueda venir a pasar el día aquí cuando comprueben que es seguro.
—Mamá, ahora vamos, no las dejaré aquí —insisto—. ¿Luci, crees que puedes caminar?
—Yo la llevaré cargada —dice Damián.
—No considero que sea inteligente eso, Damián; apenas te recuperas. Dásela a alguien que la lleve, dale —le señalo muy seria—. ¿Dónde está el Pelirrojo? Que la lleve él, Migue se hirió el brazo y no puede. ¡Estefan, Humberto!
Llamo a mis guardias de seguridad, pero Damián me interrumpe pidiendo que no llame a nadie.
No se separará de Luci y cuidará de ella.
No necesita de otro hombre para cuidar de su esposa.
Y se levanta con ella en sus brazos. Ella lo mira y recuesta la cabeza en su pecho, cerrando los ojos y abrazada de su cuello.
—Está bien, haz lo que quieras —acepto, queriendo irnos—. Vamos, mamá, toma algo de ropa, nada más para mañana.
Nos montamos en el auto que trajeron, seguidos por la seguridad, y regresamos a la casa. Damián, sin decir nada a nadie, sube a la habitación que le indica Ninetta conmigo, cerrando la puerta.
—¿Piensa dormir con ella? —pregunta mamá—. ¿Qué se piensa, que es su esposa de verdad?
—Mamá, déjalos; ya viste que Luci no lo soltaba —le comento, tirando de ella hacia la cocina—. Todo este tiempo han dormido juntos y él la ha respetado, no le hará nada, solo la cuidará.
—¿Qué es eso que dices? Ella no duerme con él —la observo, queriendo reír, pero no lo hago.
—Sí lo hace desde que lo llevaron para allá; ha dormido todos estos meses con Damián —le cuento, viendo cómo mamá abre los ojos—. Como lo hacía conmigo cuando no podía dormir por los dolores de los granos. Así que no la incomodes; se siente segura con él. A ver si no le salen más granos mañana.
—¡Dios! Tantos años escondidos, viviendo tranquilamente, y todo volvió de nuevo, ¡todo! Supuse que íbamos a estar seguras aquí en esta casa —se queja, estrujándose las manos.
—Mamá, no te pongas así; vamos para que te acuestes —insisto, al ver el cansancio en su rostro—. Te acompañaré hasta que te quedes dormida.
—Está bien, hija; vamos —me toma por un brazo—. Me va a hacer bien que te quedes conmigo.
Subo con ella a la habitación, no sin antes pasar por la que le asignaron a Damián, y los vemos acostados a los dos. Mamá suspira, moviendo la cabeza al verlos. Termina de cambiarse de ropa y se acuesta. Lo hago con ella, la abrazo hasta que ambas nos quedamos dormidas.
ALESSANDRO:
Junto a Rufo y James, subo casi al amanecer desde el sótano.
A pesar de haberlos interrogado hasta el cansancio, solo pudieron averiguar que alguien les pagó una exagerada suma de dinero para hacerle una "broma" a los habitantes de la casa.
El objetivo era quemar el lugar de la ceremonia de la boda y la casa del lago, pero no les dijeron que esta última estaba ocupada.
Otro informante nos dijo que había sido una mujer la que los había contactado y que habían grabado la llamada. Decidimos ir a descansar y analizaríamos todo después. Habían entrado por la casa del lago, asesinando a los guardias de la puerta.
Al llegar a su habitación, me doy cuenta de que falta Lilian y comienzo a buscarla por las habitaciones, hasta que la encuentro con su mamá. Entro despacio y, sin despertarla, la tomo en mis brazos y la llevo conmigo. Lilian, dormida, me abraza por el cuello mientras murmura.
—¿Por qué demoraste tanto, Ale? —sonrío; siempre me hace la misma pregunta dormida cuando llego tarde—. Te amo, Ale, te amo.
—Shhhh… duerme, cariño, duérmete, es tarde —la beso suavemente en la frente—. Ya estoy aquí, me cambio y vengo.
La observo bien al depositarla en la cama, y es entonces cuando me doy cuenta de que se ha lastimado las lindas rodillas y codos. Busco con qué curarla y lo hago despacio. Ella sigue durmiendo plácidamente mientras se queja en sueños con mi contacto.
Al terminar, me doy un baño y entro al clóset en busca de ropa. Tropiezo con su pantalón en el piso, lo recojo, al igual que el camisón de Lili con el que nos limpiamos ambos. Lo observo atentamente y me pregunto: ¿Por qué, si era su primera vez, no hay manchas de sangre? ¿Me habrá engañado?
El pensamiento me carcome más de lo que quisiera admitir.
Dejo el camisón sobre una silla y me llevo las manos al rostro, tratando de calmar la tormenta de pensamientos que comienza a nublar mi juicio.
No debería dudar de Lilian… ella no me engañaría, ¿o sí?
Sus palabras susurradas, llenas de amor, aún resuenan en mi mente, pero la duda permanece ahí, como una espina clavada en mi pecho.
Me quedo mirando al vacío, observando cómo la tenue luz del amanecer comienza a teñir el horizonte. Mi cabeza da vueltas, tratando de hallar respuestas mientras mi mente pelea consigo misma entre creer en ella y pensar en lo peor.
Volteo hacia la cama y allí está Lilian, envuelta en las sábanas, con su cabello desordenado cayendo sobre la almohada y su rostro sereno, ajeno a todo lo que ocurre a su alrededor.
La amo, la amo más de lo que creí capaz, pero también sé que para mantenernos seguros es imprescindible analizar cada mínimo detalle.
No puedo permitirme el lujo de estar equivocado.
Es en ese momento que Lilian se mueve, sus cejas se fruncen ligeramente, parece estar soñando porque se mueve inquieta. Me acerco e instintivamente pongo una rodilla en la cama, inclinándome hacia ella.
—Ale… —murmura, buscándome en la cama—. No me dejes.
Me acuesto a su lado mientras le acaricio el rostro con cuidado, dejando que la delicadeza de sus mejillas me calme aunque sea un poco. No puedo dudar de ella. Es demasiado sincera, ¿o todo es un teatro?
—Nunca lo haría, amore mío. Estoy aquí —le susurro, pero sé que me estoy mintiendo a mí mismo.
Las emociones dentro de mi pecho me recuerdan que tengo mi lealtad dividida entre mi amor por esta mujer y la promesa de jamás ser traicionado.
Me quedo callado, observando cada cambio en su expresión.
Esperando encontrar una respuesta en lo sucedido, sin siquiera saber cómo ocurrió. ¡Demonios! ¿Es o no es?