126. LA HISTORIA SE COMPLICA
LILIAN:
Me removí incómoda, sintiendo que mi propia historia era más enredada de lo que nunca habría imaginado.
Me quedé escuchando, su boca siempre me llevaba al borde del peligro, pero ahora sentía que era más inteligente.
Miraba a Alessandro que permaneció en silencio mirando a Rufo mientras negaba con la cabeza.
—No lo creo, abuelo —señaló con una seguridad que me sorprendió—.
El padre de Damián estaba feliz porque iba a tener un nieto.
Precisamente, me encontré con él y me dijo que iba a ver a la esposa de su hijo, que estaba embarazada.
Su felicidad era evidente porque su hijo al fin había dejado a Celia conmigo; me pidió que la cuidara, que al fin iba a rehacer su vida con su esposa.
—Entonces solo nos queda llegar a la conclusión de que es verdad.
Damián al parecer se enamoró de la pobre chica doble de Lucila y quiso salvarla de ellos, solo que lo engañaron con la información —analizó Rufo en voz alta—.
Él cree firmemente que se casó con Elsie Lemert, y ahora pensaba que era Luci, porque a diferencia de la que buscaron para hacerse pasar por Lilian, la que buscaron para Luci podía pasar por su gemela.
—¿En serio? —quise saber intrigada. Había visto la foto de mi doble, pero no la de mi hermana.
Para mi sorpresa, fue mi madre la que respondió.
Aseguraba que Luci y la doble se parecían muchísimo, aún de adultas.
Mi hermana y la chica que la sustituía eran muy parecidas, hasta tienen la misma enfermedad.
Por eso era comprensible que Damián la confundiera.
Más que había salido del coma con los recuerdos de ella claros en su memoria.
—De todo esto, hay algo que me tiene muy preocupado —interviene Rufo con expresión preocupada—.
En mis investigaciones, descubrí que la que se hacía pasar por Lilian tenía una hermana menor que ella, un año, y que las habían metido en un orfanato ante el divorcio de sus padres.
La madre, en venganza porque él se las quitó, las robó y las dejó en ese orfanato.
Según me dijeron, el padre se había llevado a la menor, y que aún buscaba a la mayor, es decir, a Kelly, así es como se llama.
Estaba desconcertada con el enredo que había armado mi padre para protegernos. ¿Por qué mejor no nos escondió como hizo mamá? Tenía un plan de hacernos pasar por muertas, entonces por qué dejó a esas dobles. No estoy entendiendo nada.
—Entonces ese puede ser el motivo por el que nos odie esa mujer que apareció y se hace pasar por mí —reflexiono tratando de desenredar mi historia—. Al adoptarla papá, impidió que su verdadero padre la encontrara.
Todos nos quedamos en silencio ante mis conclusiones. Alessandro está de acuerdo con lo que dije. Pero tendríamos que averiguar quién es el padre de las chicas que adoptaron, y si se enteró de quién lo hizo. Pero sobre todo si regresó a ellos después de la muerte del amigo de Kenet que las adoptó.
—Eso no explica por qué va en contra de Damián —expone el abuelo.
—Rufo, ¿estás seguro de que Minerva colabora con la doble de Lilian? —cuestiona de pronto Alessandro.
Rufo niega con la cabeza, no tenían nada seguro. Lo primero que debían hacer es eso. Tenía que ver si ellas se conocen y colaboran. Minerva y la falsa Leslie. No podían dar un paso en falso. Asumir la presidencia de "Los Dragones" era un reto para todos, y habían aumentado sus enemigos aún más.
—Yo creo que como están las cosas, es mejor que por ahora permanezcan casados Damián y Luci —opina seriamente Rufo—, porque esa Kelly, no sabemos quién es. Puede que sea la que está detrás de Minerva Boyle o no. Quizás Minerva es la hermana de la chica que se casó con Damián.
—Eso explicaría por qué quiere acabar con Damián —señalé muy seria temiendo por la vida de mi hermana.
Era claro que había alguien muy astuto y peligroso detrás de todo esto que estaba pasando.
No podía ser solo esa chica que se hacía pasar por mí, alguien más movía los hilos.
No solo mandaron a la doble de Luci en posición de la mayor para que se casara con Damián, sino que ahora aparece Kelly queriendo suplantarme a mí.
Había aparecido y se presentaba como Leslie Lemert. Esto era más grande de lo que parecía a simple vista.
—Alessandro, creo que aquel dragón que vimos en casa de los Conti y que no estaba en la reunión es quien está detrás de todo —opinó de pronto Rufino, pensativo.
—Estoy de acuerdo contigo, Rufo —concuerda el abuelo—, hay alguien que va detrás de ti con todo, Alessandro. ¿A qué dragón se refieren?
—A uno que tiene a otro dragón negro aplastándolo con una pata. ¿Lo conoce, abuelo? —lo interroga Rufo.
—¿Un dragón que aplasta al nuestro? —El abuelo se tensó visiblemente—. No, no sé nada de eso. ¿Dónde lo vieron?
Estos mafiosos me habían comenzado a parecer interesantes.
¿Dragones? ¿En serio? Eran unos desalmados que se escondían detrás de esas mitológicas criaturas que no tenían nada que ver con la mafia.
Torcí mi cabeza considerando que mi padre no pensó bien en participar de esta organización.
Tenía una cadena de farmacias, ¿por qué no regalaba medicamentos a los pobres?
Debió de estar loco, y ahora nos dejó a nosotras metidas en este mundo oscuro.
—No estamos seguros de nada, abuelo. Lo que sí sabemos es que todo este lío debemos resolverlo pronto —estoy de acuerdo con Ale—. Al parecer Kelly mandó a Denis, que era el verdadero nombre de la esposa de Damián, en su lugar porque ella se estaba reservando para sustituir a Lilian.
Los escucho pensando que ni un laberinto emula esta enrevesada historia que resulta ser la mía.
Yo solo quiero ser doctora, salvar vidas y a mi hermana, eso es lo único que deseo.
¿Por qué papá me hizo esto? No solo se metió en la mafia sin necesidad, sino que me destinó a ser la esposa del UNO.
¿Es que acaso no pensó que podría ser un ser malévolo como Damián?
Menos mal que vine a parar a los brazos de Alessandro, sino…
—Todo se fue a pique cuando Damián mandó a buscar los papeles verdaderos de las chicas a Escocia y se casó con Elsie —sigue analizando Rufo—. Ese fue el primer error que le costó la vida a esa inocente chica, al parecer la querían utilizar para algo.
—Pobre chica, la supuesta hermana la mandó a una muerte segura, porque si Damián no hubiera escondido que no era Lesie, la hubiesen asesinado. Bueno al final lo hicieron, creo yo —opino, suspirando ante lo insólito de la situación. ¿Qué demonios? ¿Eso quería decir que venían a por mí ahora?