Capítulo 9
Trato hecho
Mike
—Hola, jovencito.
—Mier… Miércoles. Hola, Margot .
¿De dónde había salido? Qué susto, coño.
Pero así era Margot , siempre apareciendo donde menos te la esperabas.
Hacía lo mismo cuando éramos niños. Aparecía de repente y siempre sabía lo que pasaba.
Era de esas mujeres que lo sabían todo de todos y manipulaban las cosas a su antojo, lo que la convertía en una cabrona aterradora, en mi opinión.
A pesar de eso, me caía bien. Era tan pija que era casi como si hubiera roto las barreras de clase con la fuerza de su porte aristocrático. Nadie le decía que no. Pero también era una cachonda. Siempre estaba de guasa y tenía un brillo especial en la mirada.
—¡Madre mía, qué nervioso estás! —comentó con una sonrisita.
Estaba sentado en uno de los muchos bancos del jardín de Buckingham Manor , pateando una piedra con la punta de la bota y pensando que probablemente debería volver al taller.
Sin embargo, no quería irme sin volver a ver a Vicky .
Estaba rodeado de césped, por lo que Margot realmente había aparecido de la nada.
Como he dicho, daba yuyu, pero era la hostia.
—Aunque, por mi experiencia —continuó Margot , de nuevo con ese brillo en la mirada—, siempre son los tipos grandes y corpulentos los que tienen un carácter más nervioso.
La miré con recelo.
—Yo no tengo un carácter nervioso —protesté entre dientes, lo que le hizo enarcar una ceja.
—Díselo al niño que huyó despavorido y gritando cuando vino Hulk a la fiesta de cumpleaños de mi hijo.
Me puse colorado. ¿Cuándo iba a superarlo?
—Tenía cuatro años, Margot . Y el muy cabrón era enorme. ¿Cómo iba a saber que era Jimbo , de la Madriguera del Tejón?
—Ninguno de los otros niños se asustó, cariño. No pasa nada por ser sensible.
Puse los ojos en blanco.
—No soy sensible.
Hizo un ruidito de disconformidad, pero no respondió mientras se sentaba a mi lado en el banco.
—Quiero a Vicky —dijo de repente, tras un breve silencio.
Me moví incómodo en el asiento y la miré de reojo.
—Vale.
Se giró aún más hacia mí y prosiguió.
—Cree que es difícil amarla. Pero no lo es.
Se me hizo un nudo en la garganta. ¿Cuánto sabía Margot ?
—Cree que no pinta nada aquí, que no somos su verdadera familia y que simplemente la aguantamos.
¿Te has fijado en que recalca que mis hijos biológicos son su «medio hermano» y su «media hermana»?
¿En que no considera que Buckingham Manor sea uno más de sus hogares, sino un lugar al que va de visita?
Me aclaré la garganta.
—¿Es…, es porque…?
—¿Porque es la bastarda de mi marido?
Me erguí de golpe al oír eso.
—¡Eh! —gruñí, listo para replicar. ¿Cómo se atrevía Margot a llamar así a Vicky ?
—Tranquilo, Mike —dijo Margot con tono jocoso—.
Puedes relajarte. No pretendía ofender a Vicky .
La muchacha no puede evitar las circunstancias de su nacimiento.
Pero así es como se ve a sí misma. Así la han hecho sentir todos, incluso yo al principio, aunque me avergüence admitirlo.
Me costó más de lo debido ser cariñosa con esa niña, y cargaré con esa culpa toda la vida.
Tenía seis años cuando la conocí, y me impactó.
Me sentí herida y humillada. La soporté como la mártir que me sentía, e interactué con ella lo mínimo que pude ese verano.
No fue difícil. Como sabes, no decía ni pío.
En cambio, Ollie , mi bello y maravilloso Oliver , era diferente.
La aceptó de inmediato. Toda su ira se dirigía, y con razón, hacia su padre.
A Claire aún le cuesta asumirlo, que es por lo que se ha… distanciado de Vicky .
»En cuanto a mí… Un día entré en la cocina y ahí estaba ella.
Una niña silenciosa que miraba fijamente el patio a través de la puerta.
Tan quieta y pequeña… Mis hijos comían que daba gusto.
Eran ruidosos y siempre estaban en movimiento, pero Vicky , aunque era mucho más pequeña que ellos, estaba muy quieta.
Solo sabía que estaba viva porque se le movía el pecho.
Entonces me miró. Creo que fue la primera vez que realmente la miré a los ojos.
A Vicky nunca se le ha dado muy bien el contacto visual, y yo tampoco lo buscaba.
Cuando crucé la mirada con esos ojos azules idénticos a los de mis retoños, de repente vi tanto esfuerzo detrás de ellos que tuve que apartar la mirada.
Eso es lo que pasa con Vicky : muchas veces, cuanto más tranquila está por fuera, más cosas le suceden por dentro.
Ese día me prometí que consentiría a Vicky .
Como si fuera hija mía. Y lo hice. Su madre es…
A ver, no tengo muy buena opinión de ella, ya que se acostó con mi marido durante años a mis espaldas, pero también es una de las personas más viles del planeta.
»Así que Vicky ha tenido un trato injusto en general, y no estoy dispuesta a permitir que siga así. Quiero que esa chica tenga lo que desee. Quiero que tenga todo lo que quiera. Y como seguro que sabes, Michael Mayweather , te quiere a ti.
Me entró tos. La impresión que me causaron sus palabras me hizo atragantarme con mi propia saliva. ¿Qué demonios? ¿ Margot intentaba actuar como la alcahueta de Vicky o algo así? ¿O tal vez como la mía? ¿Qué estaba pasando?
— Margot , no sé si…
—Ay, Michael , no seas pesadito —me cortó Margot mientras agitaba la mano con desdén, como para disipar mi supuesto tedio—. Sabes perfectamente de qué hablo. Va, negociemos.
—¿Que negociemos? —Hacía siglos que no me salía esa voz de pito—. ¿De qué narices estás hablando?
—Quiero que te esfuerces al máximo para cortejar a Vicky .
Arqueé las cejas.
—¿Cortejarla? ¿Te das cuenta de que ya no estamos en el siglo xix , Margot ?
Ella puso los ojos en blanco.
—Los hombres llevan cortejando a las mujeres desde el principio de los tiempos, jovencito.
—¿Y si ella no quiere que la cortejen? —pregunté un tanto malhumorado. Me seguía molestando un poco cómo había reaccionado Vicky a nuestro beso y que pensara que no teníamos futuro.
—Te digo yo que sí, ya verás. Te he preparado un horario. Próximamente la familia asistirá a unos eventos, y ahora tú también.
—¿Eventos? —pregunté con cautela—. ¿Qué tipo de eventos?
—Eventos de etiqueta. Tendrás esmoquin, ¿no?
—No me voy a vestir de pingüino solo para hacer de tu gigolo , Margot —repuse con un tono aún más gruñón.
—Ya lo creo que sí —dijo por toda respuesta.
—¿Qué te hace estar tan segura?
— Michael , ¿has oído hablar de Highcliffe Investments ?
Parpadeé. Se me secó la boca.
—Pues claro. Fueron mi principal apoyo para expandir el negocio.
Lucy se había ofrecido a echarme un cable, al igual que mis dos mejores amigos multimillonarios, pero quise salir adelante por mis propios medios.
Mi orgullo no me habría permitido lo contrario.
Y mi hermana ya había ayudado a mamá comprándole una casa, entre otras cosas.
No quería que me financiara a mí también.
—Mmm — Margot caviló, mirando al jardín en vez de a mis ojos—. Qué suerte, ¿verdad? Un inversor externo llega justo en el momento oportuno, justo cuando necesitabas el capital para expandirte, pero no querías que te lo dieran ni tu hermana pequeña, autora de éxito, ni su novio multimillonario.
El corazón me iba a tope. Todo lo que tenía dependía de esa inversión.
Acababa de contratar a un aprendiz. Estábamos obteniendo más beneficios que nunca, y todo había sido posible gracias al increíble acuerdo que cerré con Highcliffe Investments , que valoró la empresa mucho más que cualquier otra con la que hubiera contactado.
—Sería una pena que anularan esa inversión, ¿verdad? —formuló mientras seguía observando el horizonte.
Sentí una oleada de ira mientras el pulso me latía en los oídos.
—No me gusta que me manipulen, Margot —protesté en un tono bajo y furioso que haría estremecer de miedo a cualquier hombre adulto.
Sin embargo, esa pequeña señora de mediana edad se encogió de hombros y me sonrió ligeramente.
—Y a mí no me gusta ver a mi hermosa y sensible hijastra siendo rechazada una y otra vez por un ciego idiota que sé que podría hacerla feliz si dejara de ser tan cabezota.
De ahí que fundase Highcliffe Investments con el único propósito de brindarte el incentivo que necesitabas para hacer feliz a Vicky .
Miré al suelo estupefacto y respiré hondo.
Si me lo hubiera contado un par de semanas antes, cuando aún no había llevado la dichosa mesa de centro a la casa extremadamente pulcra pero sin alma de Vicky ; cuando aún no la había visto con esa camiseta enorme, sin maquillar y con el pelo iluminado por el sol; cuando aún no la había besado, sé que habría mandado a Margot y a su inversión a la mierda.
Ya había sacado adelante mi negocio, y volvería a hacerlo, con o sin Highcliffe Investments .
Pero como llevaba semanas soñando con Vicky y ninguna otra me atraía ya lo más mínimo —además, en mi mente, en el momento en que se me acercó en el naranjal, Vicky pasó a ser mía—, no había nada de malo en dejar que Margot pensara que su chantaje había funcionado.
Tendría que disfrazarme de pingüino, lo cual significaba que volvería a ver a Vicky , algo que de todos modos tenía toda la intención de hacer.
¿Por qué no dejar que Margot pensara que se había llevado el gato al agua?
—Trato hecho —dije.
En ese momento no me di cuenta, pero llegaría a lamentar esas palabras más que cualquier otra cosa que hubiera dicho en toda mi vida.