CAPÍTULO 2 #3
Cerón tuvo el tiempo justo de volver la mirada hacia la runa y descubrió con sorpresa y alegría que conocía su significado.
Era una runa destinada a aturdir, no a matar.
Movió la mano instintivamente para trazar la runa contraria para anularla, pero antes de iniciar ningún movimiento, el mago se encontraba aturdido y mareado a varios metros de distancia.
Elyndra lo miraba desde el suelo con burla.
—Ahora te llevo yo. Ya me recompensarás por ello.
La Cazadora desapareció de nuevo. Cerón corrió hacia el Mariscal a tiempo para ver que la runa se había estrellado contra el pecho de Rhogar, que había saltado ante Owen para protegerlo.
El símbolo negro ardió en su pecho durante un par de segundos antes de apagarse incapaz de lograr el resultado esperado.
Rhogar se levantó y chasqueó su cuello furioso.
Los ojos de Owen brillaban con intensidad, sin embargo no había sido él quien había impedido el efecto de la runa.
Sus ojos dorados no tenían ningún poder sobre la magia de la Oscuridad.
—¿Por qué no te afecta? —preguntó desconcertado mirando al para él Cazador levantarse.
—Porque esa zorra no tiene nada para mí —respondió con rabia.
—¿Qué es todo esto, Mariscal? —preguntó Owen. A su lado, Thorgum agitó una enorme hacha, desproporcionado hasta para su tamaño. Gruñó con tanta fuerza que hizo temblar el suelo de piedra y metal. Sin embargo, esperó la orden de Owen para actuar.
—Es la salida a esta vida —respondió con dureza abriendo las manos en abanico que señalaba la ciudad—. Pronto dejaremos de vivir así.
—Pronto dejaréis de vivir —le espetó Freya. Un ligero fuego ascendió por sus brazos hasta desaparecer en sus codos.
—Basta —le atajó Owen—. Nuestro enemigo está ahí arriba —le recordó al Mariscal señalando al cielo. Un par de sombras aladas daban círculos sobre la ciudad—. La Academia siempre ha protegido a las ciudades y siempre lo hará.
—La Academia dejó de ser la que era hace mucho tiempo. No es más que el vestigio de un recuerdo heroico, corroído por la corrupción y contaminado por los cobardes. No hay nada en ella que merezca la pena salvar. —Miró a Cerón con una mueca de desdén en los labios—. ¿O me equivoco, extranjero?
Cerón entrecerró los ojos, pero no respondió a su pregunta. Trató de formular un hechizo protector sencillo, pero Owen impedía toda su magia con su habilidad.
—No hagas esto a tu ciudad —pidió Owen en una súplica inesperada. Los Cazadores no estaban acostumbrados a pedir nada. Sin embargo, muchas vidas se perderían si no lograba hacer entrar en razón al Mariscal—. Piensa en tu pueblo.
—En ellos pienso. Yo les haré libres.
—De morir antes del anochecer —masculló Terra—. No dices más que tonterías, Mariscal. Owen, debemos derrocarlo y debemos hacerlo ya.
La sonrisa irónica del Mariscal se acentuó. Una fina línea negra emergió de su dedo de nuevo en una poco sutil amenaza. El líder del Destacamento asintió.
—Mariscal de Vyr —dijo todo lo fuerte que pudo para que la ciudad le escuchara, si bien solo los Vigilantes del Mariscal seguían allí.
El resto de ciudadanos se habían ocultado de los dragones, como indicaban los protocolos de protección de las ciudades.
Los únicos encargados de luchar eran los Vigilantes y los Soldados.
Owen no vio a ninguno de ellos, lo que le sorprendió—.
Tu mando se ha vuelto caprichoso y ha caído en el desgobierno.
Tus actos contra la Academia incumplen los votos de tu nombramiento, por lo que yo, Owen, líder de Destacamento, te relevo del mando de Vyr.
Yo mismo te conduciré ante la Academia para que puedas presentar tu defensa si lo crees oportuno.
¡Detened a ese hombre! —dijo señalándolo.
Sin embargo, el Mariscal no estaba solo. De cada uno de las dos docenas de Vigilantes tras él, emergió una fina línea negra que rápidamente se cerró en una gran variedad de runas. La Oscuridad reinó en la plaza por un instante antes de que estas se lanzaran contra los Cazadores.
“¡Cúbreme! —le gritó a Nefrén, si bien no sabía si le escucharía”.
El caos se desató en el instante en el que las runas emergieron ante ellos y fueron proyectadas contra los Cazadores. Rhogar se interpuso en la vanguardia.
Elyndra desapreció y asesinó con su cuchillo al primer Vigilante que encontró.
Freya desató una llamarada contra el grueso de ellos a la que se unió Darius.
Terra hizo levitar a un grupo de tres.
Thorgum saltó hacia los Vigilantes y contó por la mitad al primero de ellos.
Abbey creó un muro ante Owen para protegerlo.
Melissa y Kyran hicieron desaparecer a todo el grupo, incluidos los armadillos nuevos, de la vista.
Owen trató de contener la magia y tanto Liora como Doreen unieron sus fuerzas para ayudarlo.
Ronan se cubrió mientras metía su mano en uno de los bolsillos y extraía un recipiente de metal.