¡Ups! ¡No me equivoqué! 127. ANALIZANDO EL PROBLEMA DE LUCI
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127. ANALIZANDO EL PROBLEMA DE LUCI

LILIAN:

El miedo y la indignación me aprisionaban.

Alessandro me observó fijamente sin decir nada.

Sabía que casi podía leer mis pensamientos; como él decía, yo era un libro abierto para él.

Pero no lo entendía... No como yo. Apreté los puños, intentando controlar mi indignación.

Dentro de mí quería gritarle que no necesitaba que me cuidara ni que decidiera por mí.

Pero otra parte, la más vulnerable, reconocía que, hasta ahora, había sido incapaz de escapar de todo esto; pero, sobre todo, no tenía la culpa de mi situación, todo lo contrario.

Todos ellos tenían razón: él y yo estábamos atrapados en esta vida que nos habían legado nuestros padres.

—Así mismo es, Lilian, Kelly también es la misma que reclamó tu puesto, como verdadera hija de Kenet en la organización "Los Dragones" —continuó Alessandro.

—¿Saben sus verdaderos apellidos? —quise saber. Mamá parecía ser la más informada. Kelly y Denis son sus verdaderos nombres, pero no sabía sus apellidos; estaban en un orfanato. Las habían dejado en la puerta, nadie conocía nada de su procedencia. Lo cierto es que no sabían quiénes eran en realidad.

—Después de la muerte del amigo de Kenet, ella desapareció.

Tengo que darles los papeles de la investigación que inicié del padre de ella; lo dejé porque no me interesó, pero creo que ahora es muy importante ese dato —miramos al abuelo, que parecía saber mucho más—.

No sé por qué, Alessandro, tengo la corazonada de que ese hombre es el que está moviendo los hilos de este ataque.

—¿Qué quieres decir, abuelo? —cuestionó Alessandro.

Me percaté de que en este lío era el que menos sabía; bueno, yo tampoco sabía mucho.

El abuelo siguió explicando que en su búsqueda de los padres de Alessandro había dado con ellas.

Se alegró pensando que eran las verdaderas; llegó incluso a pensar en adoptarlas, como le había prometido a Kenet, para honrar la palabra de su hijo; pero el amigo de Kenet le contó que eran falsas y que las verdaderas habían muerto en un accidente de avión.

—No seguí investigando más; sé que las habían sacado de diferentes orfanatos al mismo tiempo —el abuelo bajó la cabeza apesadumbrado.

—¿De veras, no eran hermanas? —pregunté con curiosidad.

—No, Lili, las buscaron para que se parecieran a ustedes, sin parentesco —respondió el abuelo.

Rufo tomó la palabra, diciendo que teníamos que darnos a la tarea de buscar quiénes eran las dobles en realidad. Ya sabían que Minerva estaba casada con un ruso enemigo. Su nombre era Yura; les estaba dando guerra en los últimos tiempos y todo debía ser obra de ella.

—¿En serio creen que Minerva es la misma Lesie, o mejor dicho, Kelly? —Ahora que veía que no tenía escapatoria, quería saber todo.

Negó con la cabeza; Damián la hubiese reconocido. En su opinión, Minerva debía ser un peón en su juego; aseguraba que no se parecía en nada a mí. Esa Lesie Lemert o Kelly, como quiera que se llamara en realidad, debía estar detrás de todo esto con alguien más muy poderoso.

—Debemos averiguar rápido quién es, antes de que sea demasiado tarde —habló Alessandro pensativo—. Para que no nos tome de sorpresa, porque vino por ti, Lili; ella vino a suplantarte.

—¿Todavía no entiendo por qué Luci tiene que seguir casada con Damián, si la que se hacía pasar por ella, Denis, murió? —quiere saber mamá desesperada por este lío.

—Señora Libia, yo estoy de acuerdo con Rufo —la observé, tomando la mano de mi madre, que le temblaba incontrolablemente—.

Luci tiene que seguir casada con Damián, señora Libia.

Porque esa chica Kelly no debe saber que Damián se divorció de ella; es cuestión de tiempo que, al ver que no le funcionó lo de Minerva, ella vaya a reclamar que es su esposa legal.

Más, ahora que todavía todos piensan que está en coma.

Y algo deben querer de las empresas de Damián en su plan contra ti, Alessandro.

—No creo que sea capaz de hacer eso, abuelo —negué, pensando que eso sería demasiado arriesgado—. Presentarse así nomás, como si nada, a decir que es la real esposa de Damián; ¿no la acusarían de fraude?

Todas las miradas se posaron en mí, incluso la de mi madre.

En ellas había lástima e incredulidad. Lo comprendí: confiaba demasiado en las personas; lo sabía.

Yo no estaba hecha para la vida de la mafia, solo era una simple doctora de emergencias, donde las personas no mienten. Te dicen dónde les duele y ya.

—Lili, ella puede demostrar fácilmente que es Lesie Lemert y que la que murió fue Denis, que era la que se hacía pasar por Elsie —Ale me observó con preocupación y me tomó una mano—.

Puede decir que esa pobre chica fue la que ideó todo y no hay medio de rebatir eso, porque ella está muerta.

Las personas como Kelly son muy peligrosas, siempre tienen un as escondido bajo la manga.

E insisto: detrás de ella hay alguien muy poderoso que está moviendo los hilos.

—¿Pero no dicen que está casada con ese ruso llamado Yura? ¿Cómo va a venir a pretender que es la esposa legal de Damián? —insistí; no puede ser tan intrépida.

Observo a todos, recelosa. ¿Por qué se empeñan en dejar que mi hermana siga casada con Damián? Veo que mi madre sospecha igual que yo, pero me aclara que no es Kelly la que está casada con el ruso, es Minerva Boyle.

—¿Pero ella no quiere suplantarme? —cuestiono, con un leve temblor en mis manos que Alessandro me aprieta—. Están haciendo un enredo. Si quiere sustituirme a mí, no puede ir a hacerse pasar por Denis como esposa de Damián. No veo el sentido de que Luci siga amarrada a él.

Alessandro apretó con fuerza mi mano, tratando de tranquilizarme. Era un intento desesperado de calmarme antes de que explotara. Dio un paso hacia mí, invadiendo mi espacio, y su rostro estaba tan cerca que apenas podía respirar sin sentir su aliento.

—Eso es verdad, lógicamente, Lilian —intervino Rufino, mirando hacia el campo de golf y soltando un gran suspiro—, aunque sigo opinando que es mejor que Luci siga siendo la dueña de todo lo de Damián, y como su legal esposa puede tomar decisiones.

Él todavía está muy confundido; puede recaer. No podemos exponerlo a ese peligro.

Sabía, como doctor que era, que el director estaba preocupado por la salud de su paciente. Lo entendía, pero se trataba de la vida de mi hermana, y todos sabían que ella era la prioridad en la vida. No quería que Lucila fuera un blanco de los mafiosos por culpa de ese matrimonio con Damián.

—Creo que Kelly y la falsa Lesie Lemert —Rufo se giró hacia mí—. Quiere ser tú en la vida real, no tu doble. Alguien debe estar tejiendo la enredadera detrás de ellas; es mucha coincidencia todo.

—¡Por Dios, mamá! —Me giré hacia ella, llena de reproche—. ¿Por qué dejaste que papá me metiera en este lío?