Única (Soñadora 3) Capítulo 27 #2
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Capítulo 27 #2

Era sábado y Mike tenía que hacer unas entregas en Londres, así que le dije que lo esperaría en la cabaña.

Sin embargo, después de que se fuera, me abordaron todos los Harding en masa, además de Lottie y Hayley .

Me pidieron que fuera a Buckingham Manor para celebrar un día en familia, y ahora que no estaba mi carcelero, habían venido a secuestrarme.

Ollie fue quien describió a Mike como mi carcelero.

Al parecer, no le hizo mucha gracia que me hubiera acaparado toda la semana.

La verdad es que pasé un buen día con ellos.

Hetty vino con Bianca, la madre de Felix , y el personal de Buckingham nos preparó la merienda: té con bollos y sándwiches diminutos, incluidos los sencillos de queso que podía comer.

Florrie , Hayley y yo nos pasamos más de una hora mirando el seto para ver si veíamos a la familia de topillos que había avistado Florrie .

Pero echaba de menos a Mike .

Me volví hacia Claire mientras caminábamos por el amplio jardín en dirección a la casa.

—En serio, Claire . —Me protegí los ojos del sol para mirarla—. No tiene ningún sentido que te eches la culpa. Estoy muy agradecida de que me hayáis permitido alojarme en Buckingham Manor y…

Dejé el discurso a medias cuando reparé en que Claire se había detenido en medio del jardín, con los brazos extendidos a los costados y las manos cerradas.

— Vicky , como vuelvas a decir que estás agradecida de alojarte en esta casa, cuando te corresponde por sangre, no respondo. Eres la hija de papá, eres mi hermana y mereces estar aquí como la que más. ¿Queda claro?

—¿Estás enfadada? —le pregunté en voz baja.

Claire cerró los ojos y apretó la mandíbula.

—Sí, Vicky —contestó. Me estremecí, pero entonces abrió los ojos y se le relajó la expresión—. Estoy cabreadísima, pero sobre todo conmigo. No contigo. Y estaría mucho mejor si tú también te enfadaras conmigo.

Me mordí el labio inferior.

—Eeeh… A ver si se me ocurre un motivo para estar enfadada contigo. ¿Reciclas?

Claire dejó de torcer el gesto y sonrió al oír mi pregunta.

—No me gusta enjuagar los envases de plástico en los que viene el pollo crudo. A veces los tiro sucios a la papelera.

La miré con recelo.

—Vale, sí, ya estoy enfadada contigo.

—Maravilloso —concluyó, y reemprendió la marcha.

—Oye, Claire —dije mientras avivaba el paso para alcanzarla—. ¿Y si metes los recipientes en el lavavajillas? Así no tendrías que lidiar con los restos de pollo y…

Claire se rio al entrar en el vestuario.

— Vics , te prometo que a partir de ahora limpiaré los restos de pollo, o, al menos, le pediré al servicio que lo haga. ¿Contenta?

Suspiré aliviada y ella volvió a reír. Entonces oí la voz de Mike a través de la pared. Estaba hablando con Margot .

—Ve, anda —me instó Claire .

Salí al vestíbulo principal. Pero justo cuando estaba a punto de abrir la puerta de la cocina, me detuve al oír mi nombre.

— Vicky no tiene ni idea de que diriges una empresa de inversiones fantasma —dijo Mike , cortante y molesto—. Y tampoco se lo vas a contar.

—Ya lo hemos hablado, Mike . Claro que no le diré que estoy detrás de Highcliffe Investments .

De eso se trata. Tiene que creer que tu relación con ella se desarrolló con total naturalidad y que entraste en razón solo.

No quiero que sepa que necesitaste que te diera un empujoncito.

Y recuerda, no le hagas daño. Sin mi dinero, tu negocio ya estaría en quiebra.

Si sigues haciéndola feliz, me aseguraré de que no te falte capital de Highcliffe Investments en el futuro.

Te vendría bien una furgoneta nueva, por ejemplo.

Bajé la mano del picaporte y, al retroceder, choqué con Claire , que estaba justo detrás de mí.

El zumbido de los oídos era tan fuerte que no oía nada más, y empecé a ver borroso.

Mike en la cena de gala, cuando nunca había ido a una.

Mike cuidándome cuando tuve una crisis nerviosa.

La cara de asco de Mike cuando me trajo la mesa de centro hacía tantas semanas. Mike diciéndome que no me tocaría ni con un palo.

Asentí un par de veces, murmurando: «Vale, vale. Claro. Sí». Porque, sinceramente, tenía todo el sentido del mundo. Y encajaba con el resto de mis relaciones.

O bien se me acercaban por obligación familiar o por interés económico, y Mike Mayweather no era la excepción.

Claire me tocó el hombro y me aparté sobresaltada. Vi que movía los labios a toda velocidad, pero el zumbido de los oídos me impedía oír lo que decía.

Trastabillé hacia atrás y la puerta de la cocina se abrió de golpe. La enorme figura de Mike , pálido y con cara de espanto, llenó el umbral. También movía los labios, y aunque sentía que la habitación vibraba por el timbre de su voz grave, tampoco pude distinguir qué decía.

Entonces se acercó a mí y oí un chillido de angustia, eso sí.

Mike se estremeció. Fue entonces cuando me di cuenta de que lo había proferido yo.

Levanté la mano para protegerme, pero él se detuvo, con las manos en alto en señal de rendición, como si yo fuera un animal salvaje al que no quisiera asustar.

En el fondo, sabía que debía controlarme.

La situación ya era bastante vergonzosa sin que me diera una crisis de las gordas.

No creía que mi orgullo se recuperara si Mike , que cobraba por salir conmigo, me sacaba de la mansión en brazos.

Así que tragué saliva, enderecé los hombros y me mantuve firme. Recordé las técnicas que me había enseñado Abdul e inhalé profunda y lentamente por la nariz y exhalé por la boca varias veces.

—Mar- Margot —empecé a decir, pero me callé al darme cuenta de lo temblorosa que me salía la voz. Tragué saliva y me aclaré la garganta antes de volver a hablar—. Acabo de caer en que tengo que volver a Londres para preparar la reunión de mañana.

— Vicky , cariño, por favor. —Ya oía a Mike .

Parecía presa del pánico, casi desesperado.

Pero su remordimiento me traía sin cuidado.

Había visto una oportunidad y la había aprovechado.

Dios sabe que llevaba siglos espiándolo.

Fijo que creyó que podría matar dos pájaros de un tiro: cobrar y librarse de mí de una vez por todas—.

No lo entiendes. Nunca fue por el dinero. Ni siquiera sabía que Margot …

—¿Que no fue por el dichoso dinero? —espetó Ollie al entrar en la casa. Humillada total, cerré los ojos—. ¿De qué coño estás hablando, Mayweather ?

—Todo esto es un malentendido —gritó Margot , palideciendo—. Invertí en la empresa de Mike , y, bueno…, puede que lo haya animado a…

—¡Hostia puta, mamá! —le espetó Ollie , furioso—. ¿Qué has hecho ahora?

—Estoy con Vicky porque quiero estar con ella —le dijo Mike a Ollie antes de volverse hacia mí—. Estoy contigo porque quiero estar contigo, cariño. Por favor. Te quiero. Por favor, Vicky , tienes que creerme.

Quería creerle, de verdad que sí. Pero demasiadas voces negativas me rondaban la cabeza:

«Princesa de hielo».

«Bicho raro».

«Vacía por dentro».

«¿Por qué no puedes ser normal?».

«¿Por qué lo estropeas todo?».

«¿Eres su cuidador o algo así?».

Claro que querría que le pagaran. A los cuidadores se les pagaba; a los amantes, no.

—Te habría dado el dinero —susurré—. Si me lo hubieras pedido, te habría dado lo que fuera.

—Cabronazo —bramó Ollie mientras se lanzaba a por Mike y acababan los dos en el suelo.

—¿Qué cojones pasa aquí? —gritó Felix mientras entraba corriendo por la puerta, seguido de Lucy , Lottie , Hayley y Florrie .

Me aparté un poco mientras Felix intentaba separar a Ollie de Mike , el cual no contraatacaba.

Tantos años de práctica para tratar de volverme invisible en esa casa al fin dieron sus frutos: corrí al hueco que había detrás de la despensa y atravesé a toda prisa un pasillo que sabía que conducía a la entrada.

¿Y ahora qué? Mi coche y mi chófer estaban en Londres.

Entonces, una lluvia de grava me cayó a los pies y retrocedí un paso, sobresaltada. Parpadeé al ver el Aston Martin de Ollie ahí delante. Se bajó la ventanilla y Claire me miró desde el asiento del conductor con gafas de sol y expresión decidida.

—Vámonos cagando leches.