Única (Soñadora 3) Capítulo 28
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Capítulo 28

Lo único que siempre he querido

Mike

—Oye, macho —me dijo Felix mientras se acercaba a mí por el pasillo—. Vete ya a tomar por culo.

Intenté mirar detrás de él, a la sala de juntas en la que había visto a Vicky sentada entre Lottie , con cara de preocupación, y Tabitha. Al cruzar la mirada con Lottie , esta frunció el ceño y negó bruscamente con la cabeza. Luego, al verme Felix , actuó de inmediato.

—Necesito verla —supliqué—. No lo entiendes. No puedo…

—Es su lugar de trabajo, imbécil. Está ocupada.

—Al menos dime si está bien. Me estoy volviendo loco. Volvió a reunirse con la poli, pero no me dejaron entrar en comisaría cuando fui. No me devuelve las llamadas. Creo que ni siquiera lee mis mensajes.

Felix se llevó la mano a la nuca y suspiró. Parecía igual de perdido que yo.

—Lo siento, Mike . No puedo decirte cómo está porque no lo sé.

Arrugué el ceño.

—¿Cómo que no? Pero si trabajas con ella a diario.

—Me he dado cuenta de que a Vicky se le da de puta madre esconderse a plena vista.

En los últimos tres años, ha habido momentos en que se ha encerrado en sí misma.

Creía que era una más de sus peculiaridades.

Pero cuanto más lo pienso, más creo que se debía a una especie de detonante cada vez: la agresión de hace dos años, lo que pasó contigo y la mesa de centro, su familia materna las otras veces, seguramente…

Y la historia se repite. Trabaja con más ahínco si cabe.

Pero no se relaciona con nadie, la verdad.

Así es ahora. Indiferente. Como un zombi.

Así que no, no sé si está bien. No habla conmigo, ni con Lucy …

, ni siquiera con Lottie . Viene a trabajar, habla cuando es estrictamente necesario, se va a casa y no queda con nadie fuera del horario laboral.

—Mierda, mierda, mierda —canturreé mientras me frotaba la cara con las manos.

—¿ Mike ? —Bajé las manos al oír la voz clara de Vicky . Al mirar hacia arriba, la vi venir hacia mí desde la sala de juntas. Se detuvo junto a Felix y nos observó impasible—. Felix , te necesitan en la reunión —comentó con ese tono monocorde que tanto detestaba—. Yo me encargo de Mike .

Felix titubeó.

— Vics , ya me…

—Esto es poco profesional —me cortó, todavía con ese tono monótono.

Me iba a dar algo.

Había vuelto a adelgazar y se le marcaban las ojeras pese al maquillaje.

El brillo que había ido irradiando cada vez más fuerte durante las semanas que estuvimos juntos se había apagado por completo.

Su mirada estaba hueca y vacía. Daba la impresión de que la hubiesen desenchufado y actuase en piloto automático.

—Vuelve. Te necesitan para acabar de cerrar el trato.

—Vale, Vics —respondió Felix con tono afable—. Si estás segura…

Vicky asintió bruscamente y Felix suspiró y me miró de reojo, como advirtiéndome que tuviera cuidado.

— Vicky … —empecé a decir cuando se hubo ido.

—He llegado a la conclusión de que probablemente te sientas muy culpable por lo que ocurrió entre nosotros —comentó en el tono monótono de los cojones.

Me moría de ganas de abrazarla fuerte, de devolverle la luz a la mirada con un beso, pero me obligué a dejar las manos en mis costados y las apreté con fuerza—.

Pero te garantizo que tu culpa es infundada.

La inversión de Margot en tu empresa fue muy acertada.

En todo caso, necesitas aún más dinero para expandirte.

Hiciste bien en no ponerla en peligro. Habría preferido que me hubieras explicado la naturaleza de nuestra relación antes de empezarla, pero lo cierto es que incluso si hubiera sabido que te pagaban, la habría iniciado. Hasta ese punto me gustabas.

—Dios mío, Vicky , escúchame, por favor. El dinero no tuvo nada que ver con…

—¿Fuiste a la gala después de que Margot te amenazara con retirar su inversión? —preguntó Vicky , arqueando las cejas.

—Sí —confesé apretando los dientes—. Pero te deseaba mucho antes, incluso antes de besarnos en el naranjal.

Habría ido a por ti con o sin Margot . Ni siquiera la primera vez que te tuve entre mis brazos fue por el dinero.

Te juro que fuiste mía desde ese instante; independientemente de lo que hiciera Margot con su inversión, no iba a dejarte marchar.

Volver a abrazarte durante los fuegos artificiales no hizo más que consolidarlo.

Por un segundo se le iluminaron los ojos y creí ver una chispa en ellos. Pero entonces volvió a apagársele la mirada.

—Me cuesta creer que una mujer adulta que sufre una crisis nerviosa por unos fuegos artificiales sea tan atractiva, Mike .

