¡Ups, me equivoqué papá, me equivoqué! (SERIE ¡UPS! nº 3) 242 . EL MIEDO QUE SE HACE GRANDE
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242 . EL MIEDO QUE SE HACE GRANDE

ALESSANDRO:

Lilian se tapa la boca con la mano negando con la cabeza.

Sé que es difícil de entender que tus propios padres te hayan tendido una trampa para acabar con tu vida.

Pero si hay algo que esta vida me ha enseñado es que no se puede confiar en nadie.

Sí, ellos son mis padres, pero desaparecieron cuando yo era un bebé, mis verdaderos padres fueron mis abuelos.

Y si es cierto lo que investigó mi abuelo sobre mi madre, estamos en serio peligro.

No sabemos hasta dónde ha llegado su traición.

—Lily, ellos no esperaban que Franco estuviera aquí con mi pelotón de la muerte; habíamos acordado que se iría para Sutera con ellos —sigo recordando todo lo sucedido—.

Recuerdo que no solo papá, mamá también me preguntó si le había dado permiso para ir a atacar la isla hoy en la mañana, preguntando si no iban a estar aquí.

No les presté atención porque estaba entretenido en otra cosa.

—¿En serio fueron a asegurarse de que ese pelotón iba a estar ausente? —pregunta Lilian todavía sin poder creer lo que le digo.

—Sí, yo les dije que me quedaría al frente junto a James de la seguridad de la casa —contesto pensando todo lo que había sucedido con mis padres—. También me preguntaron si Ellie regresaba hoy, y si la iba a dejar entrar a la sala de computación con Lucy.

—¿Por qué preguntaron eso? ¿Qué tiene que ver Ellie con todo este lío? —pregunta con preocupación.

—Lucy es un haz, pero tiene mucho bajo su mando —explico cada vez más convencido de que ellos traman algo grande—.

Ellie es más del detalle, ella era la que estaba vigilando lo que pasaba en el salón en lo que su hermana atendía toda la seguridad de la casa, está atenta de los aviones que llegan y muchas cosas más.

—Estoy asustada, Ale, si en verdad ellos hicieron eso, estamos en serio peligro —dice con la voz temblorosa—. ¿Y por qué dejaste a Franco con el pelotón aquí y no se fueron para Sutera?

—Rufo, al ver el interés de mis padres en asegurarse de que no iba a estar aquí mi pelotón de la muerte, me dijo que no los dejara irse, que tenía un mal presentimiento,

y yo también lo sentí cuando me detuve a pensar en lo que me preguntaron —contesto sin moverme del frente de la puerta de la habitación de Alessia—.

Sabes que nunca me ha gustado que papá se entere de mis cosas, porque se arman líos siempre y ahora estoy entendiendo por qué, ¡son mis enemigos!

Por eso no le dijimos nada y lo escondimos de ellos, ¡creían que estábamos indefensos!

No solo eso, hice al capo Cian traer a todos sus hombres de Milano y que permanecieran escondidos.

Sabes que dan la vida por nosotros. El Lobo trajo los suyos también. No estamos solos, no te asustes.

Lilian vuelve a mirar las imágenes que le muestro. Por momentos me alejo, pero regreso y escucho en la habitación de nuestra hija. Tengo muchas ganas de enviarle un mensaje a mi yerno, pero no me decido. ¿Y si me equivoco?

—No lo puedo creer, Ale, a lo mejor estamos tan nerviosos que imaginamos cosas. ¡Deja de hacer eso! —me regaña al ver cómo vuelvo a colocar el oído en la puerta de Alessia.

—Tampoco lo quiero creer, Lily, pero mira aquí esto otro, trataron de ir también hacia mi abuelo, mira cómo ese trató de agarrarlo pero James no lo dejó.

¿Ves? —sigo mostrando el video de las cámaras de seguridad de la casa—.

Mi abuelo también es su impedimento, no lo querían matar, deben querer obligarlo a que les entregue todo.

Observa este otro sobre, es una prueba de paternidad mía.

—No entiendo —dice Lilian confundida ante la evidencia—. ¿Tu abuelo sospechaba que no eran ellos tus padres?

Ahora sí el miedo de a poco comienza a crecer en el rostro de Lilian.

Si el abuelo llegó al punto de creer que ellos no eran mis padres, es porque la amenaza que repite una y otra vez en todos los resultados de la investigación que hizo durante más de veinte años es real.

¡Ella confía en el abuelo ciegamente igual que yo! Me mira con el miedo en su mirada.

—Parece que sí desconfiaba de eso. En un rato, cuando amanezca, voy a ir a verlo a su cuarto.

También, observa aquí en el video cómo ese tipo que tiene el tatuaje dorado en su mano derecha sigue a Alessia para donde quiera que se mueve, incluso la siguió a su cuarto, pero los guardias no lo dejaron subir la escalera —le sigo señalando para que se percate del peligro que nos acecha—.

Se hizo el que se había perdido. Creo que quiso matar a Gian, mira cuando se armó el lío, iba directo para él con su mano en el bolsillo, pero Cian cubrió a los chicos con su gente, ¿lo ves?

Lilian mira todo lo que le indico en el video desconcertada, ella es tan perspicaz como yo. Todos estos años que hemos vivido juntos ha avanzado mucho en el mundo de la mafia. Entrecierra los ojos, atenta, mientras sigue examinando cada detalle.

—Tienes razón, Ale —dice un poco nerviosa—. ¿En verdad estás dudando de tus padres? Todavía no lo puedo creer.

—Tampoco nos asesinaron a nosotros porque nuestros hombres nos cubrieron.

Por eso pensé que la solución era que Alessia y Gianpiero consumaran su relación para marcarse.

Yo le iba a pedir que se quedara con ella para que la cuidara con esa intención, pero fue nuestra hija quien vino a pedirme permiso para estudiar las leyes juntos, y se lo di —digo con desespero—.

Pensé que lo harían, como dice la ley: si un dragón la marca, es suya, a no ser que tenga la marca del Uno.

Tú, que has revisado a Alessia completa, ¿le has visto una extraña marca aparte del dragón?

—No, pero hace rato que no la reviso y recuerda que a ella le dio por andar con Camil en el lío ese de comprar casas, ¿y si la engañó y le hizo una? —pregunta alarmada—. ¡Voy a revisarla ahora mismo!

—Creo que no es necesario —digo mirando cómo siguen llegando dragones jóvenes y me saludan, para luego, a una indicación de los guardias, ir hacia donde está mi hijo Kenet—.

Todo tiene que salir bien. Ya hablé con el jefe de la policía, se harán los de la vista gorda a lo que esté sucediendo en mi casa y sólo intervendrán si yo los llamo.

Guardo cuidadosamente los papeles que aún Lilian tenía en su mano, que es ahora la que apoya el oído en la puerta de Alessia, tratando de escuchar si está despierta analizando las leyes.

La conozco muy bien, ella acostumbra a estudiar de noche, puede pasarse horas diseñando ropas.

No me extrañaría que estuviera despierta. Lilian va a tocar, pero se lo impido.

—¿Por qué no? Deja que revise y le diga a Alessia que se entregue a Gian, y yo misma le haré el tatuaje en cuanto terminen —dice ahora ella—. No dejaré que mi suegra la case con nadie. Le borraré todo lo que le hayan hecho. ¿De qué color es el dragón del capo Cian?

—Morado y negro con amarillo, ¿por qué? —pregunto intrigado—. ¿Crees que Alessia se dejó hacer un dragón por mi madre?