218 . UN ENCUENTRO CON GREGORY
ALESSIA:
Después de hablar con mi bisabuelo, me detengo al salir al salón.
Vuelvo a llamar a Gian una y otra vez sin resultados.
Hasta que me acuerdo de una aplicación que instalamos en nuestros teléfonos para saber dónde estábamos, aunque no habíamos puesto a funcionar.
En ese momento, veo a mi primo Laurent que sale de su habitación.
—Laurent, te necesito —le digo de inmediato.
—¿Para qué? —pregunta caminando hacia mí.
—Necesito que me localices a alguien en las computadoras de tu mamá —le pido de inmediato.
—¿Te volviste loca? —pregunta retrocediendo y levantando las manos—. Tenemos prohibido entrar otra vez allí. ¿No te enteraste de que fuimos los culpables de toda la confusión que pasó?
—No, no sabía eso —digo pero sin desistir—. Pero necesito encontrar a mi novio. ¿Dónde está la tía Lucy?
—La vi ir con Humberto para la sala de computadoras —me mira fijamente y me pregunta preocupado—. ¿Qué sucede, prima Alessia?
Voy a iniciar a explicarle que si no encuentro a Gianpiero, papá me va a comprometer con el hijo mayor del capo Cian. Justo en ese momento, el ruso Gregory aparece y me toma por un brazo, tirando de mí.
—¡Aquí estás! —exclama él.
—¡No estoy para tus cosas, Gregory! —digo soltándome furiosa.
Mi primo de inmediato se coloca a mi lado frunciendo el ceño decidido a defenderme. Pero yo no le tengo miedo a este ruso. Doy un paso hacia delante para enfrentarlo.
—Alessia, en serio, necesito que me ayudes con algo —dice en su mal italiano—. Estoy detrás de ti desde que llegué y no me haces caso.
—Yo puedo ayudarte —dice Laurent, molesto por cómo Gregory me persigue—. Aléjate de mi prima.
—No, tiene que ser Alessia —dice dando un paso hacia mí.
—¿Por qué? —se escucha una voz en ruso detrás de nosotros.
Nos giramos y vemos al hijo del tío Rufo. Alexander avanza con paso lento y firme hasta colocarse entre Gregory y yo. Lo miro por primera vez de cerca, está muy elegantemente vestido y es una copia más joven de su padre. Es realmente guapo como él.
—¿Qué es eso en lo que quieres que mi prima te ayude? —pregunta en ruso—. Yo puedo ayudarte.
—¡Alexander, eres un traidor! ¡Vendiste a todo el mundo! —lo increpa Gregory rojo de la furia—. Esto no tiene nada que ver contigo, es entre mi novia y yo.
—Si vuelves a llamarla tu novia en ruso, porque ella no entiende, te romperé la cara.
No olvides que te acabo de decir que es mi prima hermana —avanza decidido hacia Gregory, que lo mira ahora de manera diferente—.
Soy el único hijo del Consigliere Rufino D'Fiore.
Lo que quieras con ella, puedes decírmelo a mí.
—¡Eso es mentira! Tú no puedes ser hijo de Rufino —se burla Gregory—. Él no va con mujeres, todos lo saben.
Alexander avanza un paso despacio. Todo su cuerpo emana un frío que nos hace recordar a nuestro tío Rufino. Es así cuando está furioso, es indiscutiblemente su hijo. Todos lo observamos con curiosidad y admiración. Es muy apuesto, pero desprende un aura de peligro que enfría todo a su alrededor.
—Pues infórmate bien, papá le va a todo lo que se le ponga delante —dice sin ápice de vergüenza—. Y soy su hijo, lo que me hace primo hermano de Alessia y Kenet. Así que deja de decir que ella es tu novia, ¡no lo es!
Gregory retrocede un paso ante la amenaza de Alexander. Me esfuerzo por tratar de entender todo lo que dicen en ruso. Mis conocimientos de ese idioma son muy pobres. Aunque logro entender muchas cosas, sobre todo que dice que soy su novia.
—¿Qué fue lo que te dijo? —le pregunto, furiosa—. ¿Qué soy su novia? ¡Eso lo entendí! ¡No lo soy, imbécil!
Gregory frunce el ceño mirándome fijamente. Hay algo en su mirada que me estremece. Pero no le tengo miedo. Además estoy en mi casa, no se atreverá a hacer nada. Voy a seguir enfrentando a este desfachatado ruso que se cree mi novio.
—¡Aléjate de Alessia! Te lo advertí hace mucho, Gregory —dice Alexander con una voz tenebrosa que hace que nos estremezcamos—. Te lo dije aquella vez y te lo repito ahora. ¡No te dejaré que le toques un solo cabello a ella! Si lo haces…, conoces mi puntería. ¿O se te olvidó?
Gregory palidece y retrocede dos pasos ante Alexander. Sin embargo, su orgullo lo hace mantenerse firme. Lo mira con rabia, señalándole con un dedo.
—¡Alexander Dimitrov, no te atrevas! —lo amenaza Gregory.
—D'Fiore —aclara mi primo sin retroceder—. Ese es mi apellido.
—No me importa cómo te llames. ¡Eres un traidor! —vocifera descontrolado Gregory mirando cómo todos lo observamos con desprecio—. ¿Cómo puedes estar amenazándome así? ¡Que no se te olvide quién soy!
—No, Gregory. Eres tú quien no puede olvidar quién soy —dice con una voz escalofriante—. Me llamo Alexander Rufino D'Fiore, ese es mi verdadero nombre, y si hay un traidor aquí, ese eres tú. ¿Ya le dijiste a tu padre lo que hiciste?
Gregory abre la boca una y otra vez mientras lo mira con rabia. Luego lleva su mano a la cintura en busca de su arma, pero yo soy más rápida y le doy una patada que lo desarma. Él se ríe, me atrapa por la mano y tira de mí para decirme muy bajo al oído:
—Si quieres que tu noviecito siga respirando, te comprometerás conmigo ahora. Después de que lo hagas, lo soltaré.
Luego se separa de mí con una sonrisa triunfal. Lo miro muy seria, observando cómo se acerca mi hermano Kenet, que se ha dado cuenta de que algo pasa y comienza a subir las escaleras. Regreso mi mirada a la cara satisfecha y burlona de Gregory, que me alarga la mano pidiendo la mía.
Lo observo con incredulidad, preguntándome si de verdad se volvería loco para hacerle algo a Gianpiero y decírselo en su casa, donde con solo mover un dedo lo atraparán y le sacarán todo lo que sepa. Realmente estoy sorprendida de que sea tan estúpido. Aprieto mis puños lista para golpearlo.
—¿Qué te dijo mi prima? —pregunta Laurent colocándose a mi lado molesto—. Gregory, te estás pasando. No creas que porque eres el hijo mayor del Lobo, no te voy a meter un tiro ahora mismo. ¿Qué le dijiste a Alessia, imbécil?
El principito ruso suelta una estridente carcajada como si fuera el triunfador.
En verdad cada vez lo considero más estúpido.
¿En verdad no sabe cómo se pone mi padre por cosas como esas?
Pero sobre todo, se cree que puede hacer lo que quiera bajo las narices del Capo di tutti i capi de la mafia italiana.
Y el dragón negro número uno de los dragones del mundo.
—Soy más que eso, ¿verdad, Alessia? ¡Soy su prometido! —anuncia triunfante—. Muy pronto el Capo di tutti i capi lo hará oficial.
—¿Mi prometido? —pregunto, riendo sarcásticamente y acercándome lentamente, como si fuera de cacería.
—¿Ale…? —me llama mi hermano Kenet al verme lista para atacar.
Me conoce demasiado bien, por eso corre escaleras arriba. De repente, tomo desprevenido a Gregory y le doy un enorme puñetazo en el estómago, que lo hace rodar por las escaleras a la vista de todos. Mientras le pregunto furiosa:
—¡¿Dime, qué fue lo que le hiciste?!