—No…

—Pero te garantizo que, aunque hubiera preferido estar al tanto del acuerdo, te estoy agradecida por haberme dedicado tanto tiempo.

—¿Qué cojones dices? —musité muy despacio.

¿Que estaba agradecida de que le hubiese dedicado tiempo? ¿Hablaba en serio?

—Nunca pensé que podría tener una relación física con nadie, y mucho menos una como la que tuvimos tú y yo, la cual, bajo mi punto de vista, fue absolutamente maravillosa.

Soy consciente de que a ti te merecerá otra opinión, dadas mi falta de experiencia y la necesidad de que me guiasen, y que te habrá resultado…

tediosa. Así que, si crees que no has recibido la compensación adecuada por tu tiempo, dado que cuando cerraste el acuerdo con Margot no sabías que era virgen y que la relación requerida exigiría un esfuerzo considerable por tu parte, con gusto te compensaré con cualquier pago adicional que consideres insuficiente.

¿Tediosa? ¿Creía que me había parecido tedioso desvirgarla y disfrutar de sus primeras veces, las cuales pasaron a ser unas de las experiencias más increíbles y alucinantes de toda mi vida?

Joder, ¡si iba a volverme loco de lo mucho que la deseaba! Era fiebre para mis venas, ¿y aun así creía que lo vivido me había parecido «tedioso»?

¿Qué coño estaba pasando?

— Vicky —gruñí—. Te lo voy a explicar bien clarito .

Estar contigo era todo lo contrario a tedioso.

Si crees que fingí la atracción que sentía por ti, te equivocas pero bien.

Todo contigo estaba a un nivel muy superior al que hubiera alcanzado con cualquier otra.

Quizá suene a cavernícola, pero me hacía una ilusión que te cagas ser tu único amante; era todo un honor.

Cada vez que cierro los ojos, te veo desnuda en mi cama y oigo los ruiditos que haces al correrte.

Si me concentro lo suficiente, casi me parece saborearte.

De noche sueño contigo y de día me distraigo con el anhelo que siento por ti.

Me da igual que no te creas nada más, pero, por favor, al menos créete esto, te lo ruego.

Me miraba boquiabierta y con los ojos como platos.

Bien.

Por fin había resquebrajado su expresión vacía.

A ver, quizá decirle en su oficina que me la imaginaba desnuda y que me parecía saborearla no fuera del todo apropiado, pero no iba a permitir que creyera ni un minuto más que lo nuestro me había parecido un coñazo.

—Yo… Es que… —Su tono monótono había desaparecido y volvía a hablar con su voz trémula de siempre. Cerró la boca con fuerza y tragó saliva mientras me miraba fijamente. Tenía las pupilas dilatadas y la respiración agitada.

Lo estaba consiguiendo.

— Vicky , cariño, por favor. Te quiero. Si…

—¡Para! —me espetó. Reprimí una maldición furiosa. Su expresión se había vuelto opaca de nuevo, pero no antes de que vislumbrara un dolor real cruzarle el semblante—. No digas que me quieres.

—Lo diré, Vicky . —Me temblaba la voz de la frustración—. Y no pararé hasta que me creas.

—Es cruel, Mike —susurró ella, y, para mi sorpresa, se le humedecieron los ojos—. Margot no va a retirar su inversión. No tienes por qué hacer esto. Además…

—¡Que les den por culo a Margot y a su inversión! —exclamé—. Eso no me importa. Solo me importas tú.

Cerró los ojos, y cuando le cayó una lágrima por la mejilla, se estremeció y se la secó rápidamente, como si le sorprendiera encontrársela ahí.

—Lo único que siempre he querido es que alguien me ame por cómo soy. Solo por ser yo. No por algo que pueda darle. No porque se vea obligado. Solo porque me haya elegido a mí. Así que es cruel que me digas eso ahora.

Se alejó de mí. Su rostro volvió a transformarse en esa máscara inexpresiva y se le apagó la mirada mientras se secaba otra lágrima. Parpadeó hasta que se le quedaron los ojos secos y sin vida.

—No eres un hombre cruel. Sé que no. Así que, por favor, no insistas. Y, por favor, no intentes verme. Si hubiera sabido del acuerdo, habría podido mantenerme más distante, pero no lo sabía. Y una vez que me obsesiono con algo, me resulta muy difícil desengancharme. Así que mantente alejado de mí.

—Por favor, Vicky …

—Me has destrozado, Mike —susurró—. No soy tan fuerte. No puedo soportar verte sin romperme aún más, y necesito una oportunidad para recomponerme.

Se dio la vuelta para regresar a la sala de juntas.

La vi irse, con los puños aún apretados a los costados para no tocarla.

«Lo único que siempre he querido es que alguien me ame por cómo soy».

Notaba una opresión tan grande en el pecho que apenas podía respirar.

De momento no iba a conseguir nada, pero no iba a rendirme.

Jamás me rendiría.