¡Ups! ¡No me equivoqué! 45. CONFIANZA DE HERMANAS
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45. CONFIANZA DE HERMANAS

LILIAN:

Miré a Alessandro, cruzado de brazos, apoyado en el marco de la puerta de la cocina, esperando una respuesta de alguien.

Sin embargo, mi mamá no me respondió enseguida.

Ellas me hablaban y me contaban, las dos al mismo tiempo, sus cosas, sus miedos, lo que habían hecho en mi ausencia.

No se cansaban de tocarme, besarme, abrazarme y reír.

Mamá me hizo tomar una sopa a pesar de que le dije que ya había comido, mientras me abrazaba y besaba seguido.

—Disculpa, Alessandro, que no te prestemos atención —comenzó a hablar mamá al verlo detenido en la puerta—, pero sé que nos comprendes.

—No se preocupe, señora Libia, por eso la traje enseguida —respondió con una sonrisa.

—A ver, ¿cuándo vas a empezar a decirme "mi suegra"? —le reprochó mamá—. Ya va siendo tiempo. Llevas mucho casado con mi hija.

—¡Mamá! —exclamé al ver cómo se ruborizaba un poco Alessandro—. Deja que te lo diga cuando le salga. Luci, ¿podemos hablar en privado?

—Claro, ven conmigo a mi cuarto —Luci se puso de pie de inmediato.

—¿Nos disculpan un momento? —me dirigí a mamá y a Alessandro, que no dejaba de mirarme. Sin esperar la respuesta, tomé a mi hermana de la mano y me la llevé. Si había alguien que nunca me iba a mentir, era ella. Cerré la puerta y volví a abrazarla; ella se emocionó y lloró de nuevo.

—Vamos a ver. ¿Por qué estás así? ¿Dejaste el tratamiento? —inquirí mientras inspeccionaba todo su cuerpo.

—No, Lili, es que cuando me enteré de que quisiste suicidarte, me aterré y al otro día amanecí así —. La observé desconcertada al escuchar lo que acababa de decir con lágrimas en sus ojos.

—¿Cómo pudiste hacer eso? ¡Alessandro siempre te va a rescatar! ¡Siempre! Él te adora. ¿No pensaste en mamá y en mí? ¿Qué iba a ser de nosotras sin ti?

—Espera, hermana, espera ahí —la detuve con el corazón acelerado—. ¿Qué es eso de lo que estás hablando? Yo desperté, pero no me acuerdo bien de nada. ¿Es verdad que dejé a Andy y me convertí en la esposa real de Alessandro?

—¿Perdiste la memoria? —preguntó mirándome preocupada.

Negué con la cabeza, tratando de recordar todo. ¿Así que ese fue el accidente? No, no podía ser verdad, yo nunca atentaría contra mi vida, ¿o sí?

—No perdí exactamente la memoria. Todo es una gran confusión en mi cabeza, es como si fueran sueños y pesadillas —la miré fijamente—. ¿Quieres decir que esta herida en mi cabeza es porque yo traté de suicidarme? ¿Por qué? Yo jamás haría algo así. Me conoces.

Mi hermana me miró sin esconder las lágrimas de dolor. No respondió enseguida; me acariciaba como si necesitara cerciorarse de que era yo. Apreté sus manos temblorosas, y las apreté con fuerza. Ella logró calmarse un poco limpiando a manotazos sus lágrimas.

—¿Alessandro no te dijo nada? —preguntó más calmada.

—No, ni él ni el director Rufino —negué, sentándome en la cama—. Me dijeron que había tenido un accidente. Supuse que, de seguro, me habían dado otro tiro en una salida con el señor Minetti. Cuéntame todo, Luci, todo lo que te contaba en esos días mi hermana, en orden, y lo que sabes que yo no.

—De acuerdo, mi hermana, te contaré todo lo que me contó Alessandro, en orden, y lo que tú misma me dijiste, para que organices todo en tu cabeza —propuso de inmediato.

Y comenzó a hacerme toda la historia: lo que le contó Alessandro, lo que le dijo Migue, pero, sobre todo, lo que hablaba yo con ella. Y, de a poco, fue como si algo en mi cabeza hiciera clic, y todo tomara su lugar.

—¡Dios, Luci! ¡Me acuerdo de todo, de todo! —exclamé aterrorizada—. ¡No puedo creer que hiciera esa locura! ¡Es verdad! ¡Me disparé en la cabeza porque aquel demonio de Demon me iba a atrapar! ¿Cómo pude hacer eso? ¿Cómo?

—¡Por tus impulsividades, Lili! —me acusó enseguida—.

¡Mira en todos los líos que te has metido por eso!

¡Tienes que pensar, mi hermana, con la cabeza fría!

¿Cómo no pudiste esperar por tu esposo, que ya estaba en la puerta?

¡Tienes que confiar ciegamente en él! ¡Tienes que hacerlo si ya decidiste amarlo y aceptarlo como tu esposo!

¿Sabes el peligro en el que estás, y en el que estamos todas, por esas locuras tuyas?

Mi cuerpo comenzó a temblar sin que pudiera impedirlo.

Las memorias en mi cabeza seguían apareciendo en un orden que contaba una historia tenebrosa.

Esa no podía ser yo, amaba demasiado la vida.

Miré a Luci, que asintió al ver la incredulidad en mis ojos.

Por un instante, sentí que no podía respirar.

Alessandro y yo... Eso no tenía sentido.

El apretón del abrazo de Luci, estremecida por los sollozos mientras me estrechaba con fuerza, me hizo regresar al presente.

Estaba desfigurada por la gran cantidad de fístulas supurativas que podía ver por todo su cuerpo, señal del estrés que le había provocado.

La abracé atrás, tratando de no lastimarla.

—Perdón, mi hermana, perdón. Cálmate, que eso te pone peor —le pedí al escuchar cómo lloraba más—. Te prometo que confiaré en Ale, y que no importa lo que pase, esperaré por él. Me entrenaré para dejar de ser así, te lo prometo. Vamos, deja de llorar y de estar tan asustada; no lo volveré a hacer.

Luci se alejó de mi abrazo, llevándose las manos al rostro, queriendo ocultar el llanto y el miedo que la habían embargado todo este tiempo. Mi pobre hermana había sufrido mucho por mi culpa. Todo su cuerpo supuraba mientras los sollozos la estremecían; no escondía el miedo en su mirada.

—Estoy bien, Luci. No te voy a dejar nunca sola —la abracé, queriendo protegerla y quitarle esa mirada de terror que veía en sus ojos—.

Eso no lo olvidé, mi hermanita. Te prometí que siempre viviríamos juntas, y cuidaré de ti como tú de mí.

Tienes que ayudarme. A pesar de que eres la menor, eres la más sensata y madura. ¿Me ayudarás?

—¿Tienes que preguntarlo? —contestó, limpiando sus lágrimas y demás—. ¡Claro que lo haré! ¡Lili, por el amor de Dios, detente a pensar antes de actuar, mi hermana!

—Te prometo hacerlo a partir de ahora —dije con toda la seriedad que pude reunir.

—No te creo, pero no me queda de otra —hizo pucheros limpiando su rostro—. Me alegra que te sirviera de algo. ¿En verdad te acuerdas bien de todo?