Única (Soñadora 3) Capítulo 25 #2
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Capítulo 25 #2

—Pero solo era una niña —terminó Margot por mí, y se echó a llorar—.

¿Crees que no lo sé? Un par de semanas después, me di cuenta de que había metido la pata hasta el fondo cuando llegó a la mansión; reparé en lo mucho que me necesitaba.

Pero, para entonces, estaba muy retraída.

No hablaba. Nada de nada. Y cuando intenté que la evaluaran, la mujer esa puso el grito en el cielo.

—Si sabéis lo mala que es su familia, ¿por qué le dejáis verla?

—Yo no lo sabía —se defendió Ollie .

—Pero ¿se lo has preguntado alguna vez? —preguntó Lottie en voz baja—. No sabía de la otra familia de Vicky , ni que eran… problemáticos. Pero sí que algo andaba mal.

—Nos estamos desviando del tema —dijo Ollie apretando los dientes—. Quiero saber qué cojones le va a pasar al tío que ha agredido a mi hermana.

—¡No nos estamos desviando del tema, capullo!

—grité, porque, francamente, ya estaba harto—.

Su familia la ha maltratado emocional y físicamente desde niña, y vosotros habéis hecho todo lo posible por lavaros las manos.

Esta no es más que la última de una larga lista de putadas que le han hecho, y que os la han sudado lo más grande.

Le di un puñetazo en la cara al tío ese, y, a juzgar por la llamada de la cabrona de su madre a Margot , confío en que la poli ya lo haya arrestado.

No podemos hacer mucho más. Y no vais a irrumpir aquí y molestar a Vicky .

Hoy es mía. Quiero que veamos juntos programas de erizos y de organización en la tele, que le prepare huevos escalfados con tostadas justo como a ella le gustan y que le enseñe a soldar. Así que ya os estáis largando.

—¿Me enseñarás a soldar? —me preguntó Vicky desde atrás. Cerré los ojos despacio mientras me apartaba de la puerta. Estaba plantada algo más atrás, envuelta en mi camisa de franela y arrastrando los pantalones de pijama.

—Hola, Vics —la saludó Ollie con dulzura.

Ella lo saludó con la mano, pero no hizo ademán de acercarse.

—Querida, lo… —comenzó a decir Margot , pero entonces se le contrajo el rostro y empezó a llorar desconsoladamente.

Entonces Vicky pasó por mi lado para ir con ella. Tras un instante de vacilación, le dio una palmadita torpe en el brazo.

—Esto… Margot —dijo en voz baja—. ¿Estás bien?

Margot sollozó aún más fuerte.

—¿Me lo preguntas tú a mí?

—Sí —gruñí—. Suele hacerlo. Bienvenida a mi mundo.

Lottie se acercó a Vicky , se detuvo un momento para que Vicky asintiera levemente y luego la abrazó fuerte.

—Lo siento mucho —lamentó Lottie contra su pelo, con la voz un poco entrecortada ella también.

—¿Cómo sabéis lo…? —empezó a preguntar Vicky después de recibir más abrazos de Ollie y Margot .

—Tu madre, cariño —le dije.

Asintió.

—Debe de estar enfadadísima. De hecho, me sorprende que no me haya llamado o…

—La he bloqueado, Vicky —le confesé.

Vicky me miró estupefacta.

—¿Que la has… bloqueado?

—Sí, cariño.

—N-n-no lo entiendo. Es mi madre. No puedo…

—No vas a volver a hablar con esa mujer, nunca más —le espetó Margot .

Vicky se volvió hacia ella con expresión perpleja.

—Pero, Margot , tú misma me dijiste que no debía darle la espalda a mi familia. Que eran la única familia que tenía y que debía aceptarlo.

—¿Qué? —susurró Margot , horrorizada.

Vicky se encogió de hombros.

—Cuando tenía nueve años y no quería irme con mi madre, me escondía en la bodega.

—Ay, querida. — Margot ahora sonaba dolorida, como si previera lo que iba a decir Vicky .

—Cuando el personal me encontró, te enfadaste muchísimo.

—Estaba preocupada por ti y…

—Me dijiste que tenía que volver con mi verdadera familia. Que mi sitio estaba con ellos.

Margot no daba crédito.

—Dios mío, Vicky —musitó—. No… —No pudo seguir; se le anegaron aún más los ojos. No tenía ni idea de que lady Margot Harding fuera capaz de emocionarse hasta ese punto—. Querida, estaba muy preocupada, así que me enfadé y no lo gestioné muy bien. No iba en serio.

—No se me da bien distinguir si alguien va en serio o no —aclaró Vicky simplemente—. Así que te creí a pies juntillas.

—Y a mí también —dijo otra persona detrás de Margot , Ollie y Lottie . Margot se hizo a un lado para mostrar a Claire , que estaba con Hayley y Florrie —. Perdón, es que las niñas querían ver a Vicky —explicó con voz tensa—. Estaban preocupadas. Se dieron cuenta de que pasaba algo.

Las dos chiquillas subieron corriendo las escaleras de la terraza al ver a Vicky . Frenaron en seco frente a ella para esperar a que les diese permiso para abrazarla.

Vicky , anticipando el gesto, ya se había agachado.

Florrie le contó que había visto una familia de ratones de campo en Buckingham Manor mientras que Claire estaba paralizada y observaba a Vicky con el rostro pálido.

—Niñas —dijo Margot con dulzura—. Id un rato al taller de Mike , anda.

—¿Me dejas tu hacha? —me preguntó Florrie .

Esa chica no perdía una para negociar.

—No.

—¿Y tu soplete?

—Vale —intervino Lottie , poniendo los ojos en blanco—. A ver, vosotras dos. Está claro que no es buena idea que vayáis al taller sin supervisión. Os acompaño.

—Perdón, Vicky —dijo Claire una vez que las niñas ya no la oían.

—¿Perdón por qué? —preguntó Vicky con confusión genuina.

—Perdón por haber sido tan mala contigo cuando eras pequeña. Perdón por guardarte rencor. Perdón por no haber sido mejor hermana.

—Media hermana —la corrigió Vicky por inercia.

Claire cerró los ojos como si le hubiera dolido.

—También empecé eso, ¿no?

—¿El qué?

—Lo de media hermana y medio hermano. Te corregía.

Joder, lo siento muchísimo, Vicky . Me cabreó que papá tuviera una aventura; luego me entristeció que muriera y no llegase a reconciliarme con él, y más tarde tuve celos de que Ollie estuviese tan pendiente de ti.

Luego me enfadó que evitaras al mierdas de mi marido.

Vicky se encogió de hombros.

— Claire , no te caigo bien —dijo llanamente—. No pasa nada. No tienes que disculparte porque no te caiga bien alguien. No soy precisamente encantadora.

—Sí que me caes bien.

A esa confesión le siguió un silencio.

Vicky se mordió los labios como para no pronunciarse.

Margot seguía llorando.

Vicky volvió a darle una palmadita torpe en el brazo.

—No entiendo muy bien por qué os disculpáis —admitió—. Es muy amable por vuestra parte que os preocupéis, pero no es culpa vuestra que me hayan agredido. Y, de niña, agradecía mucho pasar una temporada aquí cada verano. Siempre habéis sido muchísimo más majos conmigo que mi familia.

—¿Más majos que tu madre y tu hermana, que te maltrataban física y emocionalmente? —apuntó Ollie con brusquedad—. No sé yo si es un cumplido.

—Sigo agradecida de que toleréis que me involucre en vuestra familia.

—¿Toleréis? —preguntó Ollie , horrorizado—. Vicky , no es que te toleremos.

Hubo una pausa y Vicky volvió a hablar.

—Vale.

No es que estuviera conforme. Además, lo dijo con ese tono resignado y ligeramente derrotado que usaba cuando se retiraba de una confrontación que no entendía.

Retrocedió hacia mí y yo la pegué a mi costado.

Cuando se dejó caer un poco, señal de que estaba agotada, decidí que hasta ahí habíamos llegado.

—Bien. Pues bueno, ya os podéis ir todos a tomar por culo.

—¡ Mikey ! —gritó Florrie desde mi taller—. ¡Que hay menores delante!

—Las palabrotas las oye a la legua, macho —masculló Ollie .

Florrie y Hayley vinieron corriendo.

—¿Nos enseñas a soldar a nosotras también hoy, Mikey ? —preguntó Hayley con voz queda. Y, a pesar de la tensión reinante, todos la miramos.

Hayley aún estaba aprendiendo a soltarse después de guardar silencio tanto tiempo, y casi nunca hablaba ante un público tan numeroso.

— Vicky lo ha pasado muy mal, cielo —empecé a decirle con delicadeza—. Creo que…

Pero Vicky me dio un apretón y me interrumpió.

—Claro que sí —dijo—. Me lo ha prometido a mí también.

La miré a la cara y sus ojos esperanzados me devolvieron la mirada. Cómo no. La mujer a la que habían agredido el día anterior, que acababa de tener un encontronazo familiar emocionalmente agotador y que sí o sí debería seguir en la cama, quería aprender a soldar.

Escapaba a mi comprensión que hubiese un tiempo en que la considerara una princesa de hielo rica y presumida.

—Vale —cedí—. Os enseñaré a vosotras tres.

Las dos niñas chillaron y Vicky sonrió entusiasmada.

—Pero los demás largaos ya.