¡Ups, me equivoqué papá, me equivoqué! (SERIE ¡UPS! nº 3) 240 . LAS INVESTIGACIONES DEL ABUELO
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240 . LAS INVESTIGACIONES DEL ABUELO

ALESSANDRO:

Me quedo en silencio. Ahora mismo tengo un torbellino de sentimientos encontrados.

Jamás pasó por mi cabeza que alguien viniera a reclamar a mi hija.

Al parecer hay una gran conspiración en mi contra y el trofeo es mi Alessia.

Prefiero una y mil veces que sea de Gian, ignorando todo lo que mis celos de padre me gritan.

El miedo a que mi preciosa hija caiga en la misma trampa por la cual casi pierdo a su madre me llena de terror.

—Lily, la situación es fea. Sé que no te has enterado, pero mis padres me tenían una ley extraña escondida, y estoy seguro de que lo hicieron a propósito.

Rufo no es alguien que no estudie todo conscientemente; yo sí pude haberla pasado por alto, pero él no —explico en voz baja—.

Y me dijo que ese extraño libro que sacó mamá jamás lo había visto.

Y para colmo, mamá se lo llevó y no lo entregó como debe ser.

Sabrá Dios qué otras cosas tienen ocultas en ese libro que dice ella que es sagrado.

¡Quieren hacer con Kenet y Alessia lo mismo que hicieron con nosotros!

Casarlos con cualquiera que a ellos les convenga, y eso no lo voy a permitir. ¡Son mis hijos!

—¡Nuestros hijos! —me corrige.

—Sí, nuestros. Por eso no sacaron ese libro hasta ahora, porque sabían que yo me iba a oponer y que no iba a permitir que los obligaran a nada —digo dejando salir la rabia que me invade—.

No voy a dejar que jueguen con sus vidas como irresponsablemente hicieron con la mía y hasta con la del abuelo, que siempre fue un hombre correcto, de conducta impecable, y ellos lo volvieron un mafioso.

Lilian me mira asombrada, y veo cómo un gran miedo se apodera de ella al recordar todo lo que sufrió por esa dichosa ley y la marca, incluso intentó suicidarse para impedir que la poseyera otro que no fuera yo. Sé que no puede imaginar que su historia se repita en nuestra hija.

—No te estoy entendiendo, Ale... ¿te refieres a la estupidez que reclamó el dragón falso que mató Alexander? —pregunta confundida—. ¿En verdad hay una ley de los dragones como la que tenían, que me obligaba a casarme con quien fuera el Uno o me marcara primero?

—Sí, esa misma. No sé qué diablos tiene mi mamá en la cabeza, pero no me gusta para nada —le confieso—. Es más, estoy pensando que todo este lío de los traidores es obra de ella para sacar eso a la luz.

—Ale, creo que exageras —dice Lilian frunciendo el ceño—. Mi suegra está algo ida de este mundo, pero de ahí a traicionarte... no lo creo.

Y ahí está de nuevo esa naturaleza inocente de mi esposa. Ya está defendiendo a mi madre a pesar de que no se llevan bien. Pero a mí no se me escapa esa oscuridad en el fondo de su mirada. Y sobre todo, mis instintos nunca me fallan, mamá me oculta algo, lo puedo sentir cuando estoy cerca de ella.

—Ya estás defendiendo a tu suegra sin ver más allá —le digo alejándome un poco de la puerta de la habitación de Alessia—.

¿Y cómo explicas que precisamente en el momento en que Gianpiero le propuso matrimonio a nuestra hija, se apareciera un dragón oponiéndose, y que fuera el mismo que estaba suplantando a Francesco Rinaldi hace años sin que ellos dijeran nada?

Sé que Lilian se niega a creer eso, pero puedo ver cómo frunce el ceño. Sé que está pensando en todas las interacciones que ha tenido con mi madre.

—Ahora que lo pienso, Ale —me dice en voz baja—.

La vi sonriendo de una manera muy extraña en el salón cuando bajó Alessia y tomó a Alexander para bailar.

No sé, pero era como si le satisficiera verla molesta con Gian.

Estaba bailando, pero no perdí sus expresiones, que me parecieron de triunfo.

También recuerdo verla llamando al dragón azul que la reclamó...

No, eso no puede ser cierto. Camil adora a Alessia desde que nació.

Puede ser una coincidencia. No creo que ella le haga eso a su única nieta.

—Lily, yo no creo en coincidencias —le replico firmemente—. Estaba muy bien planeado, tanto así que ella tenía ese libro en el salón. ¿Cómo explicas eso?

Lilian guarda silencio mirándome fijamente.

Es evidente que ha comenzado a sospechar al escucharme.

Tiene que reconocer que nadie sabía que Gianpiero le iba a proponer matrimonio a Alessia.

Pero parecía que habían estado esperando una oportunidad como esa.

Todos sospechaban que yo iba a anunciar al hijo mayor de Cian como su prometido.

—Lilian, parecía que estaban listos para impedir el compromiso de los chicos —le digo ante su mirada confundida—. ¡Eso no lo puedes negar!

—Sí, con eso que me cuentas lo creo —al fin acepta—. Pero no que estuviera confabulada para que nos asesinaran. ¿O la crees capaz de eso?

Sé que a ella tampoco se le escapó cómo mi madre retuvo al abuelo por el brazo cuando él intentó ponerse de pie para ir al centro donde nos encontrábamos, y se pregunta si en verdad mi madre quería matarnos.

—Ven acá, mira lo que me dio el abuelo —le muestro toda la información que investigó mi abuelo—. ¿Ves?

Saco todo el contenido del sobre amarillo que él me entregó. Aún no estoy convencido de que sea verdad todo lo que dicen las diferentes investigaciones que realizó mi querido abuelo a través de los años, pero necesito que ella lo vea.

—¿Qué es eso? ¿Por qué tu abuelo investigaba a tu madre? —me pregunta intrigada.

—Porque aunque ella dice que era hija de unos embajadores, el abuelo nunca pudo encontrar a esa familia que mencionó —contesto mientras muestro todo—. Tiene la sospecha de que alguien la puso a enamorar a mi padre para utilizar la enorme fortuna e influencia de los Minetti en su beneficio.

—¡Ale, no lo creo! —se niega de nuevo—. Tu mamá es extraña, pero no una traidora.

Como siempre, Lily se niega a creer que haya tal maldad en las personas. No puede aceptar que mi propia madre quisiera asesinar a su hijo, matarla a ella tal vez lo entienda, ¿pero a mí? Es algo que en su bondad no logra comprender, a pesar de los años que llevamos viviendo en el mundo de la mafia.

—Lily, mejor no opines, porque tú sigues sin ver lo malo en las personas.

Mira todas las cosas que el abuelo investigó toda su vida, ¿cómo puedes dudar de eso?

—le digo mientras sigo sacando papeles—.

Entre mis padres y el abuelo, confío en él.

Además, mi madre me acaba de decir que ellos no planeaban tener hijos...

es decir, que yo fui un accidente. Y mira esto otro, ¿lo ves? ¿Ves lo que hizo?

—¿Qué quiere decir eso? —me pregunta, desconcertada.

—Eso quiere decir, Lily, que la gran cantidad de oro que encontramos y la otra cripta llena de objetos valiosos y piedras preciosas, las cuales el abuelo me impidió mencionar y enseñarle a mis padres, no fue mamá quien las encontró como creíamos —sigo explicando todo—.

¡Esas enormes reservas de piedras preciosas y objetos valiosos son la fortuna de los Rinaldi!

Esa de la que todo el mundo habla y quiere encontrar... le pertenece a Franco, Ray y Alexa.

—¿En serio? —pregunta desconcertada—. Ale, esas alegaciones que hace el abuelo son muy serias. ¿Cómo puede estar seguro de eso?