Interferencias 6
No pude contenerme cuando la vi pasar… y fui tras ella. Empujé la puerta del baño sin preguntar y cerré con seguro.
«¡Sofía, levántate del suelo ya! —le ordené—. Párate frente al espejo y componte. ¡Deja el drama! No eres especial por esto. Esto le pasa a millones de mujeres en el mundo todos los días. Serás especial si sales ahí afuera y rompes ese examen como sabes hacerlo.
» Hay vida más allá de Adam, de Juan, de Pedro. Deja de pensar en lo que es justo o no. No te victimices: esto es el resultado de cada elección que has tomado, y siempre estuvo contemplado que podía salir mal.
»Igual estás suponiendo demasiado antes de tiempo… pero ahora no es el momento de sacar conclusiones. Tus profesores están llegando y tú tienes un sueño que cumplir. No lo traiciones.
»¿Sabes cuál es la diferencia entre él y tú? Que él tiene clarísimo que no puede traicionar su plan. Tú, en cambio, amas… y dudas de tus prioridades. Piensa solo un segundo: Si esto le hubiera pasado a él, ¿crees que se daría el lujo de tirarse en el suelo a sufrir un día tan importante?
»¡Levántate del piso, carajo! —volví a decirle—. Arregla ese maquillaje, endereza la espalda, píntate los labios de rojo otra vez. Respira profundo por la nariz, sonríe… y sal a ser Sofía otra vez.
»Y atiende bien— añadí con énfasis —. Esta no es la historia de Sofía y Adam. Esta es la historia de Sofía y punto. Piensa bien cómo quieres escribirla.
»Te espero afuera. Confío en ti».