Una última vez CAPÍTULO 48 ENZO
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CAPÍTULO 48 ENZO

Ahora mismo, estoy entrando en Miniversal.

David me llamó hace un rato para que nos reuniéramos de urgencia.

A estas alturas, ya no necesito pasar por recepción.

Tengo mi propia acreditación, que me permite moverme libre por aquí.

Algún que otro día he venido a matar el tiempo en el estudio de grabación, donde tengo carta blanca para probar cómo suenan las nuevas canciones en las que estoy trabajando.

Con David tengo mucha libertad, me da alas para que siga volando, y agradezco mucho que sea así.

Desde que salió el tema, no ha dejado de darme feedback cada pocos días. Él es el primero que se entera de todas las noticias y no duda en compartírmelas. Está ahí para felicitarme por cada logro que voy cumpliendo, y me hace muy feliz que sea tan cercano conmigo.

La puerta de su despacho está cerrada. Doy tres golpes en la puerta para hacerle saber que estoy aquí.

No tardo en recibir su invitación para que entre en la sala.

Veo que está liado con unos papeles, así que permanezco al margen.

Me siento en una de las sillas a la espera de que pueda atenderme.

Se le ve concentrado, así que debe ser importante.

Rocío no tarda en hacer acto de presencia y bombardearme con preguntas sobre mi vida personal.

Le devuelvo todas y cada una de las preguntas que me formula.

Se ha vuelto costumbre hacer esto cada vez que nos vemos.

—Me alegra que hayas podido venir, avisándote con tan poca antelación —comenta David, levantando la vista de los papeles que hay encima de su mesa.

Los recoge de manera apresurada para centrar toda su atención en mí.

—Lo cierto es que prefería darte esta noticia en persona —sigue hablando él, antes de que me dé tiempo a intervenir.

No me supone un gran esfuerzo acercarme a las oficinas.

Al fin y al cabo, el hotel en el que me estoy alojando está muy cerca de Miniversal.

A diferencia de las otras veces que he estado en Madrid, no me estoy alojando en ningún hotel de mi familia.

He preferido mantenerme alejado, al menos por un tiempo.

A mi lado solo quiero a gente que se alegre por mis logros, y que crea firmemente en mí y en mi talento.

Algo que está claro que no hacen mis padres.

—Espero que sean buenas noticias.

Si no supiera que la canción está siendo todo un éxito, ahora mismo estaría cagado de miedo por la noticia que me tiene que dar.

Pero estoy tranquilo, incluso relajado. Aunque nunca se puede estar del todo, porque ya se sabe lo que dicen: muy rápido se puede llegar a la cima, pero, igual de rápido que has llegado, puedes caer.

—Es una de las mejores que podemos darte —interviene Rocío, esbozando una amplia sonrisa.

—Es algo que estoy seguro de que no vas a poder rechazar. Cuando la gente sueña con ser cantante, hay una imagen que todos visualizan. Todo el mundo quiere y aspira a lo mismo en este mundo, y estoy convencido de que tú no eres la excepción.

—Si tu plan era crear hype y dejarme con la intriga, lo estás consiguiendo.

—Espero que no tengas planes para este fin de semana, porque el festival que hay en Madrid espera que puedas hacer acto de presencia con tu tema.

Me quedo sin palabras. Os juro que, si ahora mismo me pincháis, no sangraría.

Mi cara en estos momentos debe ser un poema.

No sé cuántas veces he soñado con algo así, y no me imaginaba que una oportunidad como esta fuera a llegarme tan pronto.

Estamos hablando de cantar en el festival que hay este finde en Madrid. Es una puta locura.

—¿Estás hablando en serio? Si tenía planes, acaban de desaparecer en este mismo instante. Cuenta conmigo, pero de cabeza. No me perdería algo así en la vida.

Estaría loco si rechazara una oportunidad como esta. No todos los días te invitan a formar parte del cartel para un festival. Aunque me sorprende que sea así, porque ya estaban anunciados todos los artistas que cantarán.

—Eso mismo me imaginaba, y por eso he aceptado en cuanto nos han llamado. Necesitaban una respuesta rápida. Había quedado un hueco libre en el último momento, y te querían a ti.

Joder. Cómo suena eso. Que haya quedado una plaza y que la gente que lo organiza haya pensado en mí directamente son palabras mayores. Si esto es un sueño, espero que no me despertéis jamás.

—Gracias, no tengo palabras suficientes para agradecerte todo lo que estás haciendo por mí.

—Lo estás haciendo tú solo, Enzo. Todo esto es fruto de tu talento, no lo olvides.

Rocío se encarga de darme todos los detalles sobre el festival. David es el que ha negociado todo el tema del dinero. Pagarme por ir a cantar en ese escenario; eso ha sido lo que ha rematado la noticia. Si yo hubiera ido gratis, la mar de feliz.

La prueba de sonido es el viernes, de aquí a dos días.

Yo cantaré el sábado por la tarde. Está claro que los cabezas de cartel tienen las mejores horas y a mí me han dado lo que ha quedado, pero me hace la misma ilusión.

Por algo se empieza. Es una gran oportunidad, no tengo dudas de ello.

Además, conoceré a muchos artistas que admiro. Solo por eso merece la pena.

Intento asimilar la noticia, aunque va a requerir tiempo. Pero la idea de subirme a ese escenario y cantar mi canción consigue erizar todo el vello de mi cuerpo. Esto es real. Voy a conseguir otro de mis sueños.

Al salir de Miniversal, llamó a mis mejores amigos para darles la noticia. No sé quién de los tres chilla más fuerte al decirlo.

—Bro , ha llegado tu momento. Sabía que lo conseguirías. Cantar en ese escenario es una puta locura. Lo que daría por pinchar para tantas personas. Vas a cumplir ese sueño por los dos. —Las palabras de Raúl logran emocionarme.

Cuando esté en ese escenario pensaré en él, por descontado. A él también le encantaría ser un DJ reconocido e ir a festivales. Yo estoy convencido de que en algún momento lo logrará. Nada es imposible. Si no, miradme a mí.

— Menuda noticia, colega. Oficialmente, tengo un amigo famoso que lo peta en todo lo que se propone.

—Más os vale no tener planes para el sábado, porque tengo dos abonos VIP que se mueren por encontrar dueños.

En cuanto suelto esa noticia, gritan todavía más. Ya lo tengo todo planeado para que vengan a Madrid.

— Estás loco.

— ¿Hablas en serio? —La sorpresa es más que evidente en la voz de Hugo.

—Si alguien debe estar sí o sí a mi lado la primera vez que me suba a un escenario, esos sois vosotros.

«Y Lara», pienso para mis adentros. Pero es imposible que me acompañe. Aunque lo desee con todo mi corazón, sé que no va a pasar. Hay que ser realista. Por eso mismo, obligo a mi mente a dejar de fantasear con esa imagen.

Me encargo de hacerles llegar los billetes de avión y reservar una habitación para ellos en el mismo hotel que yo. Estoy deseando que lleguen a la ciudad y vivir esta experiencia con ellos al lado. La cuenta atrás para subirme a un escenario y volver a ver a mis mejores amigos acaba de empezar